Un gato en la hierba.

Un gato en la hierba. iStock

Ciencia

Un experto en gatos domésticos avisa: "Es una de las especies invasoras con mayor impacto sobre las especies autóctonas"

Un reciente estudio ha demostrado que las colonias de gatos en Tenerife están reduciendo las poblaciones de lagarto tizón y también su tamaño corporal.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

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Las colonias de gatos en Tenerife están reduciendo tanto la población como el tamaño corporal del lagarto tizón, especie endémica de la isla.

Un estudio revela que los comederos de gatos alteran las dinámicas ecológicas de lagartos, roedores y aves, afectando a otras especies nativas.

En áreas cercanas a colonias felinas se encuentran menos lagartos y de menor tamaño, debido a la presión selectiva ejercida por los gatos.

El gato doméstico es considerado una de las especies invasoras que más impacto tiene sobre la fauna autóctona, especialmente en ecosistemas insulares como Canarias.

Las colonias de gatos están reduciendo las poblaciones y el tamaño corporal del lagarto tizón, Gallotia galloti, en la isla de Tenerife. Así lo confirma un estudio tras analizar más de 200 lagartos en las proximidades de 22 colonias de gatos.

El trabajo, que se ha publicado en la revista Biology Letters, pone de manifiesto los efectos que las colonias felinas provocan en otras especies, ya que han comprobado cómo los comederos están alterando las dinámicas ecológicas de lagartos, roedores o aves.

El estudio, de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), la Universidad de La Laguna (ULL) y el Grupo de Ornitología e Historia Natural de las islas Canarias (GOHNIC), compara poblaciones de lagartos en áreas cercanas a las colonias felinas con zonas de control alejadas de ellas que comparten un hábitat similar.

Los resultados evidencian el impacto directo e indirecto de los gatos sobre estos reptiles endémicos, una pieza clave de los ecosistemas insulares como dispersores de semillas y presas en las cadenas tróficas de los depredadores nativos.

"Hemos llegado a detectar la presencia de hasta 14 lagartos en los restos de presas hallados en una sola colonia de gatos", explica el investigador del MNCN Airam Rodríguez. "Sin embargo, el efecto de las colonias no se limita a la depredación".

Sus datos muestran que también influyen en la estructura de las poblaciones de lagartos e incluso en el tamaño que llegan a alcanzar los ejemplares.

Para analizar estos cambios, los autores seleccionaron una muestra representativa de estas colonias repartidas por la isla de Tenerife y aplicaron un diseño experimental que comparaba de forma apareada zonas cercanas y alejadas de los puntos de alimentación.

El equipo utilizó trampas de caída para poder hacer mediciones morfológicas detalladas de los lagartos capturados, que luego se devuelven a su hábitat natural. En las zonas control se capturaban de media 3 lagartos más (un 120% más) que en las inmediaciones de las colonias felinas.

Además, los lagartos no solo eran menos abundantes, sino que también eran de menor tamaño en las zonas con mayor presencia de gatos. Estos cambios asociados a la abundancia y al tamaño pueden deberse a la presión selectiva que ejercen los gatos.

Cambios en el ecosistema

Los comederos de las colonias son puntos de alimentación artificiales que atraen no solo a los felinos y a los lagartos, sino también a otras especies, incluidas ratas, erizos, gallinas, tórtolas y palomas.

La alimentación artificial contribuye a la proliferación de estas especies alterando las dinámicas ecológicas ya que, se trata mayoritariamente de especies exóticas las cuales provocan un amplio abanico de impactos sobre especies y ecosistemas nativos.

Las Islas Canarias conforman un hábitat especialmente biodiverso donde sobreviven numerosas especies endémicas que no pueden encontrarse en ningún otro lugar del mundo.

Como ocurre en otras islas, la introducción de especies no nativas como el gato doméstico, pone en peligro la supervivencia de un alto número de especies endémicas especialmente vulnerables como los lagartos y las aves marinas.

"Está documentado que el gato doméstico es una de las especies invasoras que mayor presión e impacto genera sobre las especies autóctonas, sobre todo en las islas", contextualiza Juan Carlos Rando coautor y profesor de la ULL.