Gerardo Herrero y Mariela Besuievsky, los dos productores de la película.

Gerardo Herrero y Mariela Besuievsky, los dos productores de la película.

Cultura Entrevista

Mariela Besuievsky: “Tenemos los derechos del Quijote y se estrenará en todo el mundo”

La productora de 'El hombre que mató a don Quijote' concede una entrevista a EL ESPAÑOL para explicar la última decisión judicial respecto al filme.

La maldición del Quijote de Terry Gilliam parecía haber llegado a su final con el estreno en Cannes y en salas españolas de la película por la que había lucha durante 20 años. El sueño se hacía realidad gracias a la producción española de Gerardo Herrero y Mariela Besuievsky, que con su compañía Tornasol levantaron un proyecto que se había caído varias veces y pasado por demasiadas manos.

Entre ellas estaban las de Paulo Branco, productor portugués que intentó financiar la película y canceló su rodaje pocos días antes de comenzar. Él es el que ha puesto palos en las ruedas de El hombre que mató a Don Quijote y el que ha intentado que el filme no clausurara Cannes. Durante el certamen un juez le volvió a quitar la razón, pero en los últimos días una nueva sentencia ha hecho que todo se ponga en duda. Branco gritó a los cuatro vientos que la justicia rectificaba y le daba los derechos de explotación del filme, que sin embargo sigue su explotación internacional y acaba de inaugurar el Festival de Cine de Bruselas.

Su productora, Mariela Besuievsky ha hablado con EL ESPAÑOL, y ha puesto a disposición la sentencia para aclarar todo de una vez y decir tajantemente que la película y su explotación les pertenece a ellos y que Branco, una vez más, miente.

Tráiler de El hombre que mató a Don Quijote.

¿Cómo habéis vivido las últimas informaciones?

Bueno, lo que ocurre es que cada vez que pasa algo Paulo Branco saca su versión, y nosotros no tenemos interés en airear los trapos sucios. Eso le interesa a él porque no tiene razón y los airea, pero ahora ha cruzado el límite, porque dice que tiene los derechos y no los tiene, y eso está afectando a los inversores y a asuntos financieros, así que hemos decidido sacar un comunicado diciendo lo que ha pasado con esta última sentencia.

¿Qué dice esta nueva sentencia?

Lo que dice es que Terry Gilliam no cumplió con los formalismos de la ley francesa en cuanto a terminación de contratos y por eso su relación no termina, pero no entra en el contenido. Terry estuvo aconsejado por un abofado americano y no cumplió con esos formalismos y rescinde mal su contrato. Eso es cierto. Él no conocía la ley, que además la habían cambiado hace dos meses. Ahora, que de ahí se infiera que él tiene los derechos… el rodaje se para con una carta mandada por Paulo Branco antes de que comenzará la producción efectiva de la película, así que él no rodó ni un plano, por lo que no se generaron derechos. Sí que habrá daños y prejuicios por haber rescindido mal ese contrato, pero eso es otra cosa, y de hecho ya se ha condenado a Terry a 10.000 euros.

Paulo Branco ha cruzado el límite, porque dice que tiene los derechos y no los tiene, y eso está afectando a los inversores y asuntos financieros

¿Por qué entonces él anuncia que los tiene?

Él hace un globo de todo. Él dice que le dan los derechos, pero es que ya antes cuando él pide que nos suspendan el rodaje le dicen que no, él pide que se le entregue nuestra documentación financiera y le dicen que no, y vuelve a sacar el tema de los derechos para armar estos tinglados y que todo quede en una nebulosa. De hecho en este último ha quitado la pregunta del copyright, y lo hace para que todo quede más nebuloso, y seguir pidiendo que le demos el dossier económico de la película.

Lo que sí dice la sentencia es que Terry Gilliam seguía manteniendo una relación contractual, aunque no hable explícitamente de derechos, ¿no se podría inferir de esa relación que Branco seguía poseyendo los derechos?

No esta ni siquiera implícito, y el contrato de un director es Intuitu personæ. La época de esclavitud está ya superada y si yo no quiero trabajar contigo no me puedes obligar. Me puedes obligar a pagarme lo que me pidas, pero no a que trabaje para ti porque eso es esclavitud y es imposible obligar a Terry a hacer la película, aunque formalmente siga vigente, y eso es lo que explicamos, porque el juez deja abierto el tema del contenido.

¿Entonces Branco qué derechos tiene sobre la explotación de la película?

Derechos no tienen ninguno. Nosotros tenemos los derechos de la película. Él tuvo la opción de compra, pero nunca ejerció ese derecho de compra.

La época de esclavitud está ya superada y si yo no quiero trabajar contigo no me puedes obligar. Me puedes obligar a pagarme lo que me pidas, pero no a que trabaje para ti

¿Qué más pasos legales puede dar Branco para intentar tener derechos sobre la película?

Se han terminado todas. No sé su agenda, pero cuando él declara eso públicamente siempre te hace sospechar. Su agenda no la conozco, pero queremos dejar claro que esas interpretaciones son cómo decimos nosotros.

La película ha inaugurado el Festival de Bruselas, así que me imagino que su explotación internacional sigue en marcha…

Sí, inaugura Bruselas y se va a estrenar en todo el mundo. En Bélgica, en Alemania… en casi todos los sitios se están eligiendo los pósters.

¿Y en EEUU? Porque Amazon sí que se retiró de la distribución.

La habrá, la estamos cerrando y hay muchas opciones, la vamos a encontrar porque está teniendo una buena acogida por los distribuidores.

Fotograma de la versión final de El hombre que mató a Don Quijote.

Fotograma de la versión final de El hombre que mató a Don Quijote.

¿Cree que ha afectado todo el lío judicial en la explotación comercial de la película?

Creo que sí afecta, porque se habla más de esto que de lo maravillosa que es la película. Periodísticamente se está hablando del problema con Paulo Branco y no del apasionante mundo de Terry Gilliam.

¿Habéis intentado llegar a un acuerdo con él?

Lo intentamos muchas veces y no quería, nunca quiso. Se intentó llegar a un acuerdo por todos los medios, pero sus aspiraciones son imposibles, hace poco en París medió una persona de mucho prestigio y nos dijo cuando salimos que no había nada que hacer. No, porque hay un deseo de revancha. Contra algo tan irracional no se puede luchar.