Unos recipientes con insectos.

Unos recipientes con insectos.

Nutrición

Éste es el último beneficio de comer insectos: más allá de las proteínas

Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid demuestran que los insectos comestibles, podrían ser interesantes por sus actividades biológicas.

10 marzo, 2020 04:00

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En condiciones in vitro, extractos obtenidos a partir de insectos comestibles –como el gusano de la harina (Tenebrio molitor) o el grillo doméstico (Acheta domesticus)– son fuentes novedosas de compuestos bioactivos. Así lo comprueba un trabajo realizado en el Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL, UAM-CSIC).

En concreto, el trabajo muestra cómo a partir de dichos insectos es posible obtener extractos concentrados en compuestos de naturaleza química muy diversa, tanto antioxidantes como inhibidores de la enzima responsable de la digestión de las grasas.

"La actividad antioxidante de los insectos ya había comenzado a evidenciarse en los últimos años para distintas especies de insectos comestibles, la cual ha sido principalmente atribuida a la fracción proteica de la harina obtenida a partir de estos insectos", detalla Diana Martin, directora del trabajo.   

"Sin embargo, este estudio muestra por primera vez esta actividad antioxidante para extractos no proteicos, obtenidos por metodologías avanzadas de extracción y medioambientalmente limpias", añade la investigadora del Grupo de Ingredientes Alimentarios Funcionales de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

Por su parte, Joaquín Navarro del Hierro, coautor del estudio, aclara que una mejora del estado oxidativo de los tejidos "está altamente relacionado con una mejora del estado de salud y la prevención en el desarrollo de determinadas patologías. De ahí el interés en hallar nuevas fuentes comestibles ricas en compuestos antioxidantes".

Uno de los resultados más importantes de este trabajo, publicado en Food Chemistry, es la evidencia de la capacidad inhibitoria de la digestión de los lípidos de la dieta, algo que no se había descrito hasta ahora para los insectos comestibles.  

"Esta actividad inhibitoria contribuiría a una reducción en la absorción de los lípidos de la dieta, lo cual es de interés frente a problemas de salud como niveles elevados de triglicéridos o colesterol en sangre, así como sobrepeso u obesidad", explica Martín.

Los autores se encuentran ahora explorando otras especies de insectos y evaluando otras actividades biológicas, así como distintas formas de obtención de extractos para el desarrollo de ingredientes bioactivos de alta eficacia a partir de insectos.