Alberto Núñez Feijóo

Alberto Núñez Feijóo Verónica Lacasa Europa Press

Ciencia

Feijóo, 65 años, sobre su infancia: "Mi primer deporte fue la bici. Me hacía 12 kilómetros al día de mi casa al colegio"

Los estudios relacionan el desplazamiento activo durante la infancia con mayores niveles de actividad física y una mejor condición cardiorrespiratoria.

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Alberto Núñez Feijóo recordó su infancia desplazándose en bicicleta al colegio, realizando unos 12 kilómetros diarios en cuatro trayectos.

El transporte activo en la infancia, como ir a clase en bici, mejora la condición cardiorrespiratoria según diversos estudios científicos.

El líder del PP explicó que retomó el deporte de forma regular en 2006 y que actualmente realiza ejercicio al menos dos veces por semana.

Las recomendaciones sanitarias actuales sugieren combinar la actividad aeróbica con ejercicios de fuerza y equilibrio a partir de los 65 años.

Con la llegada de unas nuevas elecciones, los políticos vuelven a ocupar buena parte de la actualidad. Pero no todas las informaciones sobre ellos tienen que ver con mítines, encuestas o propuestas. También hay espacio para conocer aspectos más personales de quienes aspiran a gobernar.

Es el caso de Alberto Núñez Feijóo, que en una entrevista con MARCA habló de su relación con el deporte y recordó cómo empezó a practicarlo cuando era niño. Su primera actividad fue la bicicleta, que utilizaba a diario para desplazarse hasta el colegio.

"Mi primer deporte fue la bici. Me hacía 12 kilómetros al día", explicó. La distancia salía de recorrer cuatro veces los tres kilómetros que separaban su casa del colegio: por la mañana, al volver a comer, al regresar a clase y de nuevo al terminar la jornada.

Aquel desplazamiento encaja con lo que hoy se denomina transporte activo. Caminar o utilizar la bicicleta para ir al colegio permite incorporar actividad física a la vida diaria sin reservar necesariamente un momento específico para hacer ejercicio.

La investigación ha encontrado beneficios asociados a este hábito durante la infancia y la adolescencia. En el caso concreto de la bicicleta, los estudios apuntan especialmente a una mejor condición cardiorrespiratoria entre quienes se desplazan de forma activa.

Feijóo cuenta que su relación con el deporte continuó después de aquellos trayectos. Durante su etapa como interno en los Maristas de León practicó balonmano y recuerda que entre los 10 y los 14 años hizo "muchísimo deporte".

La distancia recorrida en bicicleta resulta llamativa, aunque por sí sola no permite calcular cuánto ejercicio hacía cada día. Para conocer la intensidad habría que saber el tiempo empleado, la velocidad y las características del recorrido, entre otros factores.

Las recomendaciones actuales de la Organización Mundial de la Salud establecen que los niños y adolescentes deberían acumular una media de 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa a lo largo de la semana.

Dentro de esa actividad puede entrar precisamente el transporte. La OMS incluye caminar y desplazarse en bicicleta entre las formas de movimiento que contribuyen a alcanzar las recomendaciones, junto con el juego, el deporte o la educación física.

Una revisión sistemática que reunió 68 estudios encontró que los escolares que acudían activamente al colegio tendían a realizar más actividad física. En particular, los trabajos sobre desplazamiento en bicicleta encontraron una asociación positiva con la capacidad cardiovascular.

Los autores calificaron esa evidencia como moderada. Muchos de los estudios eran observacionales, de modo que también puede ocurrir que los niños físicamente más activos sean precisamente quienes tienen mayor facilidad para utilizar la bicicleta como medio de transporte.

La actividad cambia con los años

Haber sido un niño activo tampoco permite saber cuánto ejercicio hará esa misma persona varias décadas después. Los hábitos pueden cambiar durante la adolescencia, la entrada en el mundo laboral, la crianza o el envejecimiento.

El propio Feijóo explicó que dejó posteriormente el deporte y volvió a practicarlo de manera regular en 2006. En la entrevista aseguraba: "Desde ese año hago deporte al menos dos veces a la semana", aunque reconocía que disponía de menos tiempo del deseado.

Una revisión y metaanálisis reciente analizó precisamente cuánto persiste la actividad física desde la infancia hasta la edad adulta. Incluyó 38 estudios y más de 63.000 participantes, con un seguimiento medio cercano a los 21 años.

La relación encontrada fue pequeña. Quienes habían sido más activos durante su infancia o adolescencia mostraban cierta tendencia a continuar siéndolo, pero la actividad física presentó una estabilidad baja a largo plazo.

La infancia activa puede, por tanto, facilitar experiencias y habilidades útiles, pero las rutinas posteriores siguen teniendo mucho peso. Mantenerse físicamente activo depende de oportunidades, hábitos y decisiones que se van renovando durante toda la vida.

Feijóo nació en 1961 y ha cumplido ya 65 años. A partir de esta edad, las recomendaciones siguen concediendo mucha importancia al ejercicio aeróbico, pero incorporan también una atención especial a la fuerza y al equilibrio.

El Ministerio de Sanidad aconseja para la población adulta entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de intensidad vigorosa. También puede hacerse una combinación equivalente.

A esto se añaden al menos dos días semanales de ejercicios de fortalecimiento muscular que impliquen los grandes grupos musculares. Caminar deprisa, nadar, bailar o montar en bicicleta pueden formar parte de la actividad aeróbica.

Para las personas mayores de 65 años, Sanidad añade la conveniencia de realizar actividad física variada que trabaje especialmente la fuerza y el equilibrio funcional. El objetivo es conservar capacidad física y ayudar a prevenir caídas.

La recomendación tampoco exige pasar directamente de la inactividad a grandes cantidades de ejercicio. Cualquier incremento de actividad puede aportar beneficios y quienes llevan tiempo sin hacer deporte pueden aumentar progresivamente la duración, la frecuencia y la intensidad.

El ejercicio del día a día

La historia de aquellos viajes al colegio recuerda algo que las actuales recomendaciones sanitarias subrayan: la actividad física no se limita al entrenamiento deportivo. Ir andando a un destino o utilizar la bicicleta también suma movimiento.

Esta forma de incorporar ejercicio tiene interés porque no requiere necesariamente acudir a un gimnasio o reservar una hora completa. El desplazamiento cotidiano puede convertirse en actividad aeróbica cuando las distancias, el entorno y las condiciones de seguridad lo permiten.

La evidencia disponible relaciona el transporte activo con mayores niveles generales de actividad física y, en el caso del ciclismo infantil, con una mejor condición cardiorrespiratoria. En adultos, mantener niveles elevados de actividad a lo largo de los años se asocia con menor mortalidad.

Eso no permite reconstruir la salud de una persona concreta a partir de lo que hacía de niño. Sí muestra por qué integrar movimiento en actividades tan habituales como desplazarse puede contribuir a una vida más activa desde edades tempranas.