Ernest Hemingway, en España durante la Guerra Civil

Ernest Hemingway, en España durante la Guerra Civil

Historia Armas y letras

¿Quién es capaz de escribir una novela objetiva sobre la Guerra Civil?

Ni cicatrizan las heridas ni se esfuman los recuerdos, las memorias. El eco de los estallidos de los obuses todavía resuena no tan lejos; los bandos, aún visibles, levantan armas en las trincheras dialécticas. Y es que algunas de las tensiones que condujeron a la Guerra Civil se ven reflejadas en la sociedad española de hoy en día, casi 80 años después de la resolución de la contienda fratricida. Por eso la literatura bélica –las crónicas y las memorias, pero también las novelas, la ficción– se revela como el punto de encuentro de todas las voces y versiones, el hospital de la memoria para que cada persona, picoteando de los de un frente y de los del otro, y también de aquellas obras que prefieren agarrarse a la equidistancia antes que a la pertenencia, construya su propia opinión.

La literatura guerracivilista fue mucho más rica en el bando republicano: Arturo Barea, Max Aub, Ernest Hemingway, María Teresa León, Elena Fortún, Constancia de la Mora… Ya lo apuntó el historiador Andrés Trapiello: los franquistas ganaron la guerra pero perdieron los manuales de literatura. Sus obras, las de los defensores de la democracia, desprenden dolor, sufrimiento, exilio, nostalgia, opresión, miedo. Escritas con el corazón compungido, los sueños rotos, con el triunfo del fascismo certificado, pero en las que ya se dejan entrever las primeras críticas políticas y denuncias sobre los crímenes perpetrados en suelo republicano.

Estos escritores y escritoras son los que José Manuel Pérez Carrera, secretario de la Asociación de la Memoria Social y Democrática de España y uno de los organizadores del Congreso Internacional de Narrativa de la Guerra Civil española que arranca este jueves en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, define como “narradores testigo, las personas que vivieron la guerra y la contaron”. Luego están “los intérpretes de la guerra”, aquellos que la vivieron o no, pero la interpretaron en sus textos y memorias.

Pero en los tiempos que corren, con alrededor de un centenar de libros publicados al año cuyo tema central es la Guerra Civil, predomina la “guerra investigada”. “Ahora escriben los hijos y nietos de aquellos que presenciaron la guerra y permanecieron durante años en silencio”, explica Pérez Carrera a este periódico. “Se investiga sobre un hecho o un personaje en concreto, a través del hallazgo de un manuscrito oculto o nuevos documentos. La novela cuenta con dos planos, se escribe del pasado desde el presente, y enlaza con la novela policíaca”. He ahí varias claves del éxito de autores como Almudena Grandes, Pérez-Reverte o, especialmente, Javier Cercas: la Guerra Civil sigue interesando a públicos cada vez más diferentes y estas obras guardan cierto paralelismo con el thriller, más susceptible a convertirse en bestseller.

En este contexto parece justificado organizar unas jornadas de debate sobre la narrativa que envuelve a la gran tragedia española. “No es un congreso de Historia sino de estudio de lo que se ha producido sobre la guerra a nivel de novela”, recalca el secretario de la AMESDE. A lo largo de tres días, especialistas de diversas universidades españolas, europeas y norteamericanas, tratarán de elaborar una síntesis de cómo ha evolucionado literatura guerracivilista, desde el golpe de Estado de julio de 1936 a la forma de novelar sobre el enfrentamiento desde el presente y sus consecuencias.

La equidistancia: misión imposible

Dos bandos y dos versiones completamente opuestas. La guerra también se disputaba a nivel propagandístico en las crónicas de los periódicos, en los reportajes. Y pocas voces se atrevieron a alzarse contra los dos bandos. Pertenecer a eso que se conoce como la tercera España, como Chaves Nogales, ese "pequeño burgués liberal, ciudadano de una república democrática y parlamentaria", era incluso más peligroso que defender los ideales del bando enemigo. La bala en la nuca estaba prácticamente asegurada.

¿Pero es posible escribir de la contienda española desde una perspectiva totalmente objetiva? Marisa Bertrand de Muñoz, experta en literatura sobre la guerra civil –ha donado al Centro Documental de la Memoria Histórica su enorme biblioteca– y otra de las organizadoras del Congreso, responde rotunda: "He leído más de 2.000 obras sobre la Guerra Civil y no he visto ninguna objetiva. Se está contra unos, contra otros, o contra los dos". No obstante, es optimista de cara al futuro: "Cada vez se publican novelas con mejores cualidades, escritura y metodología que son muy superiores a las del principio. La objetividad ya vendrá".

España, según Bertrand de Muñoz, necesita madurar la memoria histórica como se ha hecho en otros países, dejar pasar una generación más y "liquidar un trauma que sigue siendo espantoso para muchos", reconciliarse de una vez por todas. La autora de La guerra civil española en la novela también señala otra problemática: todas estas obras parten de la autobiografía y el reportaje, de testimonios de familiares que se estremecían con las explosiones que procedían del frente y los rumores sobre los paseíllos. "Habría que eliminar lo personal, pero no es posible. Partimos de las ideas que tenemos para escribir y eso es subjetivo".

Y las mujeres están adoptando una posición de mayor preeminencia en los últimos años en este tipo de literatura. A las escritoras ya citadas más arriba y a las grandes cronistas extranjeras como Virginia Cowles, Marta Gelhorn o Ilsa Kulcsar, la mujer de Barea, se unen ahora las novelistas actuales que, a opinión de Bertrand de Muñoz, "se han lanzado a la piscina desde la Transición". Algo que también menciona José Manuel Pérez Carrera: "Hay una gran cantidad de libros escritos por mujeres sobre las experiencias de la guerra, el exilio… Es un tema que se está reivindicando mucho ahora".

Ambos expertos coinciden en las principales conclusiones que se plasmarán estos días en Salamanca: 1- la Guerra Civil, a nivel literario, todavía ofrece perspectivas nuevas para escritores y lectores; 2- muchos de los autores actuales más importantes se acercan a la guerra de forma más que esporádica, les interesa; 3- está cogiendo fuerza un nuevo tipo de literatura: la guerra investigada; y 4- cada vez más sectores sociales se interesan por la Guerra Civil y sus consecuencias humanas.