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Ciencia

Ernesto, agricultor en España: "No es normal el calor de este verano, el sol ha abrasado mis cereales en dos días"

Los agricultores trabajan a contrarreloj entre pérdidas de producción, precios bajos y un riesgo de incendio que obliga a extremar las precauciones.

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Las claves

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El calor extremo de este verano en Álava aceleró la maduración del cereal, obligando a los agricultores a adelantar la cosecha casi dos semanas.

Las altas temperaturas redujeron el periodo de llenado del grano, lo que provocó cereales más pequeños y ligeros, afectando negativamente el rendimiento.

La producción nacional de cereales en 2026 será notablemente menor que la del año anterior, situándose por debajo de la media de las últimas cinco campañas.

El riesgo de incendios aumentó por la combinación de calor intenso y labores agrícolas, obligando a extremar las precauciones durante la recolección.

La cosecha de cereal comenzó este año en Álava casi dos semanas antes de lo habitual. Las espigas se secaron con una rapidez inesperada y obligaron a los agricultores a entrar en las parcelas antes de que el grano perdiera todavía más rendimiento.

Ernesto, uno de los agricultores entrevistados por RTVE, esperaba empezar hacia el 22 o el 24 de julio. Al ver cómo avanzaba el cultivo, su impresión fue tajante. "No es normal esto", afirmó mientras la cosechadora seguía trabajando.

El calor llegó cuando el cereal aún estaba tierno y completaba su desarrollo. "Que lo abrase en dos días el sol" es una de las consecuencias, lamentó el agricultor. La planta pasó demasiado rápido de llenar el grano a secarse, con menos tiempo para acumular peso.

El cereal atraviesa varias fases antes de estar listo para cosechar. Durante el llamado llenado, la planta envía azúcares y almidón hacia cada semilla. De ese proceso dependen buena parte del tamaño, el peso y el rendimiento final.

Las temperaturas muy altas aceleran la maduración y acortan esa etapa. La espiga puede parecer formada, pero el grano termina más pequeño y ligero. El cultivo completa su ciclo antes de haber aprovechado todo su potencial productivo.

El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea observó ese fenómeno durante el verano de 2026. Las sucesivas olas de calor redujeron el periodo de llenado de los cereales de invierno y adelantaron la cosecha en numerosos territorios europeos.

La meteorología vasca ayuda a entender la rapidez del cambio. Euskalmet calificó julio como el más cálido desde, al menos, 1970, con una temperatura media 3,6 grados superior a la habitual y precipitaciones muy escasas en gran parte de Álava.

Adelantar la campaña permite retirar el cereal antes de que siga perdiendo calidad, pero obliga a reorganizar maquinaria, personal y entregas. Una maduración casi simultánea concentra el trabajo en una ventana mucho más corta de la prevista.

Ernesto explicó además que no siempre pueden comenzar a primera hora. Si el grano conserva demasiada humedad, el comprador puede aplicar descuentos. La cosechadora debe esperar a que el cereal alcance unas condiciones adecuadas, incluso cuando después aprieta el calor.

Una campaña excepcional

Los agricultores terminan buscando un equilibrio difícil entre temperatura y humedad. "La temperatura idónea no debería pasar de 30 grados", comentaba uno de los entrevistados. La realidad de la campaña les obligó a trabajar por encima de ese nivel.

La reducción estimada por el reportaje corresponde al territorio alavés y compara el resultado con 2025, un año especialmente favorable. No todas las parcelas sufrirán la misma pérdida, porque influyen la variedad, el suelo, la fecha de siembra y la exposición al calor.

La previsión nacional apunta en la misma dirección general. El Ministerio de Agricultura calcula que España superará los 18,5 millones de toneladas de cereales en 2026, por debajo de la media de las cinco campañas anteriores.

La diferencia con el año previo resulta amplia. La producción de 2025 superó los 24 millones de toneladas y fue la mejor desde 2020. Comparar ambos ejercicios agranda la caída, aunque la nueva cosecha se aproxima más a una campaña media.

Para el agricultor, recoger menos pesa todavía más cuando los precios son bajos. Los gastos de semilla, fertilización, tratamientos, combustible y maquinaria ya se han realizado. Una cosecha menor reparte esos costes entre menos kilos disponibles para vender.

La sequedad del cultivo y las temperaturas extremas añadieron otra preocupación. El Gobierno Vasco activó alertas por riesgo de incendios forestales en Álava debido a la coincidencia del calor intenso con las labores agrícolas de recolección.

La Diputación Foral había reforzado previamente la prevención con jornadas dirigidas a agricultores. Sus recomendaciones incluyen seguir las restricciones de cada alerta y evitar el uso de maquinaria capaz de generar fuego o chispas durante los momentos de mayor peligro.

Los trabajadores del campo entrevistados explicaron que llevaban extintores, palas y mochilas con agua. "Andamos con mucho miedo, con mucha precaución", reconocía uno de ellos. Una chispa puede propagarse con rapidez entre cereal y rastrojo secos.

Ernesto esperaba una campaña distinta hasta que el verano cambió el aspecto de las parcelas en pocos días. El cereal estaba formado, pero el calor redujo el tiempo disponible para llenarlo y obligó a recogerlo antes de lo previsto.