Uno de los productos del supermercado imprescindible en la lista de la compra de un gran número de familias son los yogures. De sabores, con fruta, con frutos secos… este producto se puede encontrar de todos los tipos posibles. Sin embargo, la mayoría de ellos pecan de contener una enorme proporción de azúcares. Para elegir la opción más saludable, la Escuela de Salud de la Universidad de Harvard ha publicado en su página web una serie de aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de comprarlos.

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Aunque parezca mentira, los yogures más saludables no son aquellos que se anuncian como desnatados o como 0%. De hecho, en el año 2018 un estudio publicado en la revista científica The Lancet encontró tasas de mortalidad y de enfermedades cardiovasculares menores en los consumidores de lácteos enteros, que se solían considerar perjudiciales por su mayor proporción de grasas. El estudio contó con una población de 130.000 participantes repartidos en 21 países.

El consumo de yogur, de hecho, se ha relacionado con un menor riesgo de obesidad central, según Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra. En su libro Salud a ciencia cierta (Planeta, 2018) explica que el yogur también parece tener un efecto protector frente al desarrollo de la diabetes tipo 2 y que contienen probióticos que mejoran la salud intestinal. Eso sí, "lo que está claro es que este efecto beneficioso se pierde si se utiliza el yogur para sustituir la fruta".

Probióticos saludables

La salud de nuestro intestino es tan importante que la Escuela de Salud de la Universidad de Harvard explica que se ha relacionado con el estado general del cuerpo. "Existen estudios que han conectado estas bacterias a amplia variedad de condiciones que van desde desórdenes del ánimo hasta infecciones. Existen pruebas de que los probióticos, como los que hay en el yogur, ayudan a mejorar los síntomas de varios problemas intestinales".

Los probióticos son un elemento fundamental en el yogur. De hecho, para que un producto sea considerado legalmente como yogur, debe contener dos bacterias concretas que están implicadas en la fermentación de la leche: el Lactobacillus bulgaricus y el Streptococcus thermophilus. Es decir, aquellos que llevan únicamente L. Casei o bífidus no pueden ostentar la distinción de yogures

Pero, ¿cuál es entonces el yogur beneficioso del que hablan los expertos? Básicamente, el yogur natural de toda la vida y el yogur griego natural. Sin embargo, la Escuela de Salud de Harvard da una serie de consejos para que seamos nosotros mismo quienes analicemos los yogures que solemos comprar y los comparemos con el resto de opciones que hay en el súper. Según el organismo, debemos prestar atención a 4 aspectos fundamentales.

Los cuatro parámetros

La cantidad de azúcar es el primero de ellos. La leche de la que está hecho le yogur contiene azúcares naturalmente presentes, sin embargo, el azúcar que debemos evitar es el que ha sido añadido. Es decir, los yogures de sabores, con galletas y cualquiera que tenga el azúcar entre sus ingredientes debe descartarse. La Escuela de Salud de Harvard los considera como una comida excepcional, no un postre habitual.

El siguiente aspecto importante es la cantidad de proteínas que contenga un yogur. Según este organismo, una mayor cantidad de proteínas ayuda a que nos sintamos saciados y, en consecuencia, que no queramos seguir comiendo calorías extra que nos hagan engordar. Harvard aconseja consumir yogures con más de 5 gramos de proteínas por unidad: los yogures griegos suelen alcanzar esta cantidad.

En tercer lugar, la universidad americana propone que compremos los yogures con menos variedad de ingredientes. Eso sí, no debemos añadir a la lista los diferentes tipos de bacterias que hayan sido utilizadas en su elaboración. La dietista-nutricionista Isabel Pérez contó en este artículo de EL ESPAÑOL que el yogur ideal es aquel en cuyo etiquetado sólo aparecen leche, fermentos lácticos y, opcionalmente, leche en polvo o nata.

Por último, Harvard aconseja que elijamos un yogur que, además de estas condiciones, nos guste por su sabor. Esa es la manera más efectiva de tomar yogur más a menudo.