Una mujer tapa la zona de su pubis con un cartel.

Una mujer tapa la zona de su pubis con un cartel. Archivo

Salud Higiene corporal

De heridas en la vagina a quemaduras: los peligros de la depilación íntima

Un estudio apunta a que el 25% de las personas que rasura sus partes íntimas sufre algún tipo de lesión.

Azucena Martín

Aunque tradicionalmente la depilación ha sido una cuestión exclusivamente femenina, cada vez son más los hombres que se apuntan a esta práctica por higiene, por estética o por cualquier otro motivo. Con el paso de los años, también se han incrementado las zonas de depilación. Antes no se solía pasar de las piernas y las axilas, y ahora casi cualquier zona del cuerpo es susceptible de ser rasurada.

Es el caso del vello púbico. Para eliminarlo caben distintos métodos: cera, cuchillas, maquinillas de afeitar y láser, entre otros. Según una reciente investigación publicada en la sección de dermatología de The JAMA Network, todos ellos pueden ocasionar lesiones más o menos graves en nuestra piel. En concreto, según los resultados obtenidos por el equipo de urólogos y dermatólogos de las universidades norteamericanas que han abordado este estudio, el 25% de las personas que se depilan la zona púbica sufren algún tipo de lesión. Los problemas son más frecuentes en las mujeres (afectan a un 27,1% de las mismas) que en hombres (se dan en un 23,7% de ellos)

Diferencias entre hombres y mujeres

Para llegar a estas conclusiones reclutaron a 7.500 hombres y mujeres con edades comprendidas entre los 18 y los 65 años, a los que sometieron a un cuestionario sobre sus hábitos de higiene y depilación íntima. Así, pudieron comprobar que, en el caso de los hombres que utilizaban las cuchillas de afeitar para rasurar sus partes íntimas, eran muy comunes las lesiones en el escroto.

De hecho, el 67% de las heridas declaradas por esta práctica se daban en esa zona, aunque un 34,8% de las mismas se producían en el propio pene y un 28,9% en el escroto

En el caso de las mujeres, abundaban las heridas en el pubis (donde se concentraba el 51,3% de las lesiones), el muslo interno (que acogía el 44,9% de las mismas) y la vagina, con un 42,5% de las heridas. En cuanto a las personas que utilizaban la cera, las lesiones se daban con menos frecuencia, aunque en estos casos eran más comunes las quemaduras.

El trabajo pone de manifiesto que no es lo mismo la depilación parcial que la total; los hombres que se habían depilado la totalidad de su vello público 11 o más veces en su vida tenían un mayor riesgo de heridas por depilación y eran má tendentes a que se repitieran las lesiones. Lo mismo sucedía con las féminas. 

No es la primera vez que una cuestión de semejante calado es abordada por la ciencia. En un estudio anterior, realizado por estos mismos investigadores, se concluía que el 3% de las personas que acude a los servicios de emergencias con problemas urinarios previamente había sufrido lesiones causadas por la depilación.

La eliminación del vello púbico se ha asociado en otras ocasiones con la posibilidad de contraer infecciones urinarias y enfermedades de transmisión sexual. Esto posiblemente se deba a que el vello supone una barrera natural de protección frente a la entrada de patógenos, por lo que su eliminación podría facilitarles el trabajo a estos microorganismos.

En su próximo trabajo, los investigadores pretenden abordar este aspecto con el fin de buscar las directrices más seguras para que aquellos que lo deseen, puedan continuar con sus hábitos de depilación sin atentar contra su salud en el proceso.