Imagen de archivo de una colonoscopia, una de las pruebas para diagnosticar la enfermedad de Crohn.

Imagen de archivo de una colonoscopia, una de las pruebas para diagnosticar la enfermedad de Crohn. Europa Press

Salud

Un nuevo tratamiento para los casos graves de enfermedad de Crohn llega a España: el 90% de los pacientes recuperó su vida

Este antagonista de la IL-23p19, una proteína clave en el desarrollo de la inflamación intestinal, supone una alternativa a la terapia convencional.

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La enfermedad de Crohn es una de las más frecuentes en España dentro de las enfermedades inflamatorias intestinales (EII): su incidencia es de 7,5 casos por cada 10.000 personas al año, por lo que se estima que la sufren alrededor de 200.000 personas.

Al igual que sucede con otras patologías crónicas, se clasifica en leve, moderada o grave. Los dos últimos grupos representan alrededor del 60% de los casos; de ellos, cerca de un 40% no responden a la terapia convencional.

Es entonces cuando se recurre a los tratamientos de segunda línea, entre los que se encuentran los fármacos biológicos. Pese a que el primero de este tipo se aprobó en los años 90, sigue habiendo un 50% de pacientes que no responden favorablemente.

Por ello, la llegada de un fármaco es una muy buena noticia, como señala a EL ESPAÑOL Yamile Zabana, del Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (GETECCU), sobre la nueva alternativa que tienen estos pacientes en nuestro país.

El tratamiento en cuestión es mirikizumab, cuyo nombre comercial es Omvoh, que ya se financia desde el Sistema Nacional de Salud (SNS) para aquellos con la patología activa —moderada o grave— que no responden a la terapia convencional ni a otros fármacos biológicos.

Estables a largo plazo

Se trata de un antagonista de la IL-23 p19, una proteína clave en el desarrollo de la inflamación intestinal. Al bloquearla, no sólo se controla mejor la inflamación, sino que puede llegar a reducir los brotes, como se conoce al periodo en el que la enfermedad se activa.

Aunque ahora es cuando se ha incluido en la financiación pública, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) emitió un dictamen positivo para mirikizumab en adultos con enfermedad de Crohn de moderada a grave en diciembre de 2024.

Esta decisión se basó en los resultados que se habían obtenido en los ensayos clínicos. En el de fase III, el último que se realiza para demostrar la eficacia y seguridad de un nuevo tratamiento, el 92,9% de los participantes mantuvo la remisión clínica.

Este porcentaje supone que nueve de cada diez pacientes recuperaron su vida normal, como ha destacado Yago González, jefe de sección de Gastroenterología en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, en declaraciones a EFE.

El 87,6% de los pacientes también mantuvo al segundo año una mejoría en el intestino. Esta enfermedad puede afectar a cualquier parte del tracto digestivo, pero lo más habitual es que afecte al final del intestino delgado y al colon.

Para la presidenta del GETECCU, estos datos deben interpretarse con cierta cautela: "Son estudios pivotales en los que los pacientes no habían recibido medicación previa, por lo que puede que la respuesta no sea tan ideal".

Además, es el segundo inhibidor de la IL-23 p19 que está financiado por el SNS. Risankizumab (Skyrizi) es, desde 2023, el primero.

El inconveniente, como apunta Zabana, es que a día de hoy no es posible responder a en qué casos se utilizará uno o el otro, ya que por el momento no se han realizado estudios comparativos.

Un diagnóstico más temprano

En lo que sí coinciden todos los expertos es en que ahora la lista de armamentos terapéuticos con los que atacar convenientemente la inflamación descontrolada es más amplia.

Esta ampliación se produce en un contexto más favorable, pues los tiempos entre los primeros síntomas y el diagnóstico se están reduciendo en España. Por tanto, hay más margen para decidir cuál es el fármaco más adecuado.

"En el futuro veremos el impacto que tiene a la hora de que el paciente se encuentre mejor y tenga mejores tasas de respuesta", indica Zabana, quien confía en que algún día se pueda realmente curar esta enfermedad.

Para alcanzar al menos su remisión, entiende que es importante cambiar la forma de trabajar, comenzando antes con la terapia avanzada: "Hay mucha evidencia que demuestra que si al principio se le da, el paciente responde mejor".

La falta de adherencia "es un problema real en el tratamiento". Aunque en el caso de los biológicos deben acudir al hospital de día a recibirlo, no todos los pacientes lo hacen siempre.

La principal consecuencia de que los pacientes no respondan a los tratamientos de primera línea es que vuelven a aparecer los síntomas. Algunos de los más comunes son el dolor abdominal, la fiebre o la diarrea.

Aunque también causa ingresos hospitalarios. Se calcula que casi el 20% es hospitalizado cada año, mientras que un 50% necesita operaciones en los 10 años posteriores al diagnóstico, cuya edad media se sitúa en torno a los 28 años.