Un gato jugando en una casa.

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Ciencia

Los veterinarios coinciden: los gatos más cariñosos son los más relajados y los que sienten que tienen el control

Las constantes caricias propician un incremento significativo de la oxitocina, conocida popularmente como la hormona del amor.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

Las claves

Los gatos más cariñosos experimentan picos de oxitocina al recibir caricias, lo que refuerza su bienestar y relajación.

El estudio muestra que los gatos sociables presentan mayores incrementos hormonales, sugiriendo que el afecto felino tiene una base biológica.

Factores como la socialización temprana, genética y experiencias previas influyen en la respuesta de cada gato al contacto humano.

Comprender estos mecanismos puede mejorar el bienestar animal y fortalecer el vínculo entre humanos y gatos a través de interacciones respetuosas.

Los gatos más cariñosos no solo buscan contacto humano con mayor frecuencia. También parecen vivir esas interacciones con una respuesta biológica distinta: cuando reciben caricias, experimentan aumentos de oxitocina asociados al bienestar emocional y a una mayor relajación general.

Así lo refleja un estudio, publicado en la revista Applied Animal Behaviour Science, en el que se ha analizado cómo las caricias activan mecanismos hormonales asociados al bienestar y la calma felina.

El trabajo identifica picos significativos de oxitocina en gatos domésticos durante sesiones de caricias controladas, una hormona conocida por su papel en la afiliación social, la reducción del estrés y la generación de sensaciones placenteras.

Los investigadores observaron que aquellos animales que mostraban mayor sociabilidad también experimentaban incrementos más marcados de esta hormona, lo que sugiere que el comportamiento afectivo no es solo aprendido, sino también reforzado por procesos fisiológicos internos.

Más relajados, más apego

Este hallazgo refuerza la idea de que la relación entre humanos y gatos está mediada por mecanismos biológicos compartidos con otras especies, incluidos los perros e incluso los propios humanos, donde la oxitocina desempeña un papel clave en el apego.

En el experimento, los gatos fueron sometidos a distintas formas de interacción, desde caricias suaves hasta la ausencia de contacto, mientras se analizaban sus niveles hormonales y sus reacciones conductuales para establecer correlaciones claras entre estímulo y respuesta emocional.

Los resultados muestran que los gatos más relajados durante las caricias no solo toleran mejor el contacto, sino que lo buscan activamente, lo que coincide con aumentos sostenidos de oxitocina y una disminución observable de señales asociadas al estrés.

Este patrón sugiere que el afecto felino podría entenderse como un círculo de retroalimentación positiva: cuanto más placentera resulta la interacción, mayor es la liberación hormonal, lo que a su vez favorece comportamientos más sociables y tranquilos.

Además, el estudio apunta a que no todos los gatos responden igual, ya que factores como la socialización temprana, la genética o las experiencias previas influyen en la intensidad de estas respuestas hormonales y en su disposición al contacto humano.

Los autores subrayan que comprender estos mecanismos puede mejorar el bienestar animal, especialmente en contextos como refugios o clínicas veterinarias, donde reducir el estrés es fundamental para la salud física y emocional de los animales.

También abre la puerta a nuevas estrategias para fortalecer el vínculo entre humanos y gatos, basadas en interacciones respetuosas que tengan en cuenta las preferencias individuales de cada animal y eviten imponer contacto en situaciones de incomodidad.

Este trabajo contribuye a desmontar la idea de que los gatos son animales distantes o poco afectivos, mostrando que su sociabilidad depende en gran medida de procesos biológicos comparables a los de otras especies domésticas.

La oxitocina, conocida popularmente como la hormona del amor, aparece así como un elemento central en la explicación científica del comportamiento felino, aportando una base empírica a lo que muchos propietarios ya intuían en su convivencia diaria.