Dulces repletos de azúcar

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Salud Obesidad

Guerra por el azúcar: las empresas dicen "no" al Gobierno de Reino Unido

Un representante de los fabricantes más conocidos declara a 'The Times' que no van a reducir un 20% este compuestopara 2020. 

Ainhoa Iriberri

Las empresas que fabrican los alimentos más calóricos del mundo parecen de repente estar sumamente preocupadas por la nutrición y la salud de sus clientes. En la mayoría de los envases de estas comidas se pueden leer advertencias del estilo de "se recomienda una dieta variada y rica en frutas y verduras junto a la práctica de actividad física". 

Sin embargo, estas buenas intenciones no parecen suficientes para el Gobierno de Reino Unido, que ha pedido a las compañías fabricantes de dulces y otros alimentos similares que reduzcan de forma voluntaria el azúcar de sus productos en una quinta parte de aquí a 2020. 

Al principio, las empresas parecían haber aceptado el reto pero este miércoles han utilizado a uno de los periódicos ingleses más leídos, The Times, para decir un "no" bien alto al Gobierno liderado por Theresa May. Un representante de marcas líderes en el sector como Mars, Cadbury, Kellog's y Nestlé ha contado al diario que reducirán el azúcar, sí, pero no hasta el punto ni en los plazos que quieren los políticos.

El ministro de Salud, Jeremy Hunt, les dio el primer toque en septiembre pasado, cuando les informó de que "hacer nada no era una opción". El Departamento de Salud Pública ha demandando acciones "uniformes y amplias" sobre nueve categorías de alimentos, incluyendo una disminución del 5% del azúcar empleado sólo este año. La próxima semana se sabrán los planes concretos del Gobierno sobre bizcochos, tartas, puddings, cereales, chocolates, golosinas, yogures, untables y helados. 

El portavoz de las empresas, Tim Rycroft, de la Federación de Alimentos y Bebidas, explicó que la reducción del 20% de aquí a 2020 en el azúcar "no será técnicamente posible ni aceptable para los consumidores británicos" y que es "muy improbable" que tampoco se consigan los objetivos del primer año. 

Pero tal y como recuerdan en The Times, poder se puede, si se quiere. Reducir el porcentaje de azúcar por cada 100 gramos de alimento, hacer las porciones más pequeñas o dirigir a los consumidores hacia alternativas más saludables son algunas de las estrategias que pueden implementar las empresas para adherirse a la petición voluntaria.