Tamara Falcó puede haber sido objeto de una venganza.

Tamara Falcó puede haber sido objeto de una venganza. Gtres

Famosos EL PURGATORIO by MARTA CIBELINA

Tamara Falcó, su Semana Santa de expiación tras el ridículo con Vargas Llosa

La hija de Isabel Preysler ha realizado una entrevista al novio de su madre que pasará a los anales de la historia de la comunicación.

Noticias relacionadas

Más de cuarenta años después de que Tom Wolfe publicara El Nuevo Periodismo Tamara Falcó ha realizado una entrevista a su 'tito' Vargas Llosa que pasará a los anales de la historia de la comunicación. Pero hay un trasfondo… No solo es un experimento informativo, también es una venganza.

A cuatro años de cumplir los cuarenta Tamara Falcó Preysler (36) entrevista a Mario Vargas Llosa (81) con su particular encanto juvenil imperecedero en Vanity Fair. El vídeo recuerda al programa Osados de Antena 3 donde Ramón Arangüena, con el pelo sin lavar, realizaba entrevistas absurdas y delirantes a famosos que no sabían que se trataba de una broma, utilizando siempre una base de datos falsos para documentar las preguntas.

Los hilos de Facebook de los periodistas, una especie en riesgo de extinción por inanición, arden criticando a Tamara y a Vargas Llosa. Y también a la revista que le ha dado la oportunidad de entrevistar a un Premio Nobel a alguien que no sabe ni siquiera lo que es el liberalismo económico. Esto no es nuevo. Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler (67) se conocieron hace décadas cuando ella le entrevistaba para ¡HOLA! y llevó dos grabadoras por si le fallaban las pilas. Recuerdo que por unas determinadas circunstancias tuve que corregirle unos textos a Chábeli Iglesias (46), la ilustre hermana de Tamara, y ya entonces comencé a plantearme si no tendría razón mi abuela Gertrudis cuando me decía: "Prepárate unas oposiciones, bonita".

Tamara Falcó, Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler.

Tamara Falcó, Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler. Gtres

El ignominioso vídeo del que todo el mundo habla esta semana ha marcado un antes y un después. Supongo que Richard Locke, el ex crítico literario de The New York Times, fundador de Vanity Fair en 1981 se está revolviendo en su tumba. La entrevista es digna de los teatrillos que organizaban Gaby, Fofó y Miliki casi al final de Había una vez un circo. Y ha acabado con la neoperiodista Tamara, una mujer bastante inteligente y casi tan rápida como mi admirado Paco Porras. El problema es que no ha tenido un padre, una madre o una maestra que le dijeran: "Hijita, cuidado, si uno se hace el tonto demasiado tiempo acaba siéndolo". Isabel Preysler no debería haberle permitido a su hija hacer el bobo de esa manera…

Llevo barruntando toda la noche sobre este tema a lo Angela Lansbury. De madrugada, he hecho mapas mentales y esquemas, y creo que ya he descubierto quién podría haber perpetrado 'el crimen'. Los principales sospechosos han sido Patricia Llosa y su hijo Gonzalo. Expongo mi teoría.

Tamara Falcó, víctima de la guerra entre Mario Vargas Llosa y su familia

Ya sabréis que Gonzalo ha soltado en ABC todo tipo de misiles contra la actual pareja de su padre. Llegó a decir que lamentaba profundamente el exhibicionismo innecesario del escritor y la reina de corazones: "Sobre todo tratándose de una relación que nace de una infidelidad y que ha causado mucho daño. Por lo menos al principio podría haberse manejado con cierta discreción, tacto y sensibilidad humana. Pero supongo que en este caso son los fuertes intereses económicos los que han prevalecido".

¿Quién era el destinatario de estas confesiones? Su periodista de confianza, una gran profesional que hace entrevistas muy documentadas, Martín Bianchi Tasso, quien antes trabajaba en ABC. Él es, desde hace tiempo, el actual jefe de sociedad de Vanity Fair, el mismo que entrevistó a Patricia Llosa para esta publicación, espléndida en su madurez.

Es casi como de la familia, bueno, perdón, como la 'ex familia' de Mario Vargas Llosa, porque el culebrón del cruce de acusaciones y comunicados que protagonizó con su hijo a cuenta de unas fotos de Isabel con sus nietas sin permiso de Gonzalo, hizo historia. Ya escribí sobre ello también.

Gonzalo Vargas Llosa y su madre, Patricia Llosa.

Gonzalo Vargas Llosa y su madre, Patricia Llosa. Gtres

Y así anunciaba Martin Bianchi la entrevista en Vanity Fair de Tamara con su último padrastro:"Un acontecimiento histórico planetario". Martín Bianchi Tasso, cuentan los que lo conocen, es un hombre íntegro. No cambia de bando… Y como un caballo de Troya letal, pisó territorio enemigo. Estuvo en Villa Meona el día de la entrevista, a la sombra del retrato de Isabel Preysler de Pinto Coelho que ya adornaba las paredes de Arga 1.

Ha matado dos pájaros de un tiro: ha conseguido una publicidad impagable para su medio, y tanto Patricia Llosa como Gonzalo le estarán eternamente agradecidos. La que ha quedado mal no ha sido Tamara, sino su madre, por permitirle hacer el ridículo de semejante manera. La hija de Isabel Preysler no ha colgado ni una sola imagen en sus redes sociales del encuentro. No parece estar muy orgullosa del resultado. Ya lo dije: no es tonta.

Y tal vez se haya dado cuenta de que es una víctima del fuego cruzado de los enemigos de Isabel Preysler, demasiado ocupada con su físico para ejercer de mama coñazo, como ejercemos el resto de las mortales hasta llegar a la tumba. Y no voy a ser cruel, pero lo de esta niña ya no es de pijo con máster, es de logopeda. ¡Hijos de los proletarios del mundo, mostraos satisfechos! Tal vez no sepáis cómo poner una mesa en condiciones pero se os entiende cuando habláis y no os han dejado que os convirtáis en un personaje, una caricatura de vosotros mismos. Tamara está a la altura ya de Daisy, Minnie Mouse u Olivia, la de Popeye.

[Más información: Tamara Falcó, sobre Vargas Llosa: "Pensé 'qué pereza hacerme la inteligente'"]