Los príncipes Haakon y Mette-Marit de Noruega, con la princesa Astrid, en una imagen de 2011.

Los príncipes Haakon y Mette-Marit de Noruega, con la princesa Astrid, en una imagen de 2011.

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Preocupación en la Casa Real de Noruega: Mette-Marit obtiene el certificado de discapacidad y la princesa Astrid, ingresada

La hermana del rey Harald, de 94 años, permanece en el Hospital Nacional de Oslo tras ingresar el pasado viernes, 27 de marzo.

Más información: La llamativa imagen de la princesa Mette-Marit de Noruega caminando con una máquina de oxígeno

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Tras meses marcados por los escándalos a raíz del juicio a Marius Borg (29) y la vinculación de la princesa Mette‑Marit (52) con Jeffrey Epstein, la Casa Real noruega cuenta con dos nuevos frentes abiertos. En esta ocasión, en materia de salud.

La princesa heredera acaba de obtener el certificado de discapacidad debido al agravamiento de la fibrosis pulmonar crónica que padece desde hace años. Esta decisión administrativa, que reconoce el impacto de la enfermedad en su vida diaria y en su capacidad para asumir una agenda pública plena, no hace más que constatar, de manera oficial, su delicado estado.

A esto se suma el ingreso de la princesa Astrid (94). La hermana mayor del rey Harald (89) permanece ingresada en un centro hospitalario de Oslo para ser sometida a distintas pruebas médicas, lo que ha incrementado la preocupación en el país por el estado de la generación más veterana de la familia real.

Mette-Marit, con máquina de oxígeno

En el caso de Mette‑Marit, el reconocimiento de discapacidad llega tras un largo periodo de tratamientos y un periodo alejada de la vida pública debido a dos auténticas bombas para la institución a la que representa.

Por un lado, el proceso judicial que afronta su hijo Marius, acusado de 40 delitos, -entre ellos cuatro cargos de violación-. Y, por otro, su relación con el magnate pederasta.

Su voluntario impasse, por cierto, llegó a su fin el pasado 20 de marzo, cuando Mette-Marit y su marido, el príncipe Haakon (52), concedieron una entrevista en la televisión pública, NRK, para aclarar qué los unía a Epstein.

En ella, la princesa aseguró que fue "engañada" y "manipulada" por el estadounidense. Asimismo, negó haber flirteado con el multimillonario a través de los numerosos correos electrónicos que se intercambiaron.

"Fue una relación de amistad. Era amigo de un amigo mío, ante todo. Si la pregunta es si la relación era de otro tipo, la respuesta es no", zanjó.

En las últimas horas, además, han circulado fotografías de la royal utilizando una máquina de oxígeno. En las imágenes, publicadas por Se og Hør, se la ve paseando con su marido por los alrededores de su residencia oficial de Skaugum, acompañados de unos amigos, y haciendo uso de un equipo portátil de oxigenoterapia.

Mette-Marit, durante la entrevista a la televisión pública NRK.

Mette-Marit, durante la entrevista a la televisión pública NRK. NRK.

Los problemas pulmonares de Mette-Marit

En ese sentido, cabe recordar que el 18 de diciembre de 2025 la Casa Real noruega difundió un comunicado en el que informaba de un claro empeoramiento de la fibrosis pulmonar de Mette‑Marit.

El escrito recogía que los médicos habían iniciado el proceso de evaluación para un posible trasplante de pulmón, explicando que todavía no se había decidido cuándo entraría en la lista de espera.

Es un hecho, además, que en los últimos meses, la princesa heredera ha ido reduciendo progresivamente sus compromisos oficiales para priorizar el descanso y el seguimiento médico.

El certificado de discapacidad no implica su retirada de la vida pública. Pero sí consolida un marco más flexible para que pueda seleccionar actos y delegar funciones en el príncipe Haakon y en otros miembros de la familia, sin la presión de mantener el ritmo institucional que tuvo en el pasado.

Lo de bajar el ritmo laboral es algo que ya viene haciendo de un tiempo a esta parte. Y es que, tal y como constata su recién estrenada tarjeta de discapacidad, tiene serias dificultades para realizar tareas cotidianas, como caminar largos recorridos a pie.

La reina Sonia de Noruega, con su hijo Haakon y su cuñada, la princesa Astrid, en Oslo, en febrero de 2025.

La reina Sonia de Noruega, con su hijo Haakon y su cuñada, la princesa Astrid, en Oslo, en febrero de 2025. Gtres

La hermana del rey Harald, ingresada

La situación de la princesa Astrid añade un componente emocional al complicado cuadro que afronta la Familia Real de Noruega.

Muy querida por la ciudadanía por su discreción y su sentido del deber, la hermana mayor del rey Harald ha sido durante décadas un apoyo clave para el soberano y una presencia constante en actos oficiales y eventos benéficos.

El pasado martes 24 de marzo, Astrid se ausentó de la cena de gala celebrada en el Palacio Real en honor a los reyes Felipe y Matilde de Bélgica. Tal y como informó la propia Casa Real, su ausencia se debió a una indisposición de la princesa.

Su hospitalización tiene lugar en un contexto en el que el propio rey también ha atravesado problemas de salud recientes. A finales del pasado mes de febrero tuvo que ser ingresado durante su estancia en Tenerife.

El paso de Astrid por un centro sanitario hace más visible la fragilidad generacional en la monarquía del país, que atraviesa una crisis sin precedentes en su historia.

Aunque la Casa Real aún no ha publicado más información sobre la salud de Astrid, Se og Hør informa que el rey y la reina fueron vistos el pasado viernes, 27 de marzo, cerca del Rikshospitalet, el Hospital Nacional de Oslo.

Todo parece indicar que Harald y Sonia visitaron a la princesa Astrid, quien se encuentra hospitalizada allí.

El príncipe Haakon de Noruega, con la princesa Astrid, en 2012.

El príncipe Haakon de Noruega, con la princesa Astrid, en 2012. GTRES.

Quién es la princesa Astrid de Noruega

La princesa Astrid de Noruega es Astrid Maud Ingeborg, segunda hija del rey Olaf V y de la princesa Marta de Suecia, nació en Oslo el 12 de febrero de 1932.

Tras la muerte de su madre en 1954, ejerció durante años como "primera dama" del país, acompañando a su padre en actos oficiales hasta que su hermano se casó en 1968.

Astrid no tiene derechos de sucesión al trono noruego porque la Constitución, en su versión anterior a 1971, excluía a las mujeres nacidas antes de esa fecha.

Curiosamente, sí figura -aunque de manera muy remota-, en la línea de sucesión británica por sus vínculos con la reina Maud, su abuela paterna.

A pesar de su avanzada edad, sigue siendo una figura muy respetada en Noruega y mantiene actividad en patronazgos y compromisos oficiales.