Hallazgo de una casa romana en la Casa de Campo de Madrid.

Hallazgo de una casa romana en la Casa de Campo de Madrid. EFE

Patrimonio

La trinchera de la Guerra Civil que esconde la prueba de que los romanos se asentaron en Madrid

Los restos de la casa, del siglo II, ya habían sido investigadas en 1933 por el arqueólogo José Pérez de Barradas, tres años antes del inicio de la guerra.

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El suelo empedrado de una casa, tejas, una moneda y restos de cerámicas han sido hallados entre trincheras de la Guerra Civil en la Casa de Campo de Madrid, un descubrimiento que señala la presencia de asentamientos romanos en la capital en el siglo II.

El hallazgo es fruto de las excavaciones realizadas durante dos años por el Ayuntamiento de Madrid en una zona que ya fue investigada en 1933 por el arqueólogo José Pérez de Barradas, que entonces encontró cerámicas y restos de animales expuestos actualmente en el Museo de San Isidro.

Barradas halló además dos piletas que en estos nuevos trabajos no han logrado ser encontrados porque en este terreno, con una extensión de una hectárea, han aparecido trincheras de la Guerra Civil, que están protegidas como Bien de Interés Patrimonial y por tanto deben ser respetadas.

En la excavación ha aparecido "mucha cerámica", alguna con forma, que para los arqueólogos es como un "fósil" porque da mucha información, según ha relatado el director de la excavación, Manuel Silvestre, al delegado de Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, que este lunes ha visitado los restos junto a los medios de comunicación.

En las trincheras se han encontrado además granadas y espoletas y varios tipos de zanjas, de tránsito que tenían menor altura, y otras de mayor profundidad donde se situaban incluso sillas.

Los restos encontrados, que incluyen una gran bolsa de cenizas o fragmentos de un posible broche, no son "museísticos" y por tanto no se expondrán al público, pero sí tienen interés científico e histórico, por lo que el Ayuntamiento de Madrid ha solicitado a la Comunidad de Madrid seguir excavando y está a la espera del visto bueno de la Dirección General de Patrimonio.

"Lo más importante es este suelo de piedra tosca, que demuestra presencia real de gente viviendo porque nadie hace un suelo si no hay una casa, lo que para mí como madrileño me demuestra que aquí ha habido una presencia humana asentada en el siglo II, es decir muchísimo antes de lo que siempre damos como fundación de Madrid que es el momento de los árabes, del Magerit árabe", ha señalado el responsable de reforestar la zona, Santiago Soria Carreras.