Los gatos son en realidad más sensibles.
Un veterinario lo confirma: "Aunque no lo parezca, los gatos son en realidad mucho más sensibles al tacto que los perros"
Expertos en comportamiento para gatos aseguran que los felinos son realmente más sensibles que los perros por una condición biológica.
Más información: Los veterinarios coinciden: llevamos toda la vida tratando a los gatos como si fueran perros pequeños y les perjudica.
Un estudio difundido por especialistas en comportamiento felino y canales de divulgación veterinaria ha confirmado que los gatos poseen una sensibilidad táctil significativamente superior a la de los perros: "Aunque no lo parezca, los gatos son en realidad mucho más sensibles al tacto que los perros", señalan desde Consejero de Gatos.
Esta condición biológica se debe a una densa red de mecanorreceptores distribuidos por toda su piel, diseñados evolutivamente para detectar el más mínimo movimiento en su entorno. La revelación busca educar a los tutores de mascotas sobre las profundas diferencias sensoriales que existen entre ambas especies.
El sistema nervioso de los gatos cuenta con herramientas de gran precisión conocidas como vibrisas, que están en el hocico y también en las cejas, la barbilla y la parte posterior de las patas delanteras.
Estos pelos táctiles especializados transmiten impulsos nerviosos directos al cerebro ante cualquier roce o cambio de presión en el aire. Mientras que la piel de un perro está adaptada para soportar interacciones físicas más enérgicas y prolongadas, la anatomía del gato está configurada para una percepción sutil y una respuesta de alerta inmediata y rápida.
Los gatos son más sensibles
Esta hipersensibilidad explica el fenómeno conocido como "síndrome de sobrestimulación" en los gatos, un comportamiento que desconcierta a millones de personas en todo el mundo, incluidos a los tutores más experimentados.
Según los etólogos, cuando un gato es acariciado de forma continua o en zonas vulnerables como el abdomen, los receptores táctiles se saturan rápidamente transformando la sensación de placer en dolor físico.
Como consecuencia, el animal puede reaccionar con un mordisco o un arañazo repentino, una respuesta defensiva puramente fisiológica y no un acto de malicia que solamente responde al puro instinto de estos animales.
Ante este panorama, la comunidad veterinaria internacional insiste en la adopción de "pautas de manejo respetuosas", que son popularmente conocidas como "Cat Friendly". Los expertos recomiendan limitar el contacto físico a las zonas donde los gatos poseen glándulas de feromonas, como las mejillas, y aprender a leer los signos de estrés corporal.
Estos signos pueden ser fácilmente visibles, como movimiento rápido de la cola o poner las orejas hacia atrás, pero también puede tratarse de señales un poco más específicas de cada gato, por lo que hay que prestar especial atención.
Entender la naturaleza sensorial de los gatos es, según los especialistas, el paso definitivo para que estén realmente cómodos con los miembros de la casa y también con su entorno.