Una carroza del tradicional desfile del Orgullo Gay.

Una carroza del tradicional desfile del Orgullo Gay. Wikimedia

Salud

El 'popper', la droga sexual preferida en el Orgullo Gay: cinco cosas que no sabías

El estupefaciente favorito del colectivo homosexual, considerado por muchos como una droga blanda, puede resultar realmente peligroso si se mezcla con otras sustancias.

Es la droga reina entre los gais desde hace años, una sustancia que no pasa de moda. "Provoca un efecto muy rápido, casi instantáneo, que dura unos segundos y que te pone a 200", asegura un miembro de este colectivo, que la define como "una auténtica bomba para las relaciones sexuales".

Hablamos del popper -nombre común del nitrato de amilo o butilo-, una sustancia química líquida que, inhalada, aumenta la excitación sexual y relaja los esfínteres. Ésta es la principal razón por la que lleva utilizándose en el ambiente gay desde los años 70, cuando vivió su mayor auge en las discotecas de Nueva York, y posteriormente se extendió a raves y fiestas salvajes de medio mundo durante los 80 o los 90.

Pese a que, teóricamente, es una sustancia prohibida en nuestro país, basta con teclear en Google "comprar popper" para acceder a una oferta de lo más variada. Una droga que es percibida en la sociedad como segura -pero que trae aparejados algunos riesgos- y que volverá a ser la reina de la fiesta el próximo fin de semana, durante la celebración del Madrid World Pride.

La droga más consumida en los 'chemsex'

El popper es el rey de los chemsex. Estas tórridas fiestas sexuales que se dan en el colectivo homosexual tienen como principal aliciente el consumo de drogas y de sustancias químicas antes, durante y después de las relaciones sexuales. En modo non-stop. El objetivo no es otro que alcanzar el máximo placer durante el mayor tiempo posible.

Un reciente estudio del BCN Checkpoint, una organización dedicada a la detección de VIH y otras infecciones de transmisión sexual dirigida a hombres gais, apunta que el popper es la sustancia más consumida en estos maratones sexuales seguida por la marihuana, la cocaína, el éxtasis y el GHB. "Un 15% de las personas que participaron en el estudio manifiestan haberlo consumido durante estos encuentros", explica Pep Coll, médico de la Unidad de VIH del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol de Badalona y coautor del libro Las 99 preguntas sobre el chemsex.

Un "cóctel explosivo" mezclado con otras sustancias

Utilizado como euforizante y estimulante sexual, el popper puede llegar a convertirse en una droga "explosiva" si se mezcla con otras sustancias como la Viagra o el Cialis, utilizadas por algunos sujetos para prolongar el vigor sexual y multiplicar el placer. "Si se combina con potenciadores de la erección, puede llegar a provocar síncopes. El popper es un vasodilatador y juntar ambas sustancias puede llegar a resultar peligroso, ya que podría producirse una hipotensión", advierte Coll.

Algunos de los botes de 'popper' que se pueden adquirir por internet.

Algunos de los botes de 'popper' que se pueden adquirir por internet.

Pérdida de visión

Pese a que tradicionalmente ha sido considerada como una droga segura, algunos informes apuntan que puede estar asociada a la pérdida de visión. Un estudio publicado en 2016 por la revista BMJ Case Reports abordó el caso de un sujeto bisexual de 52 años que acudió a un hospital de Reino Unido porque llevaba 10 días con visión borrosa y metamorfopsia (distorsión visual). Los médicos diagnosticaron que el causante del problema había sido el popper que había inhalado hacía 10 días, durante una noche de marcha.

"Éste es uno de los riesgos habituales derivados del consumo de popper", apunta en este sentido el médico catalán."Puede provocar lesiones oculares, concretamente en la retina que, por lo general, suelen ser reversibles", añade Coll. El grado de recuperación suele ser variable y depende en buena medida del tiempo transcurrido desde la detección.

La droga de los parlamentarios gais ingleses

No es muy habitual que un diputado reconozca que toma drogas recreativas, pero con el popper ha ocurrido. Crispin Blunt, miembro del Partido Conservador británico, salió a la palestra el año pasado para reconocer que era habitual consumidor de esta sustancia durante sus relaciones homosexuales y, de paso, pedir que no se prohibiera su consumo en el Reino Unido.

El Parlamento Británico estaba estudiando la prohibición del nitrito de amilo así como de otros legal highs, estupefacientes capaces de producir efectos similares al éxtasis o la cocaína y que se encontraban en una especie de limbo legal y no habían sido catalogados como drogas ilícitas. Blunt llegó a argumentar que se trataba de una ley discriminatoria contra el colectivo gay que, además, podría provocar la proliferación del comercio en el mercado negro.

Y no, el 'popper' no va a venderse en los estancos

Desde hace algunos meses, por el universo de internet circula un bulo que poco o nada tiene que ver con la realidad y que afirma que el popper va a comenzar a venderse en los estancos. Según diversos portales, el ministro de Economía, Luis de Guindos, habría anunciado esta iniciativa ya que "el uso de esta sustancia química no es perjudicial" y este narcótico "podría mover unos 1.500 millones de euros al año" en nuestro país, por lo que habría un segundo fin, de índole impositivo, para llevarla a los estancos. Nada de esto es cierto. Ni el Ministerio de Sanidad ni, mucho menos, el Ministerio de Economía, tienen previsto legalizar esta sustancia. Eso sí, a David Broncano y a los suyos este bulo al menos les ha servido para seguir alimentando La Vida Moderna.