Ana Mateoni, cocinera, en un montaje de El Español

Ana Mateoni, cocinera, en un montaje de El Español Bondarenko iStock

Recetas

Ana, cocinera: "El sándwich más ligero para cenar en verano no lleva pan; se hace con sandía y 30 g de queso feta"

Una cena ligera y refrescante que podemos tener lista en apenas 10 minutos.

Más información: 3 recetas fáciles de bocadillos sin pan, perfectos para dietas y menús 'low carb'

Publicada

0 votos

Existe una creencia, quizá demasiado extendida, de que en la cocina hay dos bandos irreconciliables: el de lo dulce y el de lo salado.

Pero cualquiera que haya probado un melón con jamón, un magret con salsa de frutos rojos o un simple queso con membrillo sabe que esa frontera es mucho más difusa de lo que parece.

La sal y el azúcar no compiten no compiten en el mismo plato, sino que se realzan. El dulzor suaviza el punto salino y, a cambio, la sal hace que se aprecie más el dulzor natural del alimento.

La prueba más veraniega de ese matrimonio la ha compartido Ana Mateoni en su cuenta de Instagram @la_cocinadeani.

La cocinera, que ha construido su comunidad a base de recetas sencillas, muy visuales y pensadas para el día a día, acaba de publicar la de un sándwich que no lleva pan, pero que solo con verlo se nos hace la boca agua.

El truco: una buena sandía

En vez de pan, sandía; esa es la clave. Y el truco para que salga bien, tal como insiste en el vídeo, es que el trozo de fruta tenga aproximadamente el mismo grosor que el queso.

Si la sandía es demasiado fina, se rompe al manipularla; si es demasiado gruesa, el bocado se desequilibra y solo sabe a fruta.

Con el queso feta ocurre algo parecido. El truco es partir de la típica pastilla de 200 gramos, cortarla en tres porciones iguales y cada una de ellas por la mitad, de modo que salen seis piezas de unos 30 gramos.

Recomienda usar un cuchillo bien afilado porque este queso, elaborado tradicionalmente con leche de oveja y conservado en salmuera, se desmiga con facilidad.

Y, para aprovecharlo todo, con los recortes de sandía que quedan al sacar los rectángulos, y con el queso que se haya roto, se puede montar una ensalada rápida sobre una base de rúcula, con cebolla en juliana y una buena vinagreta.

Ingredientes

Ingredientes

  • Sandía roja o amarilla, 1 rodaja gruesa, unos 500 g
  • Queso feta, 1 pastilla de 180-200 g, unos 30 g por sándwich
  • Rúcula fresca o albahaca, 1 puñado
  • Crema balsámica, al gusto
  • Hojas de menta fresca, un puñadito
  • Aceite de oliva virgen extra, 3 cucharadas
  • Vinagre de Módena o de vino tinto, 1 cucharada
  • Zumaque, ½ cucharadita, se puede sustituir por ralladura de lima o limón
  • Sal, 1 pizca
  • Pimienta negra molida, 1 pizca

Paso 1

Cortamos la sandía en rodajas de aproximadamente un centímetro y medio de grosor y retiramos las semillas si las tiene.

Paso 2

Cortamos la pastilla de queso feta en tres partes iguales y después cada una por la mitad.

Paso 3

Usamos un trozo de queso como plantilla para cortar la sandía en rectángulos del mismo tamaño y grosor, hasta obtener doce piezas.

Paso 4

Colocamos un rectángulo de sandía como base, repartimos por encima unas hojas de rúcula y añadimos un hilo de crema balsámica.

Paso 5

Situamos encima el trozo de queso feta y cerramos con otro rectángulo de sandía, como si fuera un sándwich.

Paso 6

Mezclamos en un bote el aceite de oliva virgen extra, el vinagre, la sal, la pimienta y el zumaque, y agitamos con fuerza hasta que emulsione.

Paso 7

Aliñamos los sándwiches con la vinagreta y decoramos con las hojas de menta fresca. Servimos inmediatamente.

La sandía: de África a los invernaderos almerienses

La sandía (Citrullus lanatus) procede del continente africano, donde se cultivaba ya hace milenios en el noreste, en la zona del actual Sudán y Egipto.

Las pinturas de tumbas egipcias documentan su presencia hace más de 4.000 años, aunque aquellas sandías primitivas eran bastante más amargas y pálidas que las actuales, eran muy apreciadas, sobre todo, como reserva de agua en zonas áridas.

Fueron siglos de selección y domesticación del cultivo los que dieron lugar a la pulpa roja, dulce y jugosa que conocemos.

A la península Ibérica llegó de la mano de los árabes, entre los siglos VIII y X, y se aclimató sin dificultad al sur peninsular. De hecho, la palabra española procede del árabe hispánico sandiyya.

Hoy España es uno de los grandes productores europeos y el principal exportador del continente, con Almería, Murcia, Valencia y Castilla-La Mancha a la cabeza.

El cultivo bajo invernadero en el sureste ha adelantado la temporada, de modo que la primera sandía nacional llega al mercado ya en abril, aunque su mejor momento sigue siendo entre junio y agosto.

En cuanto a variedades, la clásica Crimson Sweet, de corteza rayada y pepitas negras, convive desde hace décadas con las sandías sin semillas, con las de tipo Sugar Baby, más pequeñas y de piel oscura, y con las de pulpa amarilla, como la Yellow Crimson, de sabor más dulce.

En la cocina, más allá del consumo como fruta fresca, la sandía puede usarse en gazpachos, granizados, ensaladas con queso y hierbas, brochetas, encurtidos hechos con la parte blanca de la corteza e, incluso, cocinada a la plancha.