Sarah Ferguson y Andrés Mountbatten-Windsor.

Sarah Ferguson y Andrés Mountbatten-Windsor. Getty Images

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Sarah Ferguson se niega a declarar en una investigación sobre las operaciones de tráfico sexual de Jeffrey Epstein

La justicia de EEUU ha pedido colaboración a la exduquesa de York a través de una carta, que ella ni ha contestado.

Más información: Sarah Ferguson, refugiada en la clínica de salud mental más cara del mundo: está en Suiza y cuesta 15.000 euros al día

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Sarah Ferguson (66 años) continúa desaparecida de la escena pública. La madre de Beatriz (37) y Eugenia de York (36) se encuentra en 'paradero desconocido' desde que saliera a la luz su vinculación con el caso Epstein.

Aunque algunos medios británicos han tratado de localizarla y la han situado en Suiza, refugiada en una clínica de salud mental, la realidad es que poco o nada se sabe de dónde se encuentra.

Lo que sí se ha sabido este martes, 7 de abril, es que la exduquesa de York habría rechazado su colaboración con la justicia de Estados Unidos para esclarecer los delitos y abusos del pedófilo.

Sarah Fergsuon junto a su hija Beatriz de York.

Sarah Fergsuon junto a su hija Beatriz de York. Getty Images

Según publica el Daily Mail, hace dos semanas el legislador estadounidense Suhas Subramanyam (39) escribió a la exesposa del expríncipe Andrés (66) para testificar en el Congreso.

En una carta solicitaba respetuosamente la cooperación de Ferguson para que prestara declaración en una investigación en curso sobre las operaciones de tráfico sexual de Epstein.

Una petición, que según una fuente cercana citada por el medio británico, Sarah ni habría contestado. No está obligada ni a comparecer ni a responder a la solicitud por no ser ciudadana estadounidense.

No solo eso. Ferguson habría comunicado a su círculo que no tiene intención de regresar a los Estados Unidos en su vida. "Nunca volverá a poner un pie allí", asegura la fuente.

"Le preocupa profundamente la reacción a la que se enfrentaría, ya sea por parte de las víctimas de Epstein o por el escrutinio del Congreso".

Sarah Ferguson y el expríncipe Andrés.

Sarah Ferguson y el expríncipe Andrés. Getty Images

"Ella considera que sería insoportable y no quiere verse en la situación de tener que declarar bajo juramento, donde se le pregunte no solo sobre Epstein, sino también sobre Andrés".

Sarah Ferguson está cada vez más preocupada con este tema. Sobre todo, después de que se descubriera que durante años el magnate la había estado manteniendo económicamente.

Bancarrota

Sus finanzas son también ahora uno de sus grandes quebraderos de cabeza. Desde su divorcio de Andrés en 1996, Ferguson había estado inmersa en promociones empresariales en Estados Unidos, incluyendo libros y proyectos de estilo de vida dirigidos al público estadounidense, apariciones regulares en cadenas de televisión americanas y obras de caridad.

Trabajos, que tras su negación de viajar al otro lado del charco, ya no podrá continuar. Además, a medida que ha ido apareciendo en los famosos y deplorables papeles de Epstein, Sarah ha ido perdiendo empleos y se apunta a que podría estar en bancarrota.

Fue despedida de la programación diurna de la cadena ITV -es la cadena de televisión comercial más antigua y grande del Reino Unido- y no colaborará más en los programas This Morning y Loose Women. En la Televisión Independiente llegó a convertirse en uno de los rostros más aclamados. Esta era una de sus principales fuentes de ingresos.

Sarah Ferguson en televisión.

Sarah Ferguson en televisión. Getty Images

Varios patronatos y organizaciones con los que Sarah colaboraba también han optado por desvincularse de su nombre. La puntilla llegó con el cierre de su propia organización, Sarah’s Trust, que funcionaba como plataforma de proyectos solidarios y también como escaparate de su imagen pública.

Su faceta como escritora, hasta ahora uno de sus refugios, también se ha visto afectada. La editorial que iba a publicar su último libro infantil ha cancelado su salida y ha retirado el título previsto del calendario, dejando en suspenso futuros proyectos.

Por supuesto, como ocurriera con Andrés, Ferguson perdió el título de duquesa de York en octubre de 2025, inmediatamente después de la renuncia del expríncipe a todos sus títulos y honores.

En realidad este fue su primer gran golpe simbólico, ya que Sarah seguía utilizando este título incluso después de su divorcio de Andrés. Y seguía participando en los actos de la Familia Real británica como un miembro más a pesar de la separación con el padre de sus hijas. Ahora la Casa Real también ha tomado distancia.