Blanca Fernández Ochoa junto a su hermano Paco. Archivo de Lola Fernández Ochoa
El emotivo homenaje a Blanca Fernández Ochoa 7 años después: su familia recorre la ruta que hizo antes de morir
La organizadora de esta marcha ha sido la hermana de la deportista, Lola Fernández Ochoa. Aparte de la ruta, ha habido un almuerzo y lectura de poesía.
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Siete años después de su sobrecogedora partida, el recuerdo de Blanca Fernández Ochoa permanece inalterable en el corazón de la sierra de Guadarrama.
Con motivo del aniversario de su muerte, familiares, allegados, vecinos de Cercedilla y multitud de amantes de la montaña se han congregado este pasado sábado, 29 de agosto, para rendir tributo a la histórica esquiadora.
El homenaje ha consistido en una marcha conmemorativa que ha desandado los pasos que realizó la deportista en sus momentos finales, culminando en la zona montañosa donde fue hallada sin vida en septiembre de 2019.
Blanca Fernández Ochoa.
La jornada, bautizada popularmente como La Hora Blanca, ha arrancado a las nueve de la mañana desde el paraje de Las Dehesas, junto al restaurante Casa Cirilo.
Este punto de partida guarda un fuerte valor simbólico al coincidir exactamente con el lugar donde la campeona olímpica dejó estacionado su vehículo antes de internarse en el pinar.
Desde allí, los asistentes iniciaron un ascenso de aproximadamente dos horas y media de duración con dirección al Colladito del Rey y las proximidades del pico de La Peñota.
Organizada de forma directa por su hermana Lola Fernández Ochoa, la iniciativa ha estado envuelta en una gran emoción.
Blanca Fernández Ochoa, en una imagen de archivo.
"Es un clásico, nos juntamos todos los que quieran ir, desde amigos del pueblo hasta cualquier persona que quiera saber más sobre Blanca, y hacemos la excursión que creemos que fue la que hizo ella", ha señalado Lola en declaraciones a los medios.
"Llegamos al sitio donde apareció ella, en la zona del pico de La Peñota, nos tomamos un bocata, hablamos, leemos una poesía y alguien incluso canta, y ya nos bajamos. Todo para recordarla", ha contado la hermana de la malograda deportista.
Tras culminar la exigente subida por el paraje serrano, los participantes alcanzaron las inmediaciones del punto exacto donde concluyó la búsqueda en 2019.
Blanca Fernández Ochoa, en 2010.
Un almuerzo improvisado a base de bocadillos, la lectura de poesías y algunas canciones han bastado para rendir tributo a la figura de la esquiadora.
Si bien las primeras convocatorias estuvieron condicionadas por el trauma reciente, la perspectiva actual permite afrontar la caminata desde el agradecimiento al legado vital de la atleta.
"Los primeros años fueron duros, yo no podía ni hablar, pero ahora es un momento de recordarla con mucho cariño. Han pasado siete años y siempre que hablo de ella tengo una sonrisa", ha confesado Lola, haciendo hincapié en que prefiere evocar el perfil risueño, creativo y vitalista de su hermana.
La familia coincide en señalar que la deportista eligió conscientemente aquel mirador natural de la sierra madrileña por el profundo vínculo que siempre mantuvo con las cumbres de Cercedilla.
La memoria de Blanca Fernández Ochoa está estrechamente ligada a la intensa movilización ciudadana que tuvo lugar a finales del verano de 2019.
Vista por última vez el 24 de agosto de aquel año, la localización de su vehículo en Las Dehesas -muy cerca del monumento erigido en honor a su hermano, Paco Fernández Ochoa- desencadenó el mayor operativo de rastreo desplegado en la historia de la sierra de Guadarrama.
El dolor de los hijos
Blanca sufría un trastorno bipolar y sus hijos decidieron abordar públicamente la salud mental con el fin de visibilizar estas patologías.
"Mi madre reflejaba una gran alegría externa y nobleza, guardándose el dolor", reveló su hija Olivia en el epsacio ¡De Viernes! David rememoró cómo ella intentaba protegerlos durante sus crisis: "Te regalaba siempre una sonrisa al recibirte, aunque luego volviese a la tristeza".
Olivia mantiene intacto el recuerdo de su última tarde juntas: Blanca la recogió al entrenar, almorzaron en su sitio preferido y acudieron a hacerse la manicura. "Nos dimos el último abrazo, subió al vehículo y no regresó", rememoró conmovida.