El pueblo declarado Conjunto Histórico-Artístico

El pueblo declarado Conjunto Histórico-Artístico

Corazón

El pueblo español de 12.000 habitantes declarado Conjunto Histórico-Artístico, castillo del siglo XIV y muralla medieval

Esta fascinante villa pacense de herencia lusa esconde una iglesia manuelina única y un entramado de calles empedradas ideal para una escapada.

Más información: La ciudad romana perfecta para recorrer a pie: no está en Italia, es del año 44 a. C. y conserva su panadería en funcionamiento.

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Esconde Extremadura un rincón mágico donde la frontera entre España y Portugal simplemente se desdibuja, creando un mestizaje cultural y arquitectónico único en toda la península ibérica.

Hablamos de Olivenza, una fascinante localidad pacense de poco más de 11.900 habitantes que parece sacada de un cuento de caballerías y que se erige como el destino turístico perfecto para recorrer a pie durante una escapada de fin de semana.

Caminar por las calles empedradas de esta villa es emprender un auténtico viaje en el tiempo. Este municipio perteneció al país vecino durante cinco siglos, hasta que en 1801, tras la histórica Guerra de las Naranjas, pasó definitivamente a manos españolas.

Esa profunda herencia lusa se respira en cada esquina, dotando al pueblo de una identidad dual que fascina a todo el que lo visita y lo convierte en una joya monumental inigualable.

El cuidado trazado urbano de la localidad invita a perderse sin prisas ni mapas. Al pasear por su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico, los visitantes quedan maravillados ante la majestuosidad de la iglesia de Santa María Magdalena.

Este imponente templo es una auténtica obra maestra del estilo manuelino, una corriente arquitectónica muy difícil de encontrar en nuestro país, que destaca por unas impresionantes columnas retorcidas que evocan las gruesas maromas de los barcos descubridores.

A escasos pasos de este templo se erige la gran joya militar del municipio, el imponente Castillo de Olivenza. Sus orígenes se remontan a la época de la Orden del Temple, aunque fueron monarcas portugueses, como el rey Don Dinis en el siglo XIII, quienes levantaron sus gruesos muros.

En su interior destaca la imponente Torre del Homenaje. Fue construida a finales del siglo XV por orden del rey Juan II de Portugal y, con sus 37 metros de altura, presume de ser la torre defensiva más alta de la frontera. Subir a ella recompensa a los viajeros con las vistas panorámicas más espectaculares de la infinita dehesa extremeña.

Para proteger este núcleo estratégico, la ciudad cuenta con un sistema defensivo fascinante. Rodeando su casco antiguo se despliegan varias líneas de murallas que narran siglos de asedios.

La más llamativa es su impresionante recinto abaluartado del siglo XVII, diseñado al estilo Vauban con fosos y baluartes poligonales para resistir el fuego de artillería. Atravesar a pie sus monumentos accesos de piedra, como la monumental Puerta del Calvario o la Puerta de Alconchel, es sentir de cerca el peso de la historia fronteriza.

Olivenza

Olivenza

El recorrido peatonal debe incluir necesariamente una parada en el Museo Etnográfico Extremeño González Santana, ubicado en el interior del antiguo Alcázar. A través de sus cuidadas salas, los visitantes pueden retroceder más de un siglo y descubrir con todo detalle cómo era la vida cotidiana, los oficios y las costumbres de la zona, en una de las colecciones más completas de toda España.

Toda esta belleza visual se complementa con la inconfundible estética de sus fachadas, donde el blanco inmaculado contrasta con los tradicionales zócalos de azulejos pintados a mano.

Cada plazuela guarda el encanto de esos lugares donde el reloj parece haberse detenido, brindando una tranquilidad absoluta para quienes buscan huir del estrés de las grandes ciudades.

Pero este enclave no solo conquista por los ojos, sino también por el paladar. Es parada obligatoria sentarse a degustar la famosa Técula Mécula, un riquísimo postre tradicional de origen conventual elaborado con yema de huevo y almendras que guarda una celosa receta secreta transmitida de generación en generación en una de las pastelerías del pueblo.

Olivenza

Olivenza

Su enorme riqueza cultural y sus arraigadas tradiciones no han pasado desapercibidas para los rostros más conocidos del país. Durante la celebración de su prestigiosa Feria Taurina en marzo, es habitual ver paseando por sus calles a celebridades como el polifacético escritor Juan del Val, modelos como Raquel Revuelta o figuras de la alta sociedad como Carmen Martínez-Bordiú.

Además, la localidad presume de contar con el rey Felipe VI como hermano honorario de la archicofradía de su patrón, el Señor de los Pasos. Definitivamente, visitar Olivenza supone sumergirse en una fascinante mezcla de dos naciones hermanas. Una villa apacible, enormemente acogedora y llena de sorpresas, ideal para saborearla paso a paso mientras se descubre el auténtico encanto de la historia viva.