Andrés Pascual y Carlos Moro, en el calado de esta bodega, tras el encuentro literario.

Andrés Pascual y Carlos Moro, en el calado de esta bodega, tras el encuentro literario. E. E.

Libros Novelas

Así es el pelotazo literario que desvela grandes secretos entre vinos y bodegas de La Rioja

Andrés Pascual ubica su 'A merced de un dios salvaje' en un pueblo real donde la bodega, su gente y sus tradiciones se enganchan como una cepa en un thriller al estilo Dolores Redondo.

Una bodega puede ser el mejor escenario de un thriller. La oscuridad del calado, el olor de la fermentación del vino, la magnitud de los depósitos, la determinación de las barricas que parecen ojos clavados en la historia. Y si en vez de una bodega, hay una docena, el impacto es mayor.

De eso, sabe mucho Andrés Pascual y su A merced de un dios salvaje (Espasa), el último pelotazo editorial que ya va por la cuarta edición en sólo ocho mes: un fotógrafo de prensa llega al pueblo con Raúl, su hijo de 12 años que sufre una enfermedad rara, para recoger la herencia de su abuela, parte de una bodega. Su aparición deja en shock al pueblo puesto que es idéntico al hermano de su madre desaparecido 20 años atrás, en una noche de tormenta.

El secreto del éxito es la mezcla de escenarios reales (San Vicente de Sonsierra), de personajes casi reconocibles, tradiciones ancestrales y el mundo del vino que marca el carácter de una tierra y de su gente en el reloj del tiempo.

"Esta naturaleza es también salvaje. Donde hay cielo e infierno en el mismo lugar porque lo que no hay son ni buenos ni malos. Es un dios salvaje no en el sentido de cruel, sino de originario. Ésta es una tierra complicada y hacemos el mejor vino porque las cepas están obligadas a estirar las raíces para conseguir esa gota de agua. Se trata de eso, de abrazar las circunstancias y sacar lo mejor de ti", asegura el propio escritor frente a una de las bodegas donde podrían moverse sus personaje, la de Carlos Moro.

El calado de esta bodega, de casi 300 metros de largo, fue realizado por la tuneladora que construyó el metro de Bilbao, y no lo pudo rematar porque la roca no se dejó. En esa terquedad de la tierra, los habitantes de un pueblo que procesionan en Semana Santa golpeándose la espalda para su expiación (con los famosos 'Picaos') han visto trasladado su día a día a una novela de suspense y emoción. Los libros del autor superan ya en ventas el medio millón de ejemplares, según la editorial.

"Es un thriller psicológico pero también tiene cabida un poco de costumbrismo porque el vino en La Rioja no sólo se bebe, sino también se vive", añade el autor.

De hecho, la novela ha provocado ya la creación de una ruta por los lugares que aparecen en sus más de 400 páginas: 'La Rioja mágica' (www.riojainstyle.es) ofrece la posibilidad de leer la zona de la mano del propio escritor. "Hasta quieren llevarla a la televisión, en forma de película y serie, aunque no hay nada cerrado todavía", asegura Pascual durante el "Encuentro entre Vino y Literatura" que patrocina la bodega Carlos Moro y que bien podría tenerse como uno de los escenarios básicos de la historia.

Inspiraciones literarias

Es inevitable en la charla con el escritor que aparezcan dos de los escritores que han triunfado llevando una historia del pueblo al imaginario universal: Fernando Aramburu y Dolores Redondo. O lo que es lo mismo, Patria y La trilogía del Baztán.

"Lo mío es mucho más modesto que Patria, pero sí he querido que los personajes hablen como se habla en la vida real", asegura Pascual.

En su caso no va a haber trilogía como tal, pero viendo el triunfo que suponen estas localizaciones tan palpables, el riojano ya prepara otro de suspense sobre La Rioja y el mundo bodeguero que saldrá en un año. "No es una trilogía sobre La Rioja pero sí van a aparecer personajes que están en esta novela, casi como un cameo", explica.

El camino ya está abierto con Dolores Redondo, "aunque lo suyo es novela negra porque tiene su detective", y la tierra, agreste y llena de lindes y costumbres milenarias, despiertan igualmente los instintos más bajos y las culpas más grandes.

"Este es un escenario que parece un paraíso pero luego es un infierno. Y los personas van cargando con culpas que echan a la mochila y al final pesa demasiado. De hecho, pensé en titularlo 'expiación', porque es lo se ve en la novela. Y es que la vida no depende de nosotros, sino de un dios salvaje, pero podemos aceptarlo para no vivir hincando la rodilla ante esto", aclara en referencia a su filosofía de vida y de creación.

A la altura del vino

Pascual, abogado de pueblo de profesión durante años hasta que decidió que lo único que quería era viajar y escribir, sabe bien lo que eso significa. Por su mesa han pasado muchas familias llevadas al extremo por una herencia, una linde y una bodega.

Una cepa era vital en un cuerdo testamentario que supone no traicionar a tus padres ni fallar a tus hijos. "En el despacho, todo tenía que ver con el vino. Y vi que lo más pequeños, es al final lo más global. Todos tenemos nuestro pueblo, nuestro lugar donde conectamos con las raíces".

Y de ahí nace el misterio, las leyendas, la tradición, la vida... en un pueblo enano rodeado de piedras que se reparten entre la calzada, las casas, un castillo, las fincas o iglesias y ermitas antiguas que se convierten en testigos silenciosos del pasar y el venir.

"La responsabilidad era hacer una novela que estuviera a la altura de vino y de La Rioja", asegura. Y a tenor del éxito del libro, parece haberlo conseguido.