El epidemiólogo y catedrático de Salud Pública Miguel Ángel Martínez-González

El epidemiólogo y catedrático de Salud Pública Miguel Ángel Martínez-González David Morales EL ESPAÑOL

Ciencia

Martínez-González, profesor en Harvard: "Las redes sociales son adictivas por culpa de los mejores ingenieros y psicólogos"

El experto advierte que las universidades ya están rebajando sus exigencias académicas porque el perfil del alumnado está experimentando cambios.

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P. G. Santos
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Las claves

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Las redes sociales son adictivas porque han sido diseñadas por ingenieros y psicólogos para generar dependencia, según el profesor Martínez-González.

El uso intensivo de redes sociales y pantallas afecta negativamente la atención, la memoria y el rendimiento académico, especialmente en jóvenes y adolescentes.

La falta de sueño, provocada por el uso de dispositivos electrónicos, perjudica la consolidación del aprendizaje y la estabilidad emocional.

Martínez-González advierte sobre un posible descenso del cociente intelectual y un cambio en los hábitos de estudio, que ha llevado a una reducción de la exigencia académica en universidades.

Las redes sociales se han convertido en una de las mayores preocupaciones para la sociedad a día de hoy. Entre los problemas que ya está causando se encuentran tanto la salud mental como la adicción comportamental.

Para el epidemiólogo Miguel Ángel Martínez-González, su impacto responde a que no son herramientas neutrales, sino productos diseñados para generar dependencia: "Los mejores ingenieros y psicólogos del mundo han trabajado para hacerlas adictivas", ha advertido en una reciente entrevista.

El experto vincula este fenómeno con un deterioro progresivo de las capacidades cognitivas. En su opinión, la sobreexposición a estímulos digitales estaría afectando a la atención, la memoria y el rendimiento académico, especialmente entre adolescentes y jóvenes adultos en formación.

Martínez-González sitúa el origen del problema en una combinación de factores tecnológicos y biológicos. El uso intensivo de pantallas, especialmente durante la noche, reduce las horas de sueño, lo que repercute directamente en la consolidación de los aprendizajes y la estabilidad emocional.

Descenso del cociente intelectual

"El cerebro necesita dormir para fijar conocimientos", recuerda el investigador. La falta de descanso, añade, no solo perjudica la memoria a corto plazo, sino que también afecta al rendimiento intelectual y aumenta el riesgo de problemas de salud mental.

Diversos organismos respaldan parcialmente estas preocupaciones. La Academia Americana de Pediatría (AAP) ha documentado una relación clara entre el uso excesivo de dispositivos electrónicos y alteraciones del sueño, con consecuencias negativas en el desarrollo cognitivo de los adolescentes.

El debate se amplía cuando el epidemiólogo menciona un posible descenso del cociente intelectual en las últimas décadas. Aunque la afirmación sigue siendo controvertida, algunos estudios apuntan a un fenómeno conocido como "efecto Flynn inverso" en determinadas poblaciones.

Este concepto describe una ralentización o incluso retroceso en habilidades como el razonamiento abstracto o verbal. Sin embargo, la comunidad científica insiste en que no existe un consenso definitivo sobre sus causas, ni sobre la magnitud real del fenómeno observado.

Más allá de la discusión académica, Martínez-González insiste en que los cambios en los hábitos de vida son evidentes. El desplazamiento de actividades como la lectura profunda por el consumo rápido de contenidos digitales estaría transformando la forma en que procesamos la información.

En este contexto, el experto también cuestiona el nivel actual de exigencia en la educación superior. Según afirma, las universidades habrían reducido sus estándares académicos para adaptarse a un alumnado con menor capacidad de concentración sostenida y hábitos de estudio más frágiles.

"Si no, habría que suspender a mucha gente", advierte. Esta afirmación apunta a un cambio estructural en el sistema educativo, donde las instituciones se ven obligadas a ajustarse a nuevas realidades cognitivas y comportamentales derivadas del entorno digital.

Las declaraciones llegan en un momento de creciente preocupación social por el impacto del móvil en la educación. El aumento de problemas de atención y salud mental entre jóvenes ha intensificado el debate sobre la necesidad de regular el uso de dispositivos.

Aunque algunas de sus conclusiones generan controversia, existe un consenso amplio en un punto: el abuso de pantallas, la falta de sueño y la hiperestimulación constante tienen consecuencias. El cerebro, advierten los expertos, no permanece inmune a estos cambios prolongados.