El chef Jesús Sánchez en un montaje de El Español
Jesús Sánchez (62 años), chef: "Las sardinas de lata no se mejoran con limón; hazlas con pepinillo, mayonesa y cebolla"
Jesús Sánchez es el chef de un restaurante con 3 estrellas Michelin, pero también disfruta compartiendo recetas ultrafáciles de esas que, como él dice, se hacen "con la gorra".
Más información: Rápida y sin esfuerzo: la deliciosa cena proteica y rica en fibra que preparo con una lata de sardinas
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Muchos piensan que solo sabe cocinar quien es capaz de preparar platos y recetas complicados, pero cocinar también es mirar la despensa, abrir la nevera y ser capaz de improvisar algo digno con lo que hay.
Es tener iniciativa para resolver una comida sin complicaciones y sin dramas, es poder adaptar una receta o simplificarla cuando faltan ingredientes.
Esa habilidad cotidiana, aparentemente sencilla, dice mucho de quien cocina. Porque no siempre tenemos tiempo, ganas ni una lista perfecta de ingredientes.
Y, en esos momentos, unas conservas, un poco de pan, la salsa que sobró de un guiso, unas verduras o cualquier producto que haya quedado olvidado en un armario pueden ser la base de recetas que surjan de la improvisación y se queden en nuestro recetario.
El chef Jesús Sánchez, al frente de El Cenador de Amós, nos lo recuerda a menudo con sus recetas basadas en latas de conserva y bautizadas con el sentido del humor que lo caracteriza como "cocina latina".
"Una receta que podrás preparar en 20 segundos. Bueno, o 30, depende de la rapidez que tengas", avisa el chef al inicio de un vídeo en el que muestra cómo la cocina elegante no está reñida con la sencillez.
Un pincho de sardinas sin pan
Sánchez se inspira en los montaditos de conservas habituales en las barras de pintxos y les da una vuelta. En su aperitivo, el pepinillo grande actúa como envoltorio -como si fuera un panecillo- y, a la vez, funciona como contrapunto ácido de la sardina.
Desde el punto de vista gastronómico, es una mezcla de ingredientes que siempre funciona porque la acidez del pepinillo y los encurtidos equilibra la grasa de la sardina en aceite, mientras que la mayonesa aporta untuosidad y la piparra suma un toque picante que redondea el bocado.
Y todo sin necesidad de encender el fuego, sin complicaciones y con ingredientes que se encuentran en cualquier despensa o en el supermercado de al lado de casa.
Cómo hacer cebolla encurtida en casa
Uno de los ingredientes clave de este aperitivo es la cebolla encurtida, que aporta matices ácidos y dulces, pero también una textura crujiente.
Prepararla en casa es sencillo, basta con cortar una cebolla en aros finos y sumergirlos en una mezcla de dos partes de vinagre de vino (o de manzana), una cucharada de azúcar, una pizca de sal y una parte de agua tibia.
En una hora ya están listas para usar, aunque si se dejan reposar en la nevera toda la noche o de un día para otro, el resultado será aún mejor.
Se conservan en un tarro de cristal refrigerado durante varias semanas y son un recurso muy socorrido para ensaladas, hamburguesas, tostadas y, como demuestra Jesús Sánchez, para convertir una humilde sardina de lata en algo digno de presentar a los invitados.
Ingredientes
Ingredientes
- Sardinillas en aceite de oliva, 1 lata
- Pepinillo grande en vinagre, tantos como sardinillas
- Cebolla morada encurtida, 2 aros por cada sardinilla
- Piparra (guindilla vasca), 1 ud
- Mayonesa, cantidad necesaria
- Aceite de oliva virgen extra, un chorrito
Paso 1
Abre el pepinillo longitudinalmente y córtale una lámina fina de la base para que asiente bien sobre el plato sin rodar.
Paso 2
Si es posible, pon la mayonesa en un biberón de cocina y aplica un zigzag sobre la superficie interior del pepinillo abierto, si no, unta una pequeña cantidad con ayuda de una cucharilla.
Paso 3
Coloca una sardinilla con cuidado encima de la mayonesa, procurando que no se rompa.
Paso 4
Pon dos aros finos de cebolla morada encurtida sobre la sardina.
Paso 5
Corta un trocito de piparra y ponlo encima, junto con otro pequeño punto de mayonesa.
Paso 6
Cierra el pepinillo con cuidado y sujétalo con un palillo para que mantenga la forma.
Paso 7
Termina con un chorrito de aceite de oliva virgen extra por encima y sirve de inmediato.
Sardinas de lata: un sí rotundo
Las sardinas en conserva son uno de los productos más infravalorados de la despensa española. Se asocian a comidas rápidas y de poco valor nutricional, pero nada más lejos de la realidad.
Según la Fundación Española de Nutrición, una lata de sardinillas en aceite de oliva proporciona proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos omega-3, calcio (gracias a las espinas blandas que se deben consumir junto con la carne) y vitaminas del grupo B y D. Todo ello por un precio que rara vez supera los dos euros.
A nivel práctico, las conservas de sardina no necesitan refrigeración, tienen una vida útil larga y están listas para consumir sin tener que cocinarlas.
Combinadas con encurtidos como el pepinillo o la piparra, se consigue un aperitivo equilibrado que aporta la grasa saludable del pescado, la fibra y los probióticos de los fermentados con un aporte calórico moderado. Una solución rápida para cenas ligeras o picoteos de última hora.