Imagen de archivo de personal médico de una UCI en el hospital Puerta de Hierro, en Madrid.

Imagen de archivo de personal médico de una UCI en el hospital Puerta de Hierro, en Madrid. Juanjo Martín EFE

Salud

Así se están disparando las infecciones en sangre en los hospitales de España: su mortalidad es superior al 20%

Los casos han pasado de 18 por cada 1.000 pacientes hospitalizados a 24,3 en 10 años, según el mayor estudio realizado hasta ahora sobre esta complicación.

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Las claves

Las infecciones en sangre en hospitales españoles han aumentado un 35% en la última década, con una mortalidad superior al 20%.

El mayor riesgo se asocia al uso de dispositivos invasivos como los catéteres, especialmente en pacientes mayores y con más comorbilidades.

El programa 'código sepsis' ha logrado reducir la mortalidad hospitalaria en un 50%, pero la prevención requiere la implicación de profesionales, instituciones y pacientes.

El coste medio por paciente con infección en sangre es de 14.700 euros, lo que supone casi 10 millones de euros al año para los hospitales.

Las infecciones del torrente sanguíneo suponen un grave problema puesto que se calcula que la mortalidad atribuible puede llegar a superar el 20%. Esta complicación cada vez está más presente en los hospitales de España.

Según un reciente estudio, publicado en la revista Antimicrobial Resistance & Infection Control, las infecciones en sangre han aumentado un 35% en tan sólo una década, pasando de 18 casos por cada 1.000 pacientes hospitalizados en 2013 a 24,3 en 2023.

Este trabajo, en el que se han analizado los datos de cerca de 580.000 pacientes, es el mayor estudio realizado hasta la fecha en nuestro país sobre uno de los riesgos más graves que se asocian a la atención sanitaria.

Estas infecciones se pueden adquirir tanto en la comunidad como durante la hospitalización. Las últimas han crecido 'sólo' un 1,1% pese a que en los últimos años se han implantado programas de prevención con los que tratar de evitar estos casos.

Las segundas, en cambio, han aumentado más (un 5,7% cada año) por las infecciones urinarias y digestivas que derivan en bacteriemia. La complejidad asistencial se ha ido extrapolando a la atención domiciliaria, lo que también podría explicar este incremento.

Cambios en la población

Las causas tras el incremento de ambas son multifactoriales, como comentan las autoras del estudio a EL ESPAÑOL. Por un lado, ahora se producen más casos porque también hay mejores sistemas de vigilancia y diagnóstico que hacen que se evidencien más este tipo de infecciones.

Por otro lado, en la población también se han dado cambios importantes que influyen en la prevalencia de estas infecciones. Al ser cada vez más envejecida —y, por tanto, con más comorbilidades—, el paciente tiene más riesgo de contraerlas.

Al hecho de que la población es ahora más vulnerable se le suma que ha habido cambios importantes en lo que respecta a la complejidad asistencial; es decir, cada vez se dan tratamientos más agresivos e invasivos.

"Los dispositivos invasivos son los factores de riesgo más importantes para la adquisición de infecciones en los hospitales", apunta Mireia Cantero, especialista en Medicina Preventiva en el Hospital Puerta de Hierro-Majadahonda y una de las autoras del estudio.

La gravedad en las infecciones en sangre depende de las características del propio paciente pero, sin duda, es crucial el momento en el que se produce el diagnóstico, así como en el que se inicia el tratamiento.

En los hospitales, no obstante, existen programas específicos para hacer frente a estas infecciones. Uno de ellos es el conocido como código sepsis.

Se trata de un documento de consenso entre diversas sociedades científicas que aborda cómo tratar a un enfermo que ingresa en un hospital con síntomas de una infección generalizada.

Como destacaba uno de sus precursores, el presidente de la Fundación Código Sepsis, Marcio Borges, consigue reducir la mortalidad hospitalaria en un 50%.

Lina Marcela, especialista en Medicina Preventiva en el Hospital Puerta de Hierro-Majadahonda y otra de las autoras del citado trabajo, cree que es importante que la coordinación entre los distintos niveles asistenciales sea bastante ágil.

Es necesaria también, a nivel hospitalario, la optimización en el uso de los dispositivos. En este sentido, los catéteres venosos centrales presentan un mayor riesgo: el 52% de los pacientes con infección hospitalaria lo llevaban.

Estos dispositivos cada vez se utilizan más fuera de la UCI, lo que podría estar incrementando el riesgo en plantas de hospitalización convencional, donde el personal tiene menor experiencia en su manejo.

El buen uso de los antimicrobianos también debería servir para evitar que sigan aumentando las multirresistencias. Las cifras de utilización tanto en este caso como en el de los dispositivos las cifras españolas son superiores a las europeas.

Cómo abordar la prevención

Las dos autoras convienen en que el abordaje de la prevención de las infecciones no sólo depende de los profesionales, sino que también tienen que desempeñar un papel importante las instituciones y los propios pacientes.

"La población tiene que conocer estos datos [en referencia a los del estudio] porque ellos pueden estar implicados en sus cuidados para mejorar la prevención de estas infecciones", apunta Cantero.

"Muchas veces", prosigue, "no es muy consciente de la importancia que pueden tener las medidas de higiene o la vacunación. Se trata de que que los grupos más vulnerables tomen conciencia de los riesgos que tienen por su condición".

Buena parte de las infecciones en sangre se producen en las personas con edades más avanzadas. De hecho, la mediana de edad de los pacientes que adquieren una infección de este tipo es de 67 años.

Además de la implicación que tiene para la salud, estas complicaciones también tienen un coste económico: un estudio realizado en un hospital español estimó que tiene un coste medio de unos 14.700 euros por paciente, lo que se traduce en 9,5 millones de euros al año.