David de Jorge, chef, en un montaje de El Español

David de Jorge, chef, en un montaje de El Español E.E.

Recetas

David, chef: "Las torrijas más ricas no se hacen con pan; hazlas con bollos de leche, un palo de canela y azúcar moreno"

David de Jorge convierte la torrija de siempre en un postre que él mismo califica de "imperial". Tan sencillo que no hay excusa para esperar a Semana Santa.

Más información: Martín Berasategui, chef: "Las torrijas más cremosas no se fríen, se pasan por la plancha con un poco de mantequilla"

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Hay postres que hemos asociado con determinadas celebraciones y, aunque nos apetezcan, parece que se hace raro comerlos en otras fechas. Eso les pasa a las torrijas en Cuaresma, que es como si existiera una ley no escrita que obliga a no comerlas el resto del año.

Pero ahora llega su momento y el chef David de Jorge, famoso por llevar más de dos décadas defendiendo la cocina "sin tonterías" tiene algo que decir al respecto: "Siempre se ha utilizado pan viejo para hacer torrijas, pero sabiendo que nos podemos permitir el lujo de comprar unos suizos dulces, las cosas cambian".

Y así es como, con unos sencillos bollos de leche, consigue elevar una receta clásica sin necesidad de complicarla. El resultado es lo que él llama "torrijas de ministro".

Las torrijas de siempre, pero mejor

La clave de la receta de David de Jorge está en cómo se remojan las torrijas. David de Jorge calienta a partes iguales leche y nata líquida con un palo de canela, una cáscara de limón y unas cucharadas de azúcar, hasta aquí todo normal.

El truco está en dejar enfriar un poco la mezcla antes de mojar los bollos con ella, pues estos son mucho más delicados que el pan duro. "Si añadís la leche demasiado caliente, el riesgo que corremos es que el bollo no haya quien lo coja, que se quede desintegrado", advierte el cocinero.

Por eso el chef recomienda cortarles una tapa a cada lado en lugar de partirlos por la mitad, así la leche penetra por las dos aberturas y el interior queda cremoso sin que la pieza se deshaga.

El tiempo de remojo ideal ronda los diez o quince minutos, lo suficiente para que el bollo quede, en palabras de David de Jorge, "superborracho".

Después, el proceso sigue y recupera los pasos de la receta clásica: se pasan por huevo batido y se fríen en aceite de oliva a fuego suave. El chef añade al aceite una cáscara de limón, un truco muy utilizado en postres que se fríen.

Torrijas de ministro

Ingredientes

  • Bollos suizos o de leche, 6 ud
  • Leche, 500 ml
  • Nata líquida, 500 ml
  • Azúcar, 5 cucharadas
  • Piel de limón, una tira larga (sin la parte blanca)
  • Canela, 1 palo
  • Huevos batidos, 2 ud
  • Aceite de oliva, para freír
  • Azúcar moreno, para rebozar
  • Canela molida, para rebozar
  • Crema agria o creme fraiche, para servir

Paso 1

Preparamos los bollos cortándoles una tapa a cada costado para facilitar que absorban el líquido.

Paso 2

Calentamos la leche y la nata con la corteza de canela, la piel de limón y el azúcar. Dejamos que hierva y retiramos del fuego hasta que la mezcla temple a unos 60-70 °C.

Paso 3

Colamos el líquido y lo vertemos sobre los bollos que habremos colocado en una fuente amplia sin amontonarlos. Dejamos que se empapen entre 10 y 15 minutos. Si hace falta, les damos la vuelta en mitad del tiempo.

Paso 4

Batimos los huevos en un plato hondo.

Paso 5

Escurrimos los bollos del baño y los pasamos por el huevo batido con delicadeza, ya que estarán muy tiernos y podrían romperse con facilidad.

Paso 6

Freímos en abundante aceite de oliva a fuego suave, con una cáscara de limón en la sartén, hasta que las torrijas estén doradas por ambos lados.

Paso 7

Escurrimos sobre papel absorbente o mejor, sobre una rejilla.

Paso 8

Rebozamos las torrijas todavía tibias en la mezcla de azúcar moreno y canela molida. Servimos con un hilo de crema agria fría por encima.

Con qué acompañar estas torrijas

Unas torrijas de postín como estas merecen una bebida a la altura. El perfil aromático de canela y limón casa a la perfección con un vino dulce tipo Pedro Ximénez o un moscatel frío.

Para los menos aficionados al vino, un té chai especiado o una infusión de canela y manzana refuerzan las mismas notas sin competir con el postre.

David de Jorge, fiel a su estilo, lo tiene más claro: un buen cubata o un gin-tonic como remate de una comida generosa. Sea cual sea la opción, conviene que la bebida aporte frescor para equilibrar la untuosidad del bollo frito.