José Manuel Felices (@doctorfelices) acumula medio millón de seguidores en sus redes sociales.

José Manuel Felices (@doctorfelices) acumula medio millón de seguidores en sus redes sociales. Cedida

Salud

Doctor Felices, radiólogo: "¿De qué te vale un plan de pensiones con muchos ceros si tu masa muscular te impide moverte?

"Por qué no haces los hábitos a tu medida y el traje de tu boda sí" / "Te das cuenta de que tus problemas son una mierda cuando ves a una paciente que te pone buena cara" / "Rodearnos de personas felices que nos proponen nuevas actividades siempre es una idea fantástica" / "Cada vez somos más conscientes de que podemos alargar nuestra calidad de vida lo máximo posible"

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Las claves

El radiólogo José Manuel Felices destaca la importancia de la prehabilitación: preparar física, mental y socialmente el cuerpo para afrontar enfermedades o lesiones.

Felices subraya la relevancia de adaptar los hábitos saludables a cada persona, priorizando el entrenamiento de fuerza, la alimentación y el descanso para mantener la autonomía.

El ánimo, la confianza y el entorno social influyen positivamente en la recuperación y calidad de vida de los pacientes, según la experiencia de Felices con sus pacientes.

Felices critica la obsesión por el dinero y los planes de pensiones si no se cuida la salud física y mental, recordando que la masa muscular y la felicidad son claves para el bienestar a largo plazo.

Al radiólogo José Manuel Felices (Murcia, 1993) le cambió la vida el día en el que le comunicaron que debían operarle de una hernia discal. Entonces tenía 25 años y sabía lo que suponía aquella intervención: una rehabilitación tan dolorosa como larga.

En total duró dieciocho meses, en los que aprendió que la salud no es sólo ausencia de enfermedad, sino una forma de estar en el mundo, como cuenta en su nuevo libro, Radiografía de una vida sana (Bruguera, 2026).

En él descubre un concepto que no está muy extendido, como es el de la prehabilitación. Consiste en preparar a nuestro organismo para que afronte de la mejor manera posible lo que esté por venir, bien sea un diagnóstico o una lesión.

Tras más de 10 años atendiendo a pacientes, Felices ha aprendido de ellos que la confianza, el estado de ánimo o incluso la música pueden ayudar a cambiar un pronóstico: "Cuando te ponen buena cara te das cuenta que los tuyos son problemas de mierda".

¿Cómo influye ver el interior del cuerpo humano a diario en su forma de vivir y cuidarse?

Nos hace ser más conscientes de esos cambios que van asociados a nuestro estilo de vida. Nosotros, que trabajamos con la imagen de manera permanente, vemos esos pequeños cambios que no se notan por fuera, pero sí que lo hacen por dentro.

Por ejemplo, cuando vemos un panículo adiposo, la grasa que hay debajo de la piel, puede que no se vean los cambios en la barriga, en las piernas o en los glúteos, pero nosotros somos capaces de ver cómo va aumentando.

Y no sólo cómo aumenta la grasa, sino cómo se acumula debajo de la piel y se acumula en los músculos. Este es un problema muy importante porque que el músculo sea sustituido por grasa significa que el tejido muscular está siendo sustituido por un tejido graso que no tiene función.

Esto nos lleva a dejar de poder movernos, afectando sobre todo a nuestra autonomía, por lo que nos hace ser mucho más conscientes de lo importante que es cuidarnos.

¿Con qué gestos en el día a día podemos revertir estos pequeños cambios?

Aquí es donde entra el mundo de los hábitos, que se han repetido hasta la saciedad y se trata de ir un poco más allá.

Todos conocemos las tres patas para estar sanos: comer bien, un buen descanso y entrenar (si es entrenamiento de fuerza, mejor). Pero lo ideal es saber cómo hacer que estos gestos se puedan incluir de manera sencilla en mi vida.

Yo siempre lo comparo con el traje a medida que te haces para tu boda. ¿Por qué con los hábitos no hacemos lo mismo sino que nos vale la talla única, lo que se publica para todo el mundo?

Es muy importante saber cuáles son los hábitos que mejor se adaptan a nosotros para que sean más eficientes. De la otra forma nos podemos sentir desbordados.

Una de las grandes críticas que hacen algunas personas a los hábitos es que por mucho que hagas no previenes al 100% una enfermedad, lo que también les desmotiva.

Por ello me gusta sacar a relucir la prehabilitación que, a diferencia de la prevención, sí que nos garantiza que el día que nos pueda ocurrir una enfermedad podamos recuperar nuestra calidad de vida antes y mejor.

¿Con qué enfermedades puede ser más beneficiosa la prehabilitación?

Lo vemos con el cáncer. Si tenemos que afrontar un tratamiento con quimioterapia pero tenemos una masa muscular adecuada, vamos a estar mejor preparados para afrontarla. Aunque la prehabilitación implica la parte física, social y mental.

Por eso ayuda si tenemos un entorno social que nos acompañe, lo que hace que sea menos probable caer en la desesperanza. O si hemos visto a una persona que ya lo ha superado vamos a tener menos incertidumbre. También sucede con, por ejemplo, una hernia discal. Cuando previamente hemos entrenado la probabilidad de que no nos limite es mucho mayor.

¿Por qué cree que la prehabilitación no es tan conocida en España?

No se le ha dado tanto bombo. Yo en redes sociales intento que no sea así, pero se ha popularizado más la prevención. Quizás es porque hay quienes no son capaces de asumir con tanta facilidad que somos frágiles y podemos enfermar.

A mí eso me parece que es tratar a la población como si fueran niños. Porque enfermar es una posibilidad y ninguno estamos exentos de ella. ¿Por qué no lo sacamos más a relucir? Puede que sea porque es más incómodo y a nadie le gusta tocar estos temas.

Pero creo que cuanto más preparados estemos y más conscientes seamos de que podemos enfermar, no sólo nos vamos a preparar mejor para el momento en el que llegue, sino que estaremos más agradecidos y vamos a vivir más felices durante el tiempo en el que estemos sanos.

Felices aprendió de sus pacientes que el ánimo cambia pronósticos.

Felices aprendió de sus pacientes que el ánimo cambia pronósticos. Cedida

¿Cómo cambian sus pacientes cuando recurre a la prehabilitación?

Introducir este concepto les hace ver mucho más allá del problema que tienen en ese momento. A mí me gusta integrarlo con el mayor aprendizaje que he tenido en el hospital, y que no lo he recibido de un médico.

Lo mejor que yo he aprendido del hospital ha sido de pacientes. Sus historias me han marcado porque creo que pueden ayudar a muchas personas.

Cuando les hablo a mis pacientes de la prehabilitación les hago ver que los típicos problemas que solemos tener (desde nuestro jefe nos ha puesto mala cara hasta darle un roce al coche) son problemas de mierda.

Te das cuenta cuando tienes una paciente que acaba de ser madre y le diagnostican un angiosarcoma, que es un tumor muy agresivo, y le tienen que amputar un brazo. En vez de venirse abajo, le pone buena cara y decide tirar para adelante.

Por supuesto que tiene días de bajón. Y no podemos negarlos. Todo lo contrario, tenemos que abrazarlos. Se cambia la vida de los pacientes cambia cuando son capaces de ver que los problemas que tenemos en el día a día no son para tanto.

Debemos tener una actitud agradecida y de preparación ante lo que nos pudiera pasar. Y en ese momento nuestra nuestra vida no solo va a ser más sana, sino que va a ser mucho más feliz.

¿Por qué dice que deberíamos rodearnos de personas felices?

Llegué a la conclusión de esto por mi perro. Nuestras mascotas nos suelen transmitir a los humanos sensaciones de bienestar, y nos contagian esa alegría. La reflexión que me surgió entonces fue "¿por qué no lo aplicamos con nuestros seres queridos con tanta facilidad?".

¿Por qué nos cuesta darle un abrazo a un amigo? ¿O decirle a nuestros padres que les queremos? Hay veces en las que somos parcos y nos cuesta mostrar ese cariño, que sí que mostramos a nuestras mascotas.

No digo que lo hagamos con la primera persona que nos cruzamos por la calle. Pero, ¿con nuestros seres queridos? Qué tontería que nos dé reparo mostrarles cariño.

Creo que deberíamos esforzarnos por contagiar la alegría con las personas de nuestro entorno. Al final, eso nos va a ayudar a que esas personas sean más felices y a que nosotros también lo seamos.

Además, esa persona feliz te va a proponer actividades diferentes en las que no solo ejercitas tu musculatura, sino también tu cerebro porque te hace tener que establecer redes neuronales que no habías establecido previamente. Por eso rodearnos de personas felices que nos proponen nuevas actividades siempre es una idea fantástica.

¿Las redes sociales son un obstáculo para 'ejercitar' la felicidad?

Por un lado, nos permiten estar en contacto con personas que tenemos lejos aunque, por otro, también nos han robado un poco la intimidad y la conexión con quienes queremos.

Cuando tenemos a una persona delante, nos limitan el hacerle daño las neuronas espejos, que son aquellas que se activan al ver a otra persona con la que estamos interactuando.

Si la persona que tengo delante se pone triste, mis neuronas espejo también me van a predisponer a esta emoción; y lo mismo sucede con la felicidad. En cambio, a través de una pantalla no veo las neuronas espejo de la otra persona y puedo ser más cruel.

¿Cómo podemos mejorar nuestra relación con las pantallas?

El principal problema por el que estamos tan enganchados es que cada vez que vemos un like se nos dispara la dopamina, que es la hormona de la recompensa.

En persona, para que alguien te diga que algo que has hecho le gusta requiere de un esfuerzo por tu parte, ya sea haber cocinado, aprobar un examen o cualquier otra cosa.

Pero con el móvil este esfuerzo no existe. Nuestro cerebro ya no tiene la misma querencia por hacer actividades que nos cuestan porque tiene la misma recompensa a golpe de clic.

Si me despierto por la mañana y lo primero que hago es mirar el móvil, ya tengo un exceso de dopamina que antes a mi cuerpo le costaba tener.

Tras más de 10 años atendiendo a pacientes, ¿cuál diría que es el objeto más extraño que se ha encontrado en una radiografía?

La verdad es que en urgencias se ve de todo. Podría contar varios, pero el que más me impactó fue un mechero que se metió un preso en la uretra.

¿Cree que uno de los mayores mitos sobre la alimentación es que para hacer una dieta hay que sufrir?

Por supuesto. Tenemos que erradicarlo por completo. Es muy diferente si afrontas cualquier necesidad nutricional desde la perfección a que si lo haces de una forma agradable.

Esto supone que si un viernes por la noche tus amigos te invitan a cenar fuera no digas "uy, no, es que estoy a dieta y tengo que comer arroz, lechuga y pechuga de pavo".

Eso nos aboca al fracaso porque ya no solo es que vayamos a odiar la dieta, sino que generamos un vínculo negativo a la misma. Y se trata de entender que en todo proceso hay altibajos.

¿Piensa que se está normalizando el tener una mala salud como parte inevitable del envejecimiento?

Pienso que hay de todo. Por suerte, cada vez somos más conscientes de que podemos tomar las riendas de nuestra vida y de alargar nuestra calidad de vida lo máximo posible.

Aunque esto requiere un esfuerzo por nuestra parte. Ahora todos hablamos de planes de pensiones, finanzas y dinero, cuando lo verdaderamente importante es cuidarnos a nosotros mismos.

¿De qué nos sirve un plan de pensiones con muchos ceros si no tenemos una masa muscular que nos permita movernos, unos huesos que no sean frágiles para evitar fracturas o un cerebro que nos haga seguir siendo capaces de interactuar con las personas?

No nos sirve de nada.