Carmen Cervera junto a su querido sobrino, Guillermo, en un acto público. Gtres
De telonero de Mecano a chef: el insólito pasado de Guillermo, el fiel sobrino de Carmen Thyssen que hoy es su mayor confidente
Guille -como se le conoce en su entorno- es una de las personas que está a la vera de Carmen Cervera tras su ingreso hospitalario a causa de una neumonía.
Más información: La baronesa Thyssen ha sufrido una neumonía "muy fuerte": "Ha estado muy malita. Lo pasó mal, pero ya está mucho mejor"
Decía el pasado 23 de abril, día de su 83º cumpleaños, una sonriente Carmen Cervera, en una calle de Barcelona, que iba a festejar su aniversario en Andorra, y que una de las personas que iba a estar, de seguro, en la fiesta era "mi sobrino Guillermo".
Manifestaba esto una de las mecenas más importantes del mundo al tiempo que se agarraba al antebrazo del aludido, al que todos llaman, en su intimidad, Guille. Él es su sobrino fiel y discreto que siempre acompaña, en la sombra, a Tita. Donde está ella, está él.
Guillermo es, como se suele decir, sus manos y sus pies. Una persona, en suma, importantísima en la vida de Carmen. Los planes que ésta tenía ese día de San Jordi cambiaron drásticamente, cuando, a las horas, fue trasladada a un hospital en la Ciudad Condal.
Ni Andorra, ni fiesta. La salud la llevó al hospital. Días después, el entorno de Tita se encargó de revelar que ha sufrido una neumonía "muy fuerte", de la que, afortunadamente, se está recuperando en su casa de Más Mañanas, rodeado de su familia. Guille, claro, está allí, a su lado.
Carmen Cervera, junto a su sobrino, Guillermo. Gtres
A sus 53 años, este hombre discreto, de perfil bajo, se ha convertido en el sostén emocional de la baronesa en un momento especialmente sensible para ella. Pero su papel no es nuevo; lleva años siendo una pieza clave en el engranaje personal y, sobre todo, museístico de Thyssen.
Guillermo, huelga decir, es hijo del único hermano de Carmen Cervera, también llamado Guillermo, fallecido en 2003. Desde muy joven, su tía lo trató como a un hijo. Ella misma, junto a su primer marido, el actor Lex Barker -el mítico Tarzán del cine-, fue su madrina.
Ese vínculo afectivo, construido desde la infancia, se ha mantenido sólido a lo largo de los años y se ha reforzado especialmente desde la muerte del barón Thyssen en 2002, cuando la baronesa quedó al frente de una de las colecciones privadas de arte más importantes del mundo.
Aunque para la prensa del corazón su nombre ha sido prácticamente invisible, en el entorno de la baronesa todos saben que Guillermo es su hombre de confianza, la persona que vela por sus intereses más sensibles: su colección privada de pintura.
No sólo esto: también ha sido una figura activa en la supervisión de la hijas mellizas de Tita, Carmen (19) y Sabina (19), nacidas en 2006 por gestación subrogada. Durante las ausencias de la baronesa, él es quien se encarga de ellas en Andorra, donde la familia fijó su residencia en 2015.
Su presencia en actos públicos es habitual, pero siempre a unos pasos de Tita, sin llamar la atención, sin posar, sin declaraciones. Es su "zona de confort", como él mismo reconoce.
Tía y sobrino en un acto público. Gtres
Impecablemente vestido, con un aire ejecutivo que podría confundirse con el de un asesor financiero, esconde sin embargo una personalidad mucho más poliédrica.
Bajo la manga del traje, tatuajes que dicen “bake” revelan una faceta inesperada: la de un hombre que fue cocinero antes que conservador de arte, músico antes que gestor cultural, buceador antes que patrono de museos.
Una vida antes del arte
Antes de convertirse en la sombra imprescindible de la baronesa, Guillermo vivió varias vidas. Fue buceador profesional y residió en Hawái.
Tocó la batería en el grupo V Columna, una banda que en los años 90 alcanzó notoriedad con su LP Lágrimas y bourbon, y llegó a telonear a Mecano y Los Secretos. Aquella etapa rockera, que él recuerda con cariño, dejó huella en su carácter y en su piel.
Más tarde, su camino lo llevó a los fogones. Se especializó en repostería y trabajó como chef en El Celler de Toni, en Andorra.
