Mar Flores.

Mar Flores. Gtres

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Mar Flores (56): "Hace dos años estaba envenenada de cortisol, tenía el hígado inflamado y mis riñones estaban paralizados"

La empresaria ha relatado el bloqueo emocional y físico que sufrió por culpa del estrés y después de "3 años sin dormir más de 3 horas o 4 al día".

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El estrés, ya se sabe, suele jugar malas pasadas. Más aún cuando la tensión se sostiene a lo largo del tiempo. Llega un momento en el que el cuerpo dice 'basta'. Y estalla. Es exactamente lo que le sucedió hace dos años a Mar Flores (56).

La modelo y empresaria, madre de Carlo Costanzia (32), ha relatado en el podcast Upeka el colapso físico y emocional que sufrió tiempo atrás, cuando su organismo la obligó a parar en seco.

"Hubo un momento, hace dos años, estaba envenenada de cortisol y las sensaciones que tenía… agotamiento, no podía pensar, no podía contar", ha recordado en su charla con Tania Llasera (46).

Así, no ha tenido reparos en contar cómo llegó a un estado de fatiga extrema, que identificaba entonces como "estrés normal", y que fue consecuencia de su ritmo de vida.

"Me fui a una clínica, agotada"

Flores ha explicado que aquel agotamiento escondía un cuadro médico mucho más serio de lo que imaginaba: "Tenía el hígado inflamado, estaban paralizados mis riñones y me tuvieron que hacer una terapia detox".

Mar, que se ha abierto en canal para hablar de salud y autocuidado, ha reconocido que el diagnóstico la dejó descolocada: "Esto fue un shock tan grande, verme como una persona muy mayor, cuando realmente no estaba pasando por esa edad para sentirme así".

Aquella crisis la llevó a ingresar en una clínica especializada: "Y esto lo descubrí porque me fui a una clínica, agotada, a recuperarme. Y cuando me vieron ahí me dijeron: "No, tú tienes un problema y no vas a poder salir de aquí hasta que no lo gestionemos...".

A partir de ese punto, la empresaria se impuso a sí misma un cambio radical de chip. Sí o sí tenía que modificar algunos hábitos. Y, en cierto modo, reeducarse. En cuerpo y alma.

"Mi propia cabeza ha decidido que no me lo voy a permitir. Gestiono las cosas con mucha más tranquilidad", ha afirmado en su conversación.

Mar Flores.

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"3 años sin dormir más de 3 o 4 horas al día"

En el podcast ha revelado que el origen de ese colapso radicaba en años teniendo un descanso mínimo y una agenda sin huecos para ella misma.

"Pues porque yo llevaba 3 años sin dormir más de 3 horas o 4 al día. Y me parecía normal. Yo llevaba muchísimo tiempo sin gestionar mi agenda con tiempo para mí y era todo normal", ha narrado.

El desenlace fue inevitable: "Peté porque mi cabeza se bloqueó de cortisol, sobre todo por querer siempre dar prioridad a todas las demás gestiones de los demás y no haberle dado importancia a no dormir".

No es la primera vez que Mar Flores utiliza un altavoz público para hablar de salud y vulnerabilidad.

En otras ocasiones ha comentado las consecuencias emocionales de sus rupturas sentimentales, ha hablado de la ansiedad asociada a la sobreexposición mediática y ha insistido en la importancia de la terapia psicológica para gestionar etapas de crisis.

Carlo Costanzia y Mar Flores, en la presentación de 'Decomasters'.

Carlo Costanzia y Mar Flores, en la presentación de 'Decomasters'. RTVE

En su entrevista en El Hormiguero, en septiembre de 2025, -al presentar su libro, Mar en calma-, explicó que la presión de los medios, los episodios de maltrato y los escándalos la llevaron al límite. Acabó en la UCI y que sintió que "o me callaba y me retiraba o acababan conmigo". Por este motivo tuvo que hacer "un trabajo muy importante" con su salud mental.

Incluso reconoció que llegó a perder las ganas de seguir adelante: "Yo quería dormir. Quería dormirme y despertarme cuando todo se hubiera pasado... No tenía una ayuda, alguien que me ayudara de manera profesional".

Ahora, su testimonio en Upeka se suma a una línea de transparencia cada vez más común entre numerosos rostros conocidos, que ya no temen compartir sus experiencias de manera abierta sobre sus baches de salud.

En su caso, la 'normalización' del estrés crónico la llevó a hacer caso omiso a su propio organismo. Cuando, finalmente, este no aguantó más, supo por fin que había llegado el momento de cuidarse de una manera más exhaustiva y profunda.