Un mercado medieval.

Un mercado medieval. E.E.

Ciencia

El mercadillo medieval ideal para visitar este verano: en una Reserva de la Biosfera con tejos milenarios y osos pardos

Villablino celebra su mercado medieval en plena Reserva de la Biosfera: artesanía, San Roque y territorio de oso pardo.

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Las claves

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Villablino, en León, celebra en agosto su Mercado Medieval, con artesanía, animación, espectáculos y actividades infantiles.

El evento se enmarca en la Reserva de la Biosfera del Valle de Laciana, un espacio protegido con extensos bosques y paisajes de alta montaña.

La zona destaca por sus tejos milenarios y es hábitat del oso pardo cantábrico, especie protegida con poblaciones estables en el valle.

El mercadillo es una oportunidad para combinar ambiente festivo y naturaleza, explorando rutas por bosques y descubriendo la tradición ganadera local.

Hay lugares en los que un mercadillo medieval sirve como excusa para organizar una escapada mucho más amplia. Eso es precisamente lo que ocurre en Villablino, una localidad leonesa rodeada de montañas, bosques y algunos de los paisajes mejor conservados de la Cordillera Cantábrica.

La capital del valle de Laciana celebra entre este agosto su Mercado Medieval, integrado dentro de las fiestas patronales de San Roque. La cita se instala en el Parque del Minero, junto a la iglesia de Santa Bárbara, y combina puestos de artesanía, tabernas, animación y actividades destinadas a los más pequeños.

El programa de 2026 incluye pasacalles de música y teatro, cuentacuentos, juegos infantiles, malabares y personajes fantásticos que recorren el recinto. Entre las propuestas aparecen espectáculos como Las Brujas del Medievo, además de actuaciones de Turdion Medieval y Artekendal durante diferentes momentos de las jornadas.

La celebración, sin embargo, tiene un atractivo difícil de encontrar en otros mercados similares: todo el municipio de Villablino se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera del Valle de Laciana. El espacio fue reconocido como tal en 2003 y abarca 22.846 hectáreas del noroeste de León.

Eso permite combinar en la misma escapada el ambiente festivo con rutas por un territorio de alta montaña que conserva extensos bosques mixtos. Abedules, hayas, acebos, serbales, arces, fresnos y tejos ocupan miles de hectáreas y forman uno de los principales valores ecológicos de Laciana.

Entre sus rincones más singulares se encuentran precisamente los tejos milenarios de Rioscuro, accesibles mediante una ruta que se adentra en uno de los bosques más llamativos del valle. La promoción turística de Castilla y León incluye estos árboles entre los grandes atractivos naturales de Laciana, junto con sus cascadas, castros y brañas tradicionales.

Territorio de osos

El otro gran protagonista vive escondido entre esas montañas. Laciana constituye uno de los territorios importantes para el oso pardo cantábrico. El Ministerio para la Transición Ecológica señala que existen dentro de la Reserva áreas críticas para esta especie sometidas a protección específica.

No se trata únicamente de apariciones ocasionales. El propio MITECO describe al valle como un núcleo fundamental para la supervivencia del oso pardo y señala que mantiene poblaciones estables, compartiendo territorio con especies como el lobo, el rebeco, el corzo o el amenazado urogallo cantábrico.

La riqueza natural tiene mucho que ver con la variedad del paisaje. La reserva asciende desde aproximadamente 950 metros hasta cotas que superan los 2.100, alternando fondos de valle, bosques, prados, roquedos, arandaneras y pastizales de alta montaña. En verano, además, las tradicionales brañas continúan recordando la histórica relación entre ganadería y montaña.

Por eso, el Mercado Medieval puede convertirse en el punto de partida de una escapada diferente. Después de recorrer los puestos y asistir a los pasacalles de Villablino, basta desplazarse unos kilómetros para internarse en bosques de tejos, descubrir antiguas construcciones ganaderas o recorrer alguno de los senderos del valle.