Un gato tumbado.

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Ciencia

Carlos Gutiérrez, veterinario: "Que a los gatos les guste la leche no significa que sea lo mejor para ellos"

El experto recomienda que para un gato de 4 kilos la ingesta de leche no supere nunca los 130 mililitros, ya que puede resultar peligrosa.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

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El veterinario Carlos Gutiérrez advierte que la leche no es recomendable para gatos adultos por su posible intolerancia a la lactosa.

Muchos gatos pierden la capacidad de digerir la lactosa al crecer, lo que puede causarles diarrea, dolor abdominal y gases.

La cantidad de leche tolerada varía entre gatos, pero incluso pequeñas dosis pueden provocar molestias digestivas.

Los especialistas aconsejan ofrecer agua fresca o leches especiales sin lactosa para gatos, priorizando siempre su salud sobre sus preferencias.

Durante décadas, la imagen de un gato bebiendo leche ha ocupado un lugar incuestionable en el imaginario popular. Sin embargo, los expertos ya han comenzado a cuestionar esta escena tan cotidiana que, en realidad, puede esconder efectos adversos relevantes para la salud felina.

El veterinario Carlos Gutiérrez advierte, en este vídeo publicado en su canal de YouTube, que hay alimentos percibidos como saludables para los gatos que no lo son. Entre ellos destaca la leche, asociada a los felinos pese a que su consumo puede generar problemas digestivos en la edad adulta.

Según explica, los gatos pierden la capacidad de digerir la lactosa a medida que envejecen. Este proceso los convierte en intolerantes, una condición similar a la de muchos humanos, que se traduce en molestias gastrointestinales tras ingerir productos lácteos.

Gutiérrez subraya que, aunque a los gatos les atrae el sabor de la leche y la consumirían si tienen ocasión, esa preferencia no implica que sea beneficiosa. De hecho, puede desencadenar síntomas como diarrea, dolor abdominal, gases o malestar general.

Dónde está el límite

El experto matiza que pequeñas cantidades pueden no resultar peligrosas en algunos casos. Para un gato de cuatro kilos, un vaso de leche de unos 130 mililitros podría ser tolerable, aunque insiste en que no existe una cifra universal válida para los animales.

Algunos gatos presentan menor tolerancia a la lactosa que otros, lo que incrementa el riesgo de superar el umbral seguro. Esta variabilidad hace difícil establecer recomendaciones generales y obliga a observar con atención la respuesta individual de cada animal.

Los signos clínicos habituales incluyen diarrea, flatulencias y dolor abdominal, síntomas que pueden aparecer horas después de la ingesta. Aunque suelen ser leves, pueden generar incomodidad significativa y afectar al bienestar general del gato si el consumo se repite.

Este fenómeno tiene una base fisiológica clara: la reducción de la enzima lactasa, responsable de descomponer la lactosa en el intestino. Sin suficiente lactasa, el azúcar de la leche se fermenta, provocando gases y alteraciones en el tránsito intestinal.

A pesar de que la asociación entre gatos y leche persiste en la cultura popular, alimentada por dibujos, películas y relatos tradicionales. Esta imagen simplificada ha contribuido a perpetuar una práctica que no se ajusta a las necesidades reales del animal.

Los especialistas recomiendan optar por alternativas más seguras, como agua fresca o productos específicamente formulados para gatos, incluyendo leches sin lactosa diseñadas para ellos.

Estas opciones permiten evitar problemas digestivos sin renunciar a ofrecer un estímulo atractivo ocasional adicional. También resulta clave interpretar las señales del animal tras introducir cualquier alimento nuevo en su dieta.

Cambios en las heces, el comportamiento o el apetito pueden indicar que algo no está siendo bien tolerado y requiere los ajustes inmediatos necesarios.

El mensaje de Gutiérrez es que el gusto no debe confundirse con la conveniencia nutricional: "Que algo les guste no significa que sea lo mejor para ellos". Un alimento atractivo puede no ser adecuado, y la responsabilidad del cuidador pasa por priorizar la salud a largo plazo sobre preferencias puntuales.