María Luna y una lasaña de berenjena iStock
María Luna, cocinera: "Parece lasaña, pero es una receta más sana con 1 berenjena, pavo y un puñado de queso rallado"
También hay quien llama a este plato milhojas de berenjena, o pastel de berenjenas con queso, pero el nombre es lo de menos.
Más información: Hermanos Torres, cocineros: "Las berenjenas más elegantes no se fríen, se hacen con 2 patatas, ajo y salsa de soja"
- Total: 45 min
- Comensales: 4
Parece lasaña, pero no lo es. Es solo un ejemplo más de lo versátil que pueden ser las berenjenas.
Es la receta que todos necesitamos cuando el cuerpo nos pide lasaña, pero el estómago, si pudiera, nos miraría mal temiendo la digestión que le espera.
La propuesta es de María Luna, cocinera y coach de nutrición y bienestar que publica sus recetas en Instagram como @cuinamarieta, un perfil dedicado a la cocina sana con ingredientes sencillos.
El plan es tan sencillo como cambiar la pasta por láminas de berenjena asadas al horno y pasar de la bechamel sin renunciar al queso rallado que, al gratinarse, se fundirá y aportará cremosidad.
La berenjena ronda las 20-25 kcal por cada 100 gramos porque es casi toda agua. Aporta además unos 2,5 gramos de fibra por ración de 100 gramos, buena parte de ella en la piel, que en esta receta no se retira.
Es fibra que hace que el plato sea muy saciante además de ser un plato mucho más ligero que una lasaña convencional.
En la piel está también la nasunina, el pigmento antociánico responsable del color morado y uno de sus antioxidantes característicos, junto al ácido clorogénico de la pulpa. Otro motivo más para no pelarla.
La berenjena: de planta maldita a reina de la mesa
Aunque sea una de las hortalizas más reconocibles de la dieta mediterránea, la berenjena (Solanum melongena) no tiene su origen en el Mediterráneo.
Procede del este de la India y el sudeste asiático, donde se domesticó hace más de dos mil años a partir de variedades silvestres pequeñas y espinosas, y desde allí pasó a China, que la cultiva desde la Antigüedad.
Su viaje hacia el oeste lo hicieron los árabes. Llegó a la península ibérica en torno a los siglos IX y X, con al-Ándalus, y se aclimató tan bien que acabó siendo un producto habitual en las huertas.
Los recetarios andalusíes del siglo XIII ya recogían decenas de preparaciones, rellenas, en salmuera o guisadas, y de aquella cocina viene la alboronía, una especie de pisto que se sigue preparando en Andalucía.
En el resto de Europa no tuvo tanto éxito. Al ser una solanácea, prima del tomate y de la patata, fue vista durante siglos con desconfianza y se cultivó como planta ornamental. Podemos hacernos una idea de este recelo si tenemos en cuenta que su nombre en italiano, melanzana, se asoció popularmente a mela insana, la manzana que enloquece.
En inglés se conoce como eggplant, "planta huevo", porque las primeras variedades que llegaron eran pequeñas, blancas y con forma de huevo.
Y en la España del Siglo de Oro la hortaliza estuvo tan ligada a moriscos y judíos que Cervantes bromea con ella en el Quijote, cuando Sancho llama "Cide Hamete Berenjena" a Cide Hamete Benengeli, el historiador morisco a quien Cervantes atribuye la autoría de su propia obra.
¿Cómo hacer una lasaña de berenjenas?
Ingredientes
- Berenjenas, 1,2 kg
- Acelgas, 500 g
- Pechuga de pavo en lonchas, 150 g
- Salsa de tomate, 400 g
- Salsa pesto, 4 cucharadas
- Queso rallado, 100 g
- Aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas
- Orégano seco, al gusto
- Sal, al gusto
Paso 1
Precalentamos el horno a 180 °C con calor arriba y abajo. Cortamos las berenjenas en láminas a lo largo, de medio centímetro, y las colocamos sobre la bandeja con papel de hornear.
Paso 2
Las pintamos con un hilo de aceite y las salamos ligeramente. Las asamos durante unos 25 minutos, hasta que estén tiernas y flexibles.
Paso 3
Mientras tanto, lavamos las acelgas, separamos las pencas de las hojas y las troceamos. Las salteamos en una sartén con un poco de aceite, primero las pencas y luego las hojas, hasta que pierdan el agua y queden brillantes.
Paso 4
Añadimos el pavo cortado en trocitos y le damos un par de minutos más, solo para que coja calor y se mezcle con la verdura.
Paso 5
Montamos la lasaña en una fuente de horno, para ello empezamos con una base de berenjena, encima las acelgas con pavo, un poco de salsa de tomate y otra capa de berenjena. Repetimos hasta agotar los ingredientes, terminando siempre con una capa de berenjena.
Paso 6
Sobre esa última capa repartimos el pesto y cubrimos con el queso rallado. Gratinamos 5-10 minutos a 180 ° C con calor solo arriba, hasta que el queso se funda.
Paso 7
Sacamos, espolvoreamos orégano por encima y dejamos reposar cinco minutos antes de cortar.
Más recetas con berenjenas que nos encantan
Confieso que la berenjena es uno de esos ingredientes perecederos que intento tener siempre en casa porque, con muy poco, sirven para preparar recetas muy resultonas.
Las berenjenas rellenas son muy sencillas y admiten todo tipo de ingredientes. Cortamos las berenjenas por la mitad, las cocinamos hasta que estén tiernas y retiramos parte de la pulpa con una cuchara.
Picamos esa pulpa y la salteamos con cebolla, tomate y carne picada, atún o unas verduras, rellenamos de nuevo las berenjenas y cubrimos con queso antes de gratinar unos minutos, hasta que quede bien fundido y ligeramente dorado.
Para una cena rápida podemos preparar una tortilla de berenjena . Cortamos la berenjena en dados pequeños y la cocinamos a fuego medio con un poco de cebolla y aceite de oliva hasta que quede muy tierna.
Después la mezclamos con huevos batidos, añadimos sal y cuajamos la tortilla en una sartén como haríamos con una tortilla de patatas.
Si buscamos algo más crujiente, podemos hacer bastones de berenjena en la freidora de aire. Cortamos la berenjena en tiras gruesas, las pasamos por huevo batido y después por pan rallado mezclado con un poco de parmesano.
Las colocamos en la cesta sin amontonarlas, pulverizamos con un poco de aceite y cocinamos a 190 °C durante unos doce o quince minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción, hasta que estén doradas por fuera.
Otra opción rápida es preparar unas minipizzas de berenjena con queso y tomate. Cortamos la berenjena en rodajas, las cocinamos unos minutos hasta que estén tiernas y las cubrimos con una cucharada de tomate, queso mozzarella y un poco de orégano.
Las gratinamos hasta que el queso se funda y las servimos calientes como entrante, guarnición o cena ligera.