Montserrat Caballé, sobrina de la artista, este domingo en el tanatorio de Les Corts.

Montserrat Caballé, sobrina de la artista, este domingo en el tanatorio de Les Corts. Enric Fontcuberta Agencia EFE

Escena ÓPERA

"E lucevan le stelle": La muerte hizo que 'la Caballé' vuelva a ser Montserrat

Barcelona

La pantalla del tanatorio de Les Corts de Barcelona anuncia la sala seis para la ciudadana "Montserrat Caballé Folch". Subiendo las escaleras se llega al primer piso y por un luminoso pasillo se llega a las dependencias, gemelas de otras en la misma planta: una sala con sofás, donde la familia atiende a amigos y admiradores, y otra más pequeñita, con un ataúd en el medio, protegido por un cristal. Las coronas no dejan un espacio muy amplio para pasar y las hay de todo tipo. De ciudadanos particulares, asociaciones líricas, instituciones de todo tipo y hasta partidos políticos. 

Allí yace el cuerpo de Montserrat Caballé. "La Caballé", pero ahora tan solo Montserrat, velada sin grandes honores, sin capilla ardiente en algún suntuoso salón institucional, sin reinar por última vez en el escenario del Gran Teatre del Liceu que fue su casa durante medio siglo. Por supuesto, con la caja cerrada. Todo por decisión propia, según ha hecho saber la familia. 

"Mucha gente se pregunta por qué el velatorio ha sido aquí y no es porque la familia lo haya decidido así. Fue ella quien lo decidió", explicó su sobrina, que también se llama Montserrat Caballé. "Nos dijo que cuando llegara el día, no quería estar expuesta en un lugar, sino que quería irse tal como vino". Allí podría reposar perfectamente el cuerpo de una de las 23.477 mujeres que, según el Instituto Nacional de Estadística, se llevan el nombre de Montserrat en la provincia de Barcelona. 

Una de las cintas blancas se chiva de que esta Montserrat, que yace en una sala anónima que mañana acogerá a otra persona, no es una mujer corriente. "E lucevan le stelle", se lee en letras doradas. "Y brillaban las estrellas", que canta Mario Cavaradossi, el tenor de Tosca, la ópera de Puccini con la que Caballé triunfó en tantas ocasiones. "Se desvaneció para siempre mi sueño de amor, el tiempo ha huido", dice la letra, cantada con éxito arrollador por tenores como Luciano Pavarotti, muy amigo de Caballé.

Caballé nació en una familia humilde, sufrió desahucios y durmió a la intemperie, pero pronto deslumbró a todo el mundo por su voz prodigiosa. Se convirtió en una estrella internacional a la altura de las sopranos más importantes de la Historia, pero en su muerte ha escogido la sobriedad y la sencillez, tanto que el tanatorio a duras penas estaba preparado para acoger a alguien así, teniendo en cuenta la previsión de afluencia de admiradores. 

A partir de las 14:00 de este domingo, comenzaron a acercarse. Algunos eran viejas glorias, ancianitos que habían sido bailarines o cantantes de renombre y a los que ahora el público ya no reconoce, compositores, agentes, responsables de instituciones culturales o políticos. Entre los primeros en acudir estuvieron el expresident de la Generalitat Jordi Pujol, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera y el ministro de Cultura, José Guirao.

Pero a la sala también se acercaron muchos admiradores y desconocidos que supieron del emplazamiento por la prensa. La familia ha prometido atenderlos mientras el limitado aforo de la sala lo permita.

En el Liceu: "Se nos acaban los bolis"

Mientras, en el Liceu, el goteo de personas que se acercaban a firmar en otro libro de condolencias era incesante. Ante tres fotos de la artista, algunos dejaban una rosa. Otros sólo firmaban. "Se nos acaban los bolis", explicaba el personal del teatro.

Está previsto que su entierro sea este lunes, tras la breve ceremonia que se celebrará en el propio tanatorio y a la que acudirá el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entre otros. Su cuerpo reposará junto a sus padres en el cementerio de Sant Andreu de Barcelona.

La familia quiere organizar un funeral público y en una iglesia más adelante y el ministro de Cultura ha anunciado dos homenajes, uno en Barcelona y otro en Madrid, para la cantante que muere como Montserrat, pero que tiene un lugar en la Historia reservado a nombre de Caballé. "Lo más importante de Montserrat empezará ahora", en palabras de su sobrina.