Fotograma de la película El tiempo en sus manos.

Fotograma de la película El tiempo en sus manos.

Investigación

La primera máquina del tiempo cuántica consigue retrasar una fracción de segundo el tiempo

Un estudio de investigadores suizos y rusos demuestra la posibilidad de violar la segunda ley de la termodinámica. 

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En 1895, el escritor británico H.G. Wells escribía la conocida novela La máquina del tiempo, llevada al cine en dos ocasiones posteriormente. En ella, el científico George Wells construía una máquina del tiempo que le permitía desplazarse por distintas épocas, viajando cientos de miles de años para encontrar el amor y una sociedad absolutamente enloquecida. 

La idea de Wells ha estado presente en el imaginario de la humanidad casi desde siempre, pero siempre ha sido -hasta la fecha- solo eso: una idea fruto de la imaginación

Las cosas acaban de cambiar con la publicación de un estudio en la revista Scientific Reports. No, ningún científico ha conseguido viajar al futuro ni al pasado -o al menos todavía no lo ha contado-, pero el concepto de máquina del tiempo es hoy más real que nunca

Investigadores del Instituto de Física y Tecnología de Moscú y de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH) han conseguido que un ordenador cuántico regrese una fracción de segundo hacia el pasado.

El experimento ha estado dirigido por Gordey Lesovik, que ha explicado: "Este es uno de una serie de artículos sobre la posibilidad de violar la Segunda Ley de la Termodinámica. Dicha ley está estrechamente relacionada con la noción dela flecha del tiempo, y obliga a que el tiempo fluya en un solo sentido: del pasado hacia el futuro".

Pero los físicos cuánticos han decidido verificar si el tiempo podría revertirse espontáneamente al menos para una partícula individual y una pequeña fracción de segundo, que es lo que han conseguido demostrar en su trabajo. En lugar de ellos mismos, lo que ha viajado en el tiempo es un electrón y en lugar de la cantidad de años que se transportó el protagonista de la novela de Wells sólo lo ha hecho una fracción de segundo. Pero, sin duda, la ciencia avanza.