Su talento lo llevó a convertirse en finalista del prestigioso concurso World Chocolate Masters en 2013, una especie de mundial de pastelería que reúne a los mejores chocolateros del planeta.
Pero aunque su trayectoria parecía alejarlo del mundo del arte, su destino estaba escrito desde la infancia. Guillermo creció en un entorno cosmopolita. Su padre, ingeniero formado en Alemania, se casó con una francesa y se instaló en Barcelona, donde nació Guille.
Su educación transcurrió entre el colegio La Salle y el internado Santa Clara. A finales de los años 80, la familia se trasladó a Andorra, donde su padre se convirtió en un empresario de éxito vinculado al holding Orfund.
Mientras tanto, su tía Carmen vivía una etapa convulsa tras enviudar de Lex Barker y atravesar relaciones fallidas con Espartaco Santoni y Manolo Segura, padre de su hijo Borja.
En 1985, la vida de Tita dio un giro definitivo al casarse con el barón Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza, uno de los mayores coleccionistas de arte del mundo. La pareja residía en Villa Favorita, en Lugano (Suiza), donde se encontraba la colección privada del barón.
Guillermo, sobrino de Carmen Cervera. Cedida a EL ESPAÑOL
Volviendo a Guillermo, durante su adolescencia pasaba temporadas en Villa Favorita. Allí, en el comedor de la mansión, almorzaba frente a obras maestras como Mata Mua de Gauguin o el Arlequín de Picasso.
El barón, que mantenía una relación cordial con el padre de Guillermo, lo llevaba a recorrer el museo a puerta cerrada, explicándole cada pintura con detalle.
También lo introdujo en el círculo de grandes artistas y coleccionistas, y lo llevó a exposiciones internacionales, incluida una en Siberia.
Aquella experiencia marcó al joven Guillermo. Fascinado por ese universo, decidió estudiar museología en la prestigiosa Saint George School, en Inglaterra, donde se formó durante dos años en gestión de museos.
Completó su preparación con cursos en otras instituciones europeas.
Con el cambio de siglo, su vida dio un vuelco. Su padre falleció en 2003. Ese mismo año se casó con la directora del Museo del Tabaco de Andorra y nació su hija, cuya madrina fue, una vez más, Tita.
La niña, hoy veinteañera, se ha criado junto a Carmen y Sabina, las mellizas de la baronesa.
Guillermo se instaló definitivamente en Andorra y comenzó a trabajar como gerente de un club de deportes de invierno, mientras seguía asesorando a su tía en cuestiones artísticas.
La muerte del barón en 2002 dejó a Carmen Cervera al frente de una colección inmensa y compleja, y Guillermo se convirtió en un apoyo fundamental.
La baronesa, además, atravesaba un momento personal difícil: la mala relación con su nuera Blanca había distanciado a su hijo Borja, y el nacimiento de las mellizas la había dejado prácticamente sola.
En 2015, la baronesa se trasladó a vivir a Andorra con sus hijas y adquirió dos viviendas en la exclusiva urbanización Can Diumenge: una para ella y otra para Borja.
Carmen Cervera y su sobrino Guillermo. Cedida a EL ESPAÑOL
Un año después, Guillermo salió del anonimato al ser nombrado patrono del Museo Thyssen de Málaga.
Pero su ascenso no había hecho más que empezar. En 2017, cuando se inauguró el Museo Carmen Thyssen Andorra en el antiguo hotel Valira, la baronesa lo nombró director artístico.
Su gestión fue un éxito: en 2018, la Unesco lo reconoció como el mejor museo europeo. Ese logro consolidó su posición dentro del entramado cultural de la familia.
Poco después, fue ascendido a conservador general de la colección Carmen Thyssen, un cargo de enorme responsabilidad que implica supervisar obras repartidas entre Madrid, Málaga, Andorra y, próximamente, Sant Feliu de Guíxols.
El guardián de las mellizas
Además de su papel en el ámbito artístico, Guillermo ha sido un apoyo esencial en la crianza de Carmen y Sabina. Al residir en Andorra, es él quien se encarga de supervisarlas cuando la baronesa viaja.
Su presencia ha sido especialmente importante desde que Borja Thyssen, cuya relación con su madre se ha estabilizado, se mudó a Gstaad con Blanca Cuesta y sus cinco hijos.
Para las mellizas, Guillermo no es solo un tío: es una figura de referencia, un adulto cercano y estable en un entorno marcado por viajes, compromisos institucionales y una intensa vida pública.