Luis en su pescadería de Barcelona.

Luis en su pescadería de Barcelona. TikTok

Ciencia

Luis Costa, pescadero: "Para saber que un pescado es fresco y que no te engañen evita que tenga un color blanquecino"

El experto explica cómo reconocer si una pieza se encuentra en buen estado y qué detalles son los que delatan que ha perdido su particular frescura.

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P. G. Santos
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El pescadero Luis Costa aconseja evitar el pescado de carne blanquecina o pálida, ya que indica una pérdida de frescura.

Recomienda comprobar que la gaya (las agallas) mantenga un color rojo intenso y que los ojos muestren brillo y vivacidad.

La textura del producto es clave: la carne debe presentar una consistencia firme y no sentirse blanda ni flácida.

Combinar varias señales visuales y físicas ayuda a los consumidores a elegir correctamente el pescado en la pescadería.

Comprar pescado fresco parece sencillo, pero distinguir una pieza recién llegada de otra que ha perdido calidad exige fijarse en detalles. El pescadero Luis Costa advierte de una señal que no debe pasarse por alto: la carne blanquecina.

En un vídeo publicado en TikTok, el profesional comparte recomendaciones para detectar señales de frescura sin necesidad de tener experiencia en la pescadería. Su método se apoya en observar el color, el brillo de los ojos y la firmeza.

Su primera advertencia se refiere a la gaya, la zona del pescado donde se concentran sangre y oxígeno. Según explica, debe conservar una tonalidad rojiza e intensa porque ese aspecto puede ayudar a reconocer que la pieza mantiene frescura.

Cuando esa zona aparece apagada o pierde intensidad, recomienda desconfiar y examinar el resto del ejemplar. No se trata de decidir únicamente por una característica, sino de reunir varias pistas antes de comprar el pescado en la pescadería.

Buscar un color vivo

Los ojos son otro indicador importante para Costa. Un pescado fresco debe mostrar una mirada brillante y viva, mientras que los ojos opacos o sin brillo pueden sugerir que lleva tiempo fuera del agua y ha perdido frescura.

El pescadero resume esta comprobación con una idea sencilla: el pescado tiene que "entrarnos por el ojo". La apariencia no lo es todo, pero ofrece una primera pista útil antes de tocar o elegir una pieza en el mostrador.

Por eso aconseja no comprar automáticamente un ejemplar que no resulte atractivo a simple vista. La frescura también debe evaluarse con otros rasgos visuales y físicos, sin olvidar que cada especie presenta características propias de color y aspecto exterior.

La carne constituye otra señal decisiva. En su vídeo, Costa recomienda evitar pescados cuya carne tenga un tono excesivamente pálido o blanquecino porque puede indicar que el producto ha perdido parte de su frescura y atractivo visual habitual.

Para ilustrarlo, muestra un rape con carne rosada que resulta más atractiva a la vista. El contraste sirve para explicar que la pieza no debe presentar un aspecto desvaído, sino que debe tener un color vivo acorde con las características de cada especie.

También menciona la corvina recién cortada, cuya carne debe verse brillante y rojiza, según su explicación. Ese aspecto es una referencia visual que puede ayudar al consumidor a valorar el estado del pescado antes de decidir si comprarlo o no.

El color no basta por sí solo. La textura completa la comprobación y debe ser firme y consistente. Si la carne está blanda o flácida, puede ser señal de pérdida de calidad, por lo que conviene revisar el ejemplar.

Estas comprobaciones están al alcance de cualquier comprador, incluso de quienes acuden poco a la pescadería. Basta con observar la tonalidad de la carne, comprobar el brillo de los ojos y prestar atención a la consistencia del producto fresco.

En conjunto, ninguna señal aislada garantiza por sí misma la frescura absoluta, pero combinar estos indicios permite tomar una mejor decisión. Si persisten dudas, el consumidor puede preguntar al pescadero por el origen y la conservación de la pieza.