Harald de Noruega y su mujer, la reina Sonia.

Harald de Noruega y su mujer, la reina Sonia. GTRES

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La muerte del rey Harald de Noruega frustra su aniversario con Sonia a tan solo 24 horas de cumplir 58 años de casados

El veterano Jefe de Estado ha perdido la vida este viernes, 28 de agosto, cuando estaba a punto de cumplir su aniversario de boda.

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Noruega está hoy de luto. Los miembros de la Familia Real y los ciudadanos del país, que llevaban los últimos 10 días conteniendo el aliento ante el goteo de partes médicos que llegaban desde el barrio de Gaustad, lloran hoy la muerte del rey Harald.

Apenas un puñado de metros cuadrados en la planta alta del Rikshospitalet, el Hospital Nacional de Oslo, han concentrado las últimas horas de vida del veterano Jefe de Estado, que ha perdido la vida a los 89 años.

Allí, tras una dura travesía clínica, el soberano lidió una batalla feroz contra una infección bacteriana en la sangre que le ha arrebatado el último aliento cuando apenas le quedaban 24 horas para cumplir una efeméride dolorosamente señalada en su memoria íntima: la de su boda con su esposa, la reina Sonia de Noruega.

Este viernes, 28 de agosto, tras 11 días ingresado y después de una evolución que ha mantenido en máxima alerta a la nación, Harald "falleció silenciosamente a las 6:35" de la mañana.

Ahora, con su partida, queda en su lista de tareas pendientes el no haber podido celebrar, aunque fuese en el lecho hospitalario, una fecha tan señalada junto a su compañera de vida.

Cabe recordar que dentro de apenas 24 horas, el próximo 29 de agosto, se habrían cumplido los 58 años de matrimonio de Harald V y la reina Sonia. Una fecha muy especial para la pareja que el destino les ha usurpado sin pedir permiso.

Harald y Sonia, en la década de los 70.

Harald y Sonia, en la década de los 70. Gtres

Aquella histórica boda de 1968, que selló una de las historias de amor más tenaces de la realeza europea tras nueve años de firme resistencia frente a las reticencias institucionales por la condición plebeya de Sonia Haraldsen, ya no podrá conmemorarse.

La habitación del Rikshospitalet se ha llevado consigo, quizás, el último anhelo que podría haber tenido Harald en la recta final de su existencia: el de haber podido disfrutar, aunque fuese de una manera íntima, de una celebración privada junto a su fiel esposa.

Lo cierto es que la posibilidad de conmemorar esta fecha especial se había convertido, ya desde hace tiempo, en una idea impensable debido a su delicado estado de salud.

Harald de Noruega

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El empeoramiento de su salud

Lo que comenzó como un tratamiento contra una anemia hemolítica, una afección en la que los glóbulos rojos se destruyen antes de tiempo, derivó en una complicación sumamente preocupante: una severa infección bacteriana en el torrente sanguíneo que mantuvo al veterano monarca en una situación de extrema fragilidad durante casi dos semanas de ingreso.

"El estado de salud de Su Majestad el Rey es muy grave", señalaba de forma tan explícita como concisa el comunicado oficial difundido por la Casa Real escandinava el pasado 27 de agosto. El diagnóstico reflejaba la crudeza de las horas más difíciles para el decano de las coronas europeas.

En las últimas horas, el goteo de visitas al centro sanitario ha sido constante. La reina Sonia (89) ha permanecido impertérrita al lado de su esposo, acompañada por el príncipe heredero Haakon (53) y su mujer, Mette-Marit (53).

Junto a ellos, los jóvenes príncipes Ingrid Alexandra (22) y Sverre Magnus (20), rostros del futuro dinástico, y la princesa Astrid (94), incondicional apoyo de su hermano, acudieron el pasado jueves, 27 de agosto, a transmitirle su afecto en este trance crítico.

Incluso Marius Borg Høiby (29), el primogénito de Mette-Marit, se personó en el hospital para visitar al Jefe de Estado. El joven, que actualmente cumple una condena de cuatro años por delitos de agresión y graves altercados bajo arresto domiciliario, solicitó un permiso especial para poder despedirse de su abuelastro.

Esta mañana, Noruega ha congelado su pulso. Ante el delicado escenario del deceso de su rey, la esfera política ha paralizado su actividad oficial y el primer ministro, Jonas Gahr Støre, junto a las principales autoridades del Estado y los miembros de la Familia Real, han suspendido de forma indefinida todos los compromisos de agenda previstos para los próximos días.

El país prepara ya los funerales y el último adiós a un Jefe de Estado que cumplió a rajatabla con sus obligaciones en sus 35 años de reinado y que, tristemente, no pudo satisfacer su deseo más personal en su etapa final.