Nacho Palau y Miguel Bosé.
Nacho Palau y Miguel Bosé, de nuevo a la gresca: acuerdo sin cumplir y el dolor del escultor por no ver a sus otros 'hijos'
Según confirma EL ESPAÑOL, Palau no ha podido disfrutar este verano de la presencia de Diego y Tadeo, los vástagos de Bosé, como quedó acordado.
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La cordialidad y el entente entre Miguel Bosé (70 años) y el escultor valenciano Nacho Palau (54) parecen haber llegado -de nuevo- a su fin. La relación entre ambos siempre ha estado marcada por constantes vaivenes desde que se hizo pública su historia de amor.
Sabido es que estando en relación ambos decidieron ser padres, por separado a nivel biológico. El cantante debutó en la paternidad con Diego y Tadeo; y el de Chelva, de la mano de Ivo y Telmo. Los seis se trataron como familia mientras que lo fueron: dos padres y cuatro hijos.
No obstante, cuando el amor se disolvió, vino el problema de filiación. Un juez determinó que esos jóvenes no podían tratarse como hermanos, línea de defensa que siempre ha defendido Nacho. Y lo que vino después por todos es conocido: acusaciones públicas -de una parte- y tirantez.
Nacho Palau y Miguel Bosé, en una imagen de archivo.
Fue un tiempo en el que Palau acudió a televisión para poner de relieve que los cuatro niños vivían separados y con unas oportunidades de vida muy dispares: los de Miguel en México, con presupuestas comodidades; y los suyos, en Chelva. El tiempo pasó, y todo se atemperó.
Nacho cayó enfermo de cáncer -enfermedad que, afortunadamente, ha superado- y contaron entonces a EL ESPAÑOL que aquello supuso un punto de inflexión: la hostilidad dio paso al acercamiento. Un dulce trance que se puso de relieve el pasado verano en Mallorca.
Los cuatro hermanos se reencontraron en la isla, durante las vacaciones del cantante. El propio Nacho Palau confirmó, feliz y orgulloso, a este periódico que, en efecto, los jóvenes estaban juntos. Lo cierto es que los chicos han mantenido siempre el contacto, pese a todo.
La comunicación entre ellos siempre ha sido buena, a través de sus teléfonos móviles. En los últimos meses, abundando en el acercamiento, se hizo público que Miguel y sus dos hijos se trasladaban a vivir a Andorra. Y este pasado verano, los cuatro jóvenes han vuelto a verse.
Los cuatro 'hermanos' en un fotomontaje de EL ESPAÑOL, el pasado verano.
Primero en Mallorca y después, como corroboró EL ESPAÑOL, viajaron los cuatro, junto a Miguel, al Principado de Andorra para que Ivo y Telmo conocieran la casa donde iban a vivir sus hermanos. Todo parecía ir sobre el mismo tono de la concordia, pero no. La gresca ha vuelto.
Así lo confirma este medio tras el avance de Las Mamarazzis en su pódcast. Tal y como confían a este medio, Nacho está "enfadado", pero, sobre todo, "agotado. Ya no puede seguir tirando de ese carro". Le duele que Miguel incumpla una suerte de acuerdo al que llegaron tiempo atrás.
Según lo contado, Miguel y Nacho habían dejado pactado que uno y otro disfrutarían de los cuatro jóvenes a lo largo del verano, en tramos de 15 días cada uno. Bosé sí que ha compartido horas de estío y asueto con sus hijos y los de Palau, pero éste no.
Nacho se ha pasado el verano sin ver a Diego y Tadeo. No ha tenido la oportunidad, pues, el de Chelva de disfrutar de sus otros dos 'hijos': de tiempo con los cuatro, en su casa de Valencia, "o donde se hubiera dicho. El lugar da lo mismo; el caso era verse, y nada".
El escultor Nacho Palau.
La única suerte de esperanza que guarda Nacho es que ahora los hijos de Miguel van a estar más cerca, y confía en que la proximidad geográfica favorezca a que la situación con los "nanos", como los llama él, cambie.
"Las puertas de su casa siempre van a estar abiertas para Diego y Tadeo", explica quien bien conoce la situación de ambas partes.
Volviendo a la relación entre los adultos, hoy vuelve a no ser directa. Existe una suerte de mediador, un familiar las más de las veces, que hace de puente entre ellos.
Miguel y sus hijos, en Can Diumenge
Fue hace dos semanas justas cuando Bosé y su descendencia, ya habitantes de Andorra, se mudaron de la urbanización de Guem a la zona de Can Diumenge. La razón de este traslado que se esgrime a este periódico es "por falta de espacio".
De acuerdo a la información que controla EL ESPAÑOL, en Guem la familia Bosé tan sólo "estuvo como de paso, porque Miguel se dio cuenta de que la casa no era muy viable para todo lo que traía de México".
La flamante -y ya definitiva- residencia del hijo de Lucía Bosé se trata de una imponente propiedad independiente, próxima a la parroquia de Escaldes-Engordany. Se hace ver a EL ESPAÑOL que el régimen de alquiler "ahora contempla la opción de compra".
Este pasado martes, 8 de septiembre, de acuerdo a los datos que maneja este medio, los dos hijos de Miguel comenzaron las clases en el prestigioso centro privado Agora British School, ubicado en la zona de la Aldosa de la Massana.
Se trata del mismo complejo educativo por el que pasaron las hijas de la baronesa Carmen Thyssen (83), consolidando la apuesta del artista por una oferta académica internacional y de alta privacidad para el desarrollo de los menores.
A diferencia del chalet contratado inicialmente, la nueva residencia de Can Diumenge destaca por su aislamiento perimetral. El inmueble no cuenta con edificaciones colindantes ni en los laterales ni en la parte posterior, ofreciendo una panorámica limpia sobre el valle andorrano.
En el plano estrictamente cotidiano, Miguel Bosé ha optado por mantener un perfil marcadamente bajo en el país pirenaico. Aunque cuenta con el apoyo puntual de asesores para las gestiones administrativas, el artista gestiona su día a día de forma autónoma.
"Hace una vida muy corriente, de ir al súper y otras gestiones", cuenta un buen amigo del cantante a este periódico. "La gente lo reconoce, pero vive tranquilo".
Quienes han coincidido con él en sus desplazamientos habituales destacan su comportamiento accesible y natural, sin vocación de ocultarse pero evitando cualquier notoriedad.