Imagen de archivo de la presa del pantano de Eugui, en Navarra.

Imagen de archivo de la presa del pantano de Eugui, en Navarra. Confederación Hidrográfica del Ebro

Meteorología

El otro récord que amenaza la capacidad de los ríos y embalses de España: las reservas de nieve aumentan un 275% en un mes

Se espera que las temperaturas alcancen valores por encima de los habituales para estas fechas, lo que favorecerá el deshielo de toda la nieve que ha caído.

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Las claves

Las reservas de nieve en España han aumentado un 275% en el último mes, alcanzando los 2.855 hectómetros cúbicos, especialmente en los Pirineos.

La cantidad de nieve duplica la media de los últimos cinco años y supera en varias zonas los máximos históricos recientes, como en la Confederación Hidrográfica del Ebro y Sierra Nevada.

Expertos alertan de riesgos por el deshielo acelerado, ya que muchos embalses están al 100% de su capacidad y podrían no poder regular el caudal, aumentando el riesgo de inundaciones.

El adelanto del deshielo podría provocar picos de caudal en los ríos antes de lo habitual, afectando la disponibilidad de agua y generando potenciales situaciones de déficit hídrico.

La llegada de la borrasca Nils a España no sólo dejará fuertes rachas de viento, sino que también se espera que las temperaturas sean altas para la época del año, por lo que las precipitaciones en forma de lluvia favorecerán el deshielo de la nieve previamente caída.

2026 ha comenzado, al contrario que años anteriores, con unos recursos nivales "especialmente abundantes", como apunta Juan Ignacio López, del Instituto Pirenaico de Ecología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Según los datos que semanalmente presenta el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), las reservas de nieve en el territorio español se encuentran, a fecha de 8 de febrero, en torno a los 2.855 hectómetros cúbicos.

La cifra actual es considerablemente superior a la que se registró a principios de enero, cuando las reservas alcanzaban los 760,00 hm³; es decir, han aumentado aproximadamente un 275% en apenas un mes.

Riesgo en las cabeceras

La mayor aportación a este incremento proviene de los Pirineos, que se encuentran cercanos a los 2.000 hm³. "Para dar con estos niveles tendríamos que remontarnos varias décadas atrás", apunta López.

De hecho, duplica la media de los últimos cinco años, que se sitúa en torno a los 900 hm³. En la Confederación Hidrográfica del Ebro, donde también se incluyen datos de la cordillera Cantábrica, se ha superado el máximo de la serie histórica.

En Sierra Nevada también se ha observado un importante incremento en el último mes, pasando de 22,5 hm³ a 70,3 hm³. En estas fechas no estaba siendo habitual tener estos registros; es más, el dato más alto de los últimos siete años era de 24,9 hm³.

Lo mismo sucede en el sistema Ibérico y el sistema Central, que han registrado el máximo del último lustro con 185 hm³. En la cordillera Cantábrica, sin embargo, la cifra de 2023 (814 hm³) supera a la de este año (612 hm³).

Este aumento de las reservas de nieve preocupa a los expertos por dos motivos. Por un lado, se espera que las temperaturas alcancen valores por encima de los habituales para estas fechas. Y por otro, una gran parte de los embalses han alcanzado el 100% de su capacidad.

La función de los embalses va más allá de almacenar agua para cuando escasea. También sirven para laminar avenidas; esto es, si se produce una fuerte riada desde las montañas, el embalse retiene el agua y la suelta poco a poco para evitar inundaciones en los pueblos situados río abajo.

El problema ahora es que los embalses no tienen espacio para retener nada, por lo que dejan de funcionar como una barrera de protección y toda el agua que entra por el deshielo debe salir inmediatamente para evitar que la presa se rompa.

En el caso de que se produzcan importantes deshielos, como ya predicen algunos meteorólogos, los ríos se podrían desbordar en sus tramos medios y bajos. López también pone el foco en las cabeceras, donde podría haber problemas al no tener tanta capacidad de regulación.

Para evitar estos escenarios, las confederaciones hidrográficas recurren al Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH), que les permite conocer a tiempo real cuáles son los niveles de los embalses y los caudales de los ríos, así como lo que puede suceder en los próximos días.

Que haya temperaturas más elevadas también puede ocasionar que el inicio de la fusión del manto de nieve se adelante; en consecuencia, el pico de caudal se alcanza antes. En muchas zonas de España sucedía a finales de la primavera pero ya es frecuente que ocurra incluso en marzo.

En algunos ríos del Pirineo, por ejemplo, el pico de caudal se ha adelantado entre tres semanas y un mes, comparándolo con las series de los años 50. La principal implicación hidrológica que tiene es que se llega a una situación de déficit hídrico antes.

Una extrema variabilidad temporal

El patrón de este año coincide con el que se ha observado en otros en los que también ha habido abundantes reservas de nieve, como fueron 1997 y 2013. Como explica López, las entradas del Atlántico son las que dejan nieve de forma más generosa en nuestras montañas.

Aun así, una de las mayores características de la nieve es su extrema variabilidad temporal, por lo que no es extraño que haya años consecutivos completamente distintos. En 2025, las reservas a principios de febrero rondaban los 759 hm³ (un 161% menos que este año).

Pese a que el año pasado había pocas reservas a estas alturas, en primavera hubo acumulaciones importantes en las zonas de las cabeceras porque lo que no cayó como nieve en invierno, cayó como lluvia torrencial en primavera.

Todavía es pronto como para saber qué puede ocurrir este año. Es probable que en cotas altas la nieve dure hasta bien entrada la primavera o incluso el verano, lo que supone que el pico de caudal se daría entre mayo y julio.

Se trata del escenario ideal para la agricultura porque habrá agua suficiente cuando más lo necesitan. Sin embargo, con una entrada de aire subtropical muy cálido la nieve se derretiría, dando lugar a posibles riadas ya que los embalses han registrado cifras de récord.