Carmen junto a un plato de potaje de vigilia.
Carmen, cocinera: "El potaje de vigilia más rico y fácil se hace con 500 g de garbanzos de bote, 100 g de espinacas y 1 cebolla"
Este guiso tradicional de Semana Santa se puede preparar en poco tiempo si se parte de garbanzos ya cocidos.
Más información: Martín Berasategui, chef: "Las torrijas más cremosas no se fríen, se pasan por la plancha con un poco de mantequilla"
- Total: 1 h
- Comensales: 6
El potaje de vigilia es un guiso tradicional español que se disfruta típicamente durante la Cuaresma y la Semana Santa, y que, como marca la religión, se caracteriza por no contener carne, de manera que se consigue cumplir con la abstinencia católica.
Para preparar este plato de cuchara nutritivo y lleno de sabor con el mejor resultado, lo más recomendable es seguir las indicaciones de los expertos cocineros, como es el caso de Carmen Butrón que, en su canal de YouTube, Cocina con Carmen, explica "el secreto para un potaje perfecto".
Aunque es una receta clásica de la Semana Santa, realmente es ideal para poder preparar en cualquier momento, siendo un plato reconfortante y nutritivo, hecho de forma fácil y sencilla. Tan solo son necesarios unos ingredientes básicos para conseguir la receta perfecta.
Carmen, que destaca que "el potaje de vigilia más rico y fácil se hace con 500 gramos de garbanzos de bote, 100 gramos de espinacas y una cebolla", invita a que todo el mundo se anime a prepararlo en su casa, y por ello muestra su proceso paso a paso.
Ingredientes del potaje de vigilia con bacalao y espinacas
- 1750 ml de agua (7 vasos)
- 500 g de garbanzos
- 400 g de lomo de bacalao en su punto de sal
- 100 g de espinacas
- 75 ml de aceite de oliva (5 cucharadas)
- 3 huevos cocidos y 1 yema
- 2 dientes de ajo
- 2 rebanadas de pan
- 2 tomates pera
- 2 cucharaditas de pimentón dulce
- 1 puerro
- 1 cebolla
- 1 pimiento rojo
- 1 pimiento verde
- Sal al gusto
- 1 hoja de laurel
Ingredientes para los panecillos fritos (opcionales)
- 250 ml de leche
- 120 g de pan
- 1 huevo
- 1 diente de ajo
- 1 cucharada de perejil picado
- Aceite para freír
- Sal
Paso 1
Remojar los garbanzos durante al menos 8 horas (o usar garbanzos ya cocidos).
Paso 2
Cocer los garbanzos. Colócalos en una olla a presión con 1,75 litros de agua caliente y una hoja de laurel. Retira la espuma cuando empiece a hervir y cocina durante 30 minutos desde que salga vapor.
Paso 3
Preparar los panecillos fritos (opcional). Remoja el pan en leche y escúrrelo. Mézclalo con el huevo, ajo picado, perejil y sal.
Paso 4
Freír los panecillos. Forma pequeñas porciones con una cuchara y fríelas en aceite caliente hasta que estén doradas. Reserva sobre papel absorbente.
Paso 5
Preparar el sofrito. En una sartén con aceite sofríe la cebolla, el puerro y los pimientos rojo y verde picados.
Paso 6
Añadir el tomate y el pimentón. Incorpora los tomates pelados y el pimentón dulce y cocina unos 10 minutos.
Paso 7
Triturar el sofrito. Tritúralo con un poco del agua de cocción de los garbanzos y añádelo a la olla.
Paso 8
Preparar el majado. En un mortero machaca ajo, sal, las dos rebanadas de pan frito y la yema de huevo cocido. Añádelo al guiso para espesar y dar sabor.
Paso 9
Añadir las espinacas y el bacalao. Incorpora las espinacas y el bacalao troceado al potaje.
Paso 10
Incorporar los panecillos fritos. Añádelos al guiso y cocina todo junto unos 3 minutos más.
Paso 11
Servir caliente una vez que el bacalao esté en su punto.
Una receta simple y reconfortante
El potaje de vigilia es uno de los platos más típicos de la Semana Santa, siendo ideado como un plato contundente que es ideal para sentirse saciado y reconfortado sin tener que recurrir a la carne. Actualmente es, de hecho, un plato popular de legumbres para disfrutar durante todo el invierno.
Se trata de una preparación sencilla de elaborar, especialmente si seguimos las instrucciones de Carmen, de manera que es posible lograr un potaje realmente sabroso sin otros ingredientes habituales de los guisos más típicos de nuestra gastronomía.
No obstante, para conseguir un resultado final sobresaliente, es imprescindible elegir un buen garbanzo a granel, apostando por uno de alta calidad. En la materia prima puede estar la diferencia entre un plato mediocre y uno digno de estrella Michelin.
También conviene usar una gran variedad de verduras y recordar la importancia de echar los garbanzos con el caldo caliente. Aunque muchos no lo recuerdan, a diferencia de lo que sucede con la mayoría de legumbres, el garbanzo no se puede echar con agua fría.