Investigadores de la Universidad de Lancaster trabajan en diagnosticar la artrosis temprana.

Investigadores de la Universidad de Lancaster trabajan en diagnosticar la artrosis temprana.

Salud

Esperanza para 7 millones de españoles con artrosis: cada vez más jóvenes la sufren, pero las terapias tempranas mejoran

Técnicas como la huella digital espectral ayudan a abordar patologías que se diagnostican a edades cada vez más tempranas.

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Las claves

La artrosis, antes asociada al envejecimiento, afecta cada vez a personas más jóvenes, incluso desde los 30 años.

En España, siete millones de personas sufren artrosis, y los factores de riesgo incluyen obesidad, envejecimiento, lesiones articulares y trastornos metabólicos.

El diagnóstico temprano y la prevención precoz son claves para mejorar la calidad de vida y reducir el avance de la enfermedad.

Nuevas técnicas como la huella digital espectral permiten detectar cambios químicos en sangre para identificar la artrosis en fases iniciales.

Enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2, cardiovasculares o degenerativas como la artrosis se asociaban tradicionalmente a edades más avanzadas y, en general, al envejecimiento. Sin embargo, las últimas décadas han traído un incremento de diagnósticos en etapas más precoces de la vida, como es el caso de la artrosis de columna o de rodilla.

Esa es la conclusión a la que han llegado diversas investigaciones, explica Atiqah Aziz, investigadora de Cirugía Ortopédica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Malasia en The Conversation. La osteoartritis o artrosis se diagnostica cada vez más en personas más jóvenes, incluso desde los 30 años.

Como explica Aziz, personajes como Robbie Williams, Tiger Woods y Andy Murray han hablado sobre su diagnóstico de artrosis en la juventud. Esta enfermedad puede provocar síntomas y reducir la calidad de vida a cualquier edad: caminar, subir escaleras o hacer ejercicios "fáciles" pueden significar un dolor mal controlado.

Se calcula que 600 millones de personas en todo el mundo sufren artrosis, siete millones en España, y se sabe que existen diversos factores de riesgo. La obesidad, el envejecimiento, los trastornos metabólicos, la inflamación crónica de bajo grado, las lesiones articulares previas o el estrés mecánico repetitivo serían los principales.

Además, si el diagnóstico es durante la juventud, el dolor y la rigidez asociados a esta enfermedad pueden limitar la actividad física en etapas de alta carga laboral y familiar, además de llegar a afectar significativamente a la salud mental.

La artrosis se desarrolla cuando el cartílago articular que amortigua las articulaciones se desgasta progresivamente, lo cual implica que un hueso "roce" sobre otro. Esto implica que las articulaciones pierden protección y, como consecuencia del roce, se inicia el dolor, la rigidez y los típicos crujidos o chirridos articulares que llegan a ser imposibles de ignorar.

Como ya sucede en otros tipos de enfermedades degenerativas, la artrosis tarda años o incluso décadas en desarrollarse. Inicialmente de forma leve y sutil, como el caso de las artrosis de rodilla o gonartrosis, hasta que los síntomas se vuelven difíciles de manejar.

Respecto al tratamiento, actualmente se suele centrar en el control de síntomas en lugar de intentar revertir la enfermedad. El alivio del dolor, los ejercicios e incluso las inyecciones terapéuticas con plasma rico en plaquetas o vesículas derivadas de plaquetas han ido ganando terreno. El ácido hialurónico, por su parte, suele aportar un alivio temporal.

La opción ideal, según explica Aziz, sería poseer un diagnóstico temprano y llevar a cabo una prevención precoz antes de que la artrosis siga avanzando, buscando reducir el dolor y preservando la movilidad articular.

Uno de estos es la huella digital espectral: cada compuesto químico del organismo posee una estructura molecular única y, cuando se analiza, produce este patrón distintivo. Esta huella refleja la composición química de una muestra, como el suero sanguíneo.

En personas con artrosis, sería posible observar cambios sutiles en la inflamación, el metabolismo y la renovación tisular, los cuales dejarían su propia huella química. Para poder estudiar estas huellas, existen técnicas como la espectroscopia infrarroja de reflexión total atenuada por transformación de Fourier.

Aunque la denominación es compleja, su enfoque es sencillo. Una muestra de sangre se expone a luz infrarroja, y la forma en la que se absorbe dicha luz proporciona información sobre los tipos de moléculas presentes, como los cambios en proteínas, grasas y otras biomoléculas rastreables.

Según explica Aziz, también sería posible evaluar si los cambios en estilo de vida y las intervenciones específicas son eficaces para proteger la salud articular a partir del análisis y control evolutivo de estas huellas espectrales.

En el futuro, la artrosis no tendría por qué implicar décadas de dolor, rigidez y limitación. Si se detecta de forma precoz, sería posible cambiar la evolución de la enfermedad, y con ello la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo, según indica el experto.