Unos fósiles de 773.000 años encontrados en Marruecos confirman el origen africano de los humanos modernos

Unos fósiles de 773.000 años encontrados en Marruecos confirman el origen africano de los humanos modernos

Ciencia

Marruecos supera a Atapuerca: desentierra a nuestro antepasado más lejano con 773.000 años de historia

Los restos no pertenecen a humanos modernos, pero podrían estar cerca del tronco evolutivo que dio origen a nuestra especie y a sus parientes extinguidos.

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Las claves

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Un equipo internacional ha hallado fósiles humanos de 773.000 años en la Grotte à Hominidés, Casablanca, Marruecos.

Los restos presentan una mezcla de rasgos arcaicos y modernos, situándolos cerca del origen de Homo sapiens y otras ramas humanas.

El hallazgo llena un vacío clave en el registro fósil africano y refuerza la importancia de Marruecos en la evolución humana.

La comparación con Atapuerca destaca similitudes y diferencias evolutivas, y sugiere posibles contactos antiguos entre África y Europa.

Marruecos acaba de colocar una cantera de Casablanca en el centro del mapa de la evolución humana. Los fósiles de Thomas Quarry I tienen 773.000 años y apuntan a una población muy cercana al origen de nuestra especie.

El hallazgo, publicado en Nature, procede de la Grotte à Hominidés, dentro del yacimiento de Thomas Quarry I. Allí aparecieron mandíbulas, dientes, vértebras y otros restos humanos de enorme valor evolutivo.

La importancia del descubrimiento se basa en una combinación de rasgos arcaicos y rasgos más modernos. Esta es una mezcla que los sitúa cerca de la bifurcación decisiva que la línea africana que llevó a Homo sapiens y las ramas euroasiáticas de neandertales y denisovanos, ya extinguidas.

En el propio estudio, los autores sostienen que los fósiles aportan "pruebas sólidas de un linaje africano ancestral a nuestra especie". La frase explica por qué Marruecos ha ganado peso en el debate.

El equipo internacional, liderado por Jean-Jacques Hublin, David Lefèvre, Giovanni Muttoni y Abderrahim Mohib, presