Celebración de Año Nuevo en Times Square.

Celebración de Año Nuevo en Times Square. DARREN ORNITZ Reuters

Salud Psicología

¿Propósitos de año nuevo? El 40% de quienes los hacen fracasan pasado un mes

La psicología ha estudiado esta costumbre humana de prometerse cambiar 'muchísimo' cada vez que lo hace el año. 

Enero es el mes dorado de la mayoría de los gimnasios, que ven como miles de personas se apuntan convencidos de que 2018 -esta vez sí- será el año en que de verdad se pongan en forma. También dejarán atrás la comida basura y, dependiendo de los casos, trabajarán de forma más eficiente o dejarán de estar tan enganchados a su empresa tras su jornada laboral. Son algunos de los propósitos más conocidos de año nuevo, pero no los únicos. 

Como recuerda The BMJ en un artículo al respecto, no se trata de una tendencia reciente. Ya Oscar Wilde decía: "Su origen en pura vanidad. Los resultados son absolutamente igual a nada".  

Parece que la literatura científica sobre estas promesas tan comunes está de acuerdo con el malogrado escritor irlandés. Un estudio demostró que el 22% de los que las formulan ya han fracasado tan sólo una semana después de Año Nuevo. Al mes, la cifra asciende al 40% y la mitad de la gente ya ha dejado el gimnasio y similares a los tres meses de haberse prometido hacer de éste su segunda casa. Teniendo en cuenta que estos números corresponden a las propias declaraciones de los participantes -que pueden tender al autoengaño- es posible que sean aún más altos. 

La ciencia también ha dejado claro cuáles son los propósitos más frecuentes: dejar de fumar, perder peso y beber menos. Entre estudiantes, estudiar más. 

Eso sí, en vista de ese pequeño porcentaje de resoluciones que sí se llevan a cabo, parece que es mejor hacerlas que pasar. Pero, si lo hacemos, mejor que no sea en medio del subidón etílico de la Nochevieja o por responder a la pregunta de un compañero de celebración. La literatura psicológica parece demostrar que para que un propósito triunfe, éste debe ser autónomo y no impuesto por la presión social. 

Otras cosas que dice la ciencia: las resoluciones deben ser realistas, específicas y no demasiadas. Además, es mejor que se planifiquen; es decir, nose trata de decir lo que se quiere conseguir sino cómo, como demuestra este estudio".