Imagen de archivo de un jubilado realizando ejercicio en un parque de Bilbao.

Imagen de archivo de un jubilado realizando ejercicio en un parque de Bilbao. EFE Luis Tejido

Ciencia

Los psicólogos coinciden: mantener una actitud positiva a partir de los 65 años impulsa la mejora cognitiva

Pese a que el envejecimiento se asocia de forma sistemática con un deterioro cognitivo, la realidad dista mucho de ser tan lineal como se suele pensar.

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Las claves

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Un estudio de la Universidad de Yale demuestra que casi la mitad de los mayores de 65 años mejora sus funciones cognitivas o físicas con el tiempo.

El seguimiento a 11.000 adultos durante 12 años reveló que una actitud positiva ante el envejecimiento está asociada a mejores resultados en cognición y movilidad.

Las creencias negativas sobre la vejez aumentan el riesgo de deterioro cognitivo, mientras que una visión positiva favorece la mejora, según los investigadores.

Estos hallazgos sugieren que los estereotipos culturales sobre la edad influyen en la salud y que cambiar la actitud ante el envejecimiento puede abrir nuevas vías de intervención.

A pesar de que nuestra esperanza de vida cada vez es más avanzada, el límite de los 65 años se suele asociar de forma directa al paso a "la tercera edad". Asimismo, junto a este avance en la vida, también se suele representar el envejecimiento como una irremediable decadencia tanto física como cognitiva.

Sin embargo, a pesar de que esto pueda ser cierto en parte de la población, la realidad dista mucho de ser tan generalizada y directa. Así lo sugeriría un estudio llevado a cabo por los científicos de la Universidad de Yale, en el cual se presenta una perspectiva diferencial.

El trabajo sugiere que las personas mayores pueden mejorar cognitivamente con el tiempo, y precisamente su actitud ante el envejecimiento juega un papel fundamental en estas mejoras.

El estudio, publicado en la revista Geriatrics y llevado a cabo por la Dra. Becca R. Levy, profesora de ciencias sociales y del comportamiento en la Escuela de Salud Pública de Yale (YSPH), junto a sus colegas, analizó más de una década de datos procedentes de un estudio realizado a nivel nacional en personas mayores de los Estados Unidos.

Y, contrariamente a lo que se suele pensar, se descubrió que casi la mitad de los adultos mayores de 65 años mostró mejoras en sus funciones cognitivas, funciones físicas, o en ambas, con el paso del tiempo.

Cómo evitar el deterioro

Estas mejoras no se limitaron a un grupo de individuos excepcionales, sino más bien a aquellas personas que tenían un concepto diferente sobre el envejecimiento, como explica la misma Dra. Levy: "Muchas personas asocian el envejecimiento con una pérdida inevitable y continua de capacidades físicas y cognitivas".

"Lo que hemos descubierto", prosigue, "es que la mejoría en la vejez no es infrecuente, sino común, y debería incluirse en nuestra comprensión del proceso de envejecimiento".

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores siguieron durante una media de 12 años a 11.000 participantes del Estudio de Salud y Jubilación, una encuesta longitudinal financiada por el gobierno de Estados Unidos.

Se evaluaron cambios en la función cognitiva mediante una evaluación global del desempeño y la función física mediante la velocidad al caminar, un indicador que los geriatras suelen describir como un "signo vital", dada su estrecha relación con el riesgo de sufrir discapacidad, hospitalización e incluso muerte.

En total, el 45% de los participantes mostró mejoras en al menos uno de los dominios estudiados: el 32% mejoró cognitivamente y el 28% físicamente.

Además, al incluir a los participantes cuyas evaluaciones cognitivas se mantuvieron estables durante todo el periodo de seguimiento, en lugar de disminuir, más de la mitad desafió el estereotipo del deterioro cognitivo "inevitable".

Y Levy tiene una explicación para este estereotipo: "Lo sorprendente es que estas ventajas desaparecen cuando solo se tienen en cuenta los promedios. Si se promedian los datos de todos, se observa un declive.

Pero al analizar las trayectorias individuales, se descubre una historia muy diferente. Un porcentaje significativo de los pacientes mayores que estudiamos mejoró.

Los investigadores también analizaron posibles razones por las que algunas personas mejoran y otras no. Una hipótesis sería la creencia inicial de los participantes sobre la edad, es decir, si visualizaban el envejecimiento como positivo o negativo.

En apoyo a esta hipótesis, encontraron que aquellos participantes con creencias más positivas sobre la edad tenían una probabilidad significativamente mayor de mostrar mejoras tanto en la cognición como en la velocidad al caminar, incluso después de tener en cuenta factores como la edad, sexo, educación, enfermedades crónicas previas y la duración del seguimiento.

Los hallazgos se basarían en la teoría de la encarnación de estereotipos de la misma Levy, en la cual se postula que los estereotipos sobre la edad absorbidos de la cultura, ya sea de redes sociales o publicidad por ejemplo, acaban por volverse relevantes para la persona y tener consecuencias biológicas.

En estudios previos de la Dra. Levy ya se habría demostrado que poseer creencias negativas sobre la edad sería un factor predictor de una peor memoria, menor velocidad al caminar, mayor riesgo cardiovascular y mayor riesgo de sufrir enfermedad de Alzheimer.

En el estudio actual se demostraría que quienes han asimilado creencias más positivas sobre la edad suelen mostrar mejoría, como concluye la Dra. Levy: "Nuestros hallazgos sugieren que a menudo existe una capacidad de reserva para la mejora en la vejez. Y dado que las creencias sobre la edad son modificables, esto abre una puerta a intervenciones tanto a nivel individual como social".