Aunque la seguridad alimentaria no suele ser la primera idea que aparece en la mente del común de los mortales a la hora de cocinar, las enfermedades transmitidas por los alimentos o intoxicaciones alimentarias siguen provocando estragos en cualquier país occidental.

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Mayoritariamente, los problemas suelen producirse a raíz de errores comunes a la hora de cocinar o ingerir alimentos. Otras veces se producen al mantener mala higiene en los utensilios de la cocina. Estos son algunos ejemplos:

No reemplazar el estropajo

Los estropajos o esponjas de cocina, aún muy comunes a pesar de la aparición de los lavavajillas, siguen siendo un caldo de cultivo para microorganismos y, por tanto, para potenciales intoxicaciones alimentarias.

Cada vez que se usa este utensilio debe estar correctamente desinfectado. Hay que limpiarlo a diario. Además, debería reemplazarse una vez por semana, ya que después de dos o tres usos ya empiezan a albergar bacterias que pueden producir problemas.

Lavar la carne 

La carne de pollo es la primera causa de intoxicación alimentaria actualmente. Y lavar dicha carne antes de cocinarla es una mala idea. De hecho, este método no solo no elimina los potenciales microorganismos que contenga, sino que puede ayudar a que se expandan por toda la cocina y sus múltiples utensilios.

La única manera de eliminar estos microorganismos es cocinar la carne a una temperatura adecuada, durante suficiente tiempo. Cualquier otro método puede ser perjudicial.

Las tablas de cortar

Cada tipo de alimento debería cortarse y prepararse en una tabla de cortar determinada: las de plástico o maderatienen usos muy específicos, aunque suelan usarse como si fuesen igual de seguras.

Los expertos aconsejan usarlas según el alimento a cortar: tablas de plástico para carne, y tablas de madera para frutas, verduras, pan y queso. 

No lavar los trapos

De forma similar a lo que ocurre con los estropajos, los trapos o paños de cocina son un potencial método de propagación bacteriana, dado que suelen usarse con múltiples objetivos (desde secar el agua de la cocina, pasando por el secado de manos), lo que puede propagar colonias bacterianas.

En este caso la solución es lavar regularmente los trapos de cocina y usar diferentes tipos de trapos para secar la cocina, los platos o las manos, en lugar de hacerlo todo con un mismo paño.

Las sobras

Aunque en muchas ocasiones los alimentos sobrantes pueden reutilizarse, una mala conservación o consumirlos demasiado tarde puede ser problemático. Con el paso del tiempo, y a pesar de conservarse incluso a una temperatura adecuada, los alimentos pueden empezar a recolectar bacterias causantes de intoxicaciones alimentarias.

En estos casos, o bien se produce una mala conservación del alimento, o a temperatura ambiente o en el frigorífico, o bien se excede el tiempo de seguridad para su consumo.

Una temperatura adecuada

Tanto con la carne de pollo o pavo, como en el caso de cualquier tipo de carne, alcanzar una temperatura óptima de cocinado es esencial para evitar intoxicaciones alimentarias. De hecho, continúan existiendo multitud de infestaciones parasitarias causadas por un mal cocinado de la carne.

En el caso del pollo y el pavo, la temperatura óptima de cocinado debería ser alrededor de 72ºC, mientras que la carne de cerdo, ternera y pescado debe superar siempre los 62ºC. En caso de dudas, un termómetro de cocina puede ser un gran aliado.

La conservación

Cada tipo de alimento requiere un tipo de conservación. De hecho, en las grandes comidas o cenas, donde todas las sobras acaban en el frigorífico sin ningún tipo de filtro, es donde suelen producirse más problemas. Si pasan más de dos horas a temperatura ambiente, muchos de estos alimentos pueden empezar a provocar problemas.

Por ello, en caso de duda, es recomendable desechar los alimentos antes que intentar conservarlos una vez han pasado demasiado tiempo a una temperatura incorrecta.

Descongelar

Descongelar algunos alimentos no es tan fácil como parece. De hecho, actualmente se siguen cometiendo diversos errores a la hora de congelar o descongelar comida

Uno de los más comunes es descongelar comida a temperatura ambiente, siendo el peor de los métodos y el mas arriesgado. La forma más aceptable de usar un alimento congelado es dejarlo descongelar en el frigorífico durante más tiempo y con paciencia, reduciendo así las posibles intoxicaciones alimentarias.

Tiempo de congelación

Finalmente, cabe recordar que no cualquier alimento puede aguantar indefinidamente en el congelador, y que cada uno de ellos tiene un periodo óptimo de congelación. Si bien algunos alimentos pueden permanecer congelados durante un año, otros perderán propiedades tras el paso de apenas un mes.

Por ejemplo, las carnes procesadas o ahumadas solo deberían permanecer congeladas dos meses, y a ser posible no congelarse. Por otro lado, la carne picada puede aguantar hasta tres meses, y algunos tipos de carne en filetes como pollo o pescados pueden aguantar incluso un año. Sin embargo, las sobras de estos alimentos deberían usarse mucho antes.