Rachna Shroff.

Rachna Shroff. The University of Arizona College of Medicine

Ciencia

Fallece a los 47 años Rachna Shroff, una de las oncólogas más prestigiosas del mundo, a causa de un cáncer agresivo

La especialista estadounidense impulsó durante sus últimos meses un fondo destinado a financiar investigaciones sobre tumores de las vías biliares.

Más información: Los expertos advierten: “En una crisis de este tipo a partir de los 40 años hay que descartar que sea un tumor cerebral”

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La prestigiosa oncóloga Rachna Shroff ha fallecido a los 47 años a causa de un cáncer agresivo de origen desconocido.

Era una referencia internacional en el tratamiento de tumores gastrointestinales y una gran especialista en el colangiocarcinoma.

Ocupaba la dirección de la División de Hematología y Oncología en el Centro Oncológico de la Universidad de Arizona.

En sus últimos meses de vida recaudó más de 1,35 millones de dólares para financiar investigaciones de jóvenes científicos sobre cánceres biliares.

La oncóloga estadounidense Rachna T. Shroff, una de las grandes especialistas internacionales en tumores gastrointestinales, ha fallecido a los 47 años después de ser diagnosticada de un cáncer agresivo de origen desconocido. Durante buena parte de su carrera había investigado nuevas formas de tratar algunos de los tumores más difíciles de combatir, especialmente los de páncreas y vías biliares. Su enfermedad, sin embargo, avanzó rápidamente y acabó con su vida el pasado 11 de octubre.

Su muerte ha provocado una oleada de mensajes de despedida entre investigadores y profesionales sanitarios. La Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO), una de las organizaciones más importantes del mundo en esta especialidad, ha lamentado la pérdida de una médica que no solo destacó por sus investigaciones, sino también por su compromiso con los pacientes y con la formación de nuevas generaciones de científicos.

Shroff ocupaba varios puestos de responsabilidad en el Centro Oncológico de la Universidad de Arizona, donde dirigía la División de Hematología y Oncología y era directora asociada de investigaciones clínicas. Desde allí impulsó ensayos destinados a encontrar tratamientos para enfermedades que, hasta hace relativamente poco, contaban con muy pocas alternativas terapéuticas.

Su especialidad era el colangiocarcinoma, un cáncer poco frecuente que se desarrolla en los conductos biliares, encargados de transportar la bilis desde el hígado hasta el intestino. Se trata de una enfermedad que a menudo se descubre en fases avanzadas y cuyo tratamiento puede resultar especialmente complicado.

Cuando comenzó a investigar estos tumores, las opciones farmacológicas eran mucho más limitadas. Con los años participó en estudios que contribuyeron a ampliar el conocimiento de la enfermedad y a evaluar nuevas combinaciones de medicamentos. También trabajó en cáncer de páncreas y otros tumores del aparato digestivo.

Dedicada a los pacientes

Su relación con la investigación comenzó mucho antes de convertirse en oncóloga. Criada en Tucson, Arizona, era hija de una nefróloga y un bioquímico. En 1993, cuando todavía estudiaba secundaria, consiguió una beca que le permitió trabajar en un laboratorio del centro oncológico de la Universidad de Arizona.

Posteriormente estudió en la Universidad Brown y obtuvo su título de Medicina en la Universidad Thomas Jefferson. Completó su especialización en el prestigioso MD Anderson Cancer Center de Texas, donde también ejerció como profesora hasta 2018, año en el que regresó a Arizona.

A lo largo de su trayectoria firmó más de 80 publicaciones científicas y participó como ponente en más de 130 encuentros profesionales. Entre sus responsabilidades figuró también la presidencia del simposio sobre cánceres gastrointestinales de ASCO en 2024.

Sin embargo, uno de los aspectos que más destacan sus compañeros es su manera de entender la medicina. Shroff defendía que los ensayos clínicos no debían verse únicamente como herramientas para desarrollar futuros tratamientos, sino también como oportunidades para los enfermos que habían agotado otras opciones.

Su objetivo era que cualquier paciente que llegara a su consulta pudiera tener acceso, siempre que fuera posible, a una alternativa terapéutica innovadora.

La enfermedad modificó de forma radical sus prioridades personales, pero no acabó con su interés por la investigación. Durante sus últimos meses, Shroff puso en marcha una iniciativa para financiar el trabajo de jóvenes científicos especializados en cánceres de las vías biliares.

Quería crear un premio permanente que ofreciera a otros investigadores las oportunidades que ella había recibido al comenzar su carrera. Para conseguirlo necesitaba reunir 1,35 millones de dólares, una cantidad que parecía difícil de alcanzar en tan poco tiempo.

Lo consiguió. En apenas dos meses, cerca de 600 personas, entre compañeros, pacientes, familiares y representantes de la comunidad científica, participaron en la campaña y lograron superar la cifra prevista.

La iniciativa permitirá financiar investigaciones futuras mediante el premio que lleva su nombre, gestionado por Conquer Cancer, la fundación vinculada a ASCO.

En declaraciones recogidas por la publicación especializada The Cancer Letter, Shroff explicó que su enfermedad había reforzado su determinación de asegurar la continuidad de los estudios sobre estos tumores. Quería ver cumplido aquel proyecto mientras todavía pudiera celebrarlo.

La oncóloga deja a su marido, el también médico Puneet Shroff, y a sus dos hijos, Simran y Sachin.

Entre los mensajes que han aparecido tras su fallecimiento se repite una idea: su contribución científica fue importante, pero también lo fue su capacidad para animar a quienes trabajaban a su lado. Tenía incluso un lema personal que sus compañeros han recuperado para despedirla: "Si no puedes encontrar el sol, sé tú el sol".

Es una frase que resume bien cómo quiso afrontar sus últimos meses. Mientras recibía tratamiento por su propia enfermedad, consiguió dejar asegurada una fuente de financiación para que otros investigadores siguieran buscando nuevas alternativas contra el cáncer.