Imagen de archivo de Juan Carlos Izpisúa, uno de los fundadores de Altos Labs.

Imagen de archivo de Juan Carlos Izpisúa, uno de los fundadores de Altos Labs. EFE

Salud

Izpisúa, el científico español que triunfa en EEUU y estudia cómo revertir el envejecimiento: "Es una pérdida de identidad"

El investigador ha participado en la presentación de la Cátedra de Gerociencia de la UCAM, celebrada en la Real Academia Nacional de Medicina de España.

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Las claves

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Juan Carlos Izpisúa destaca que el envejecimiento y enfermedades asociadas no son consecuencias inevitables del paso del tiempo.

Su equipo ha identificado la "pérdida de identidad" celular como causa principal del envejecimiento y diversas patologías.

La reprogramación parcial de células, basada en los factores de Yamanaka, podría revertir la pérdida de funcionalidad en órganos envejecidos.

Experimentos con órganos humanos en perfusión han mostrado que aplicar estos factores puede rejuvenecer órganos como el riñón, alargando su vida útil.

El investigador Juan Carlos Izpisúa (Hellín, 1960) recuerda que "hace no tanto tiempo" a una persona con sintomatología relacionada con el alzhéimer se le aseguraba que era lo normal debido al paso del tiempo. Ahora, esta afirmación ha cambiado por completo.

Los estudios que se han llevado a cabo en las últimas décadas han demostrado que enfermedades como las que pone como ejemplo el fundador de Altos Labs no son una consecuencia inevitable de los años.

Así lo ha subrayado el propio Izpisúa durante su intervención en la presentación de la nueva Cátedra de Gerociencia de la UCAM, celebrada este miércoles en la Real Academia Nacional de Medicina de España.

El también catedrático de Biología del Desarrollo de esta institución ha querido comenzar destacando la figura de su colega Carlos López-Otín, cuyo estudio describe cómo el daño a nivel celular da lugar al proceso del envejecimiento, que "es una pérdida de identidad".

Reprogramación parcial de células

En las primeras fases del desarrollo embrionario se produce la gastrulación. Según el biólogo Lewis Wolpert, se trata del momento más importante de la vida, por encima del nacimiento, el matrimonio o la muerte.

En esta etapa, aunque todas las células son idénticas, comienzan a tomar decisiones para diferenciarse. Así es como se establece la identidad de los más de 200 tipos celulares con los que cuenta nuestro organismo.

La identidad de estas células no sólo madura a lo largo de los 30 primeros años de vida, sino que no aparece ningún tipo de daño, como sucederá a partir de este periodo y es entonces cuando se inicia la pérdida de funcionalidad de los órganos, dando lugar a distintas patologías.

En este sentido, el equipo que lidera Izpisúa ha estudiado el proceso por el cual esa pérdida de identidad ocurre en el organismo humano. Para ello, ha analizado el envejecimiento en todos los órganos y en más de 50 enfermedades.

Los investigadores han identificado una deriva mesenquimal que han denominado "mesenchymal drift" como el origen de la inflamación y la fibrosis. Además, en todas las enfermedades han observado una desregulación que les permitió comprobar que el efecto es independiente de la enfermedad.

Intervención de Juan Carlos Izpisúa en la presentación de la Cátedra de Gerociencia de la UCAM.

Intervención de Juan Carlos Izpisúa en la presentación de la Cátedra de Gerociencia de la UCAM.

La pérdida de identidad, expone Izpisúa, es lo que nos lleva a que la capacidad de respuesta tras correr una maratón sea mayor cuando tenemos 20 años que cuando tenemos 60: "Me atrevería a decir que es la causa principal que da lugar a las enfermedades".

Ante ella, la pregunta que surge es de qué manera se puede evitar. Para tratar de lograrlo, su 'apuesta' pasa por la reprogramación parcial, una técnica que desarrollaron hace ya más de 10 años y que permite rejuvenecer células sin alterar su identidad.

Como ya demostrara el científico japonés Shinya Yamanaka, galardonado con el Premio Nobel, existe un grupo de cuatro genes (conocidos como "factores de Yamanaka") que son capaces de reprogramar células adultas y especializadas para devolverlas a un estado inmaduro.

La intención de Izpisúa no es realmente llevar las células hasta el estadio inicial, sino ajustar su identidad. Pone el ejemplo del hepatocito que ha perdido ciertas marcas de identidad.

Si sucede solo con uno, no ocurre nada, pero si pasa con el 20% de los que se encuentran en nuestro hígado, es posible que este órgano no vaya a funcionar de forma similar. Con la reprogramación parcial sería posible revertir la funcionalidad que ha perdido.

Está convencido, no obstante, de que existen otros estudios que también pueden ayudar a hacer frente a esta pérdida de identidad, puesto que "el mayor factor de riesgo de cualquier enfermedad es el tiempo y el envejecimiento".

Reutilizar los órganos inservibles

En modelos de ratón ya se ha logrado aumentar la identidad celular en distintos estudios, lo que demuestra que aplicando los factores de Yamanaka se puede restablecer la identidad celular, independientemente del tipo de daño que se sufra.

"Este abordaje nos puede ayudar bastante a pensar en posibles tratamientos", ha recalcado durante su ponencia Izpisúa, quien cree que aún falta mucho tiempo para aplicar la tecnología de la reprogramación parcial para tratar el envejecimiento.

Para comenzar a avanzar en este sentido la idea surgió del ámbito de los trasplantes, en el que España es líder a nivel mundial con una tasa de 53,9 donantes por millón de población (p.m.p).

Algunos no son aptos para el trasplante, pero en vez de deshacerse de ellos podrían utilizarse como modelos de ratón mediante una máquina con la que se pudieran mantener durante un par de días en perfusión, permitiendo cualquier tipo de tratamiento.

Así fue como, hace un par de años, el equipo de Izpisúa inició un experimento junto con el Hospital Clínic de Barcelona. Gracias a él han podido comprobar cuáles son los resultados de un órgano humano cuando se le aplica los factores de Yamanaka.

Uno de los problemas técnicos con los que se encuentran es el de mantener en la máquina el órgano durante el tiempo suficiente para que puedan observar el resultado; ya que cuanto más tiempo esté, más días tienen para ver cuál es el efecto que tiene.

Pese a ser una técnica difícil, en los últimos meses han podido mantener hígados alrededor de 10 días en la máquina, lo cual es "suficiente" como para empezar a analizar el estado del órgano.

De lograr mantener otros órganos durante este tiempo, es posible que también tengan "una respuesta bastante fidedigna". Serviría para conocer las condiciones, la dosis y los efectos secundarios que este tratamiento podría tener en humanos.

En el caso del riñón, los resultados no han podido ser más positivos: "Al ponerlo en la máquina de perfusión y aplicar los factores de Yamanaka, hemos visto que se comporta como si fuera un riñón joven, siendo capaz de alargar la vida del huésped", ha concluido Izpisúa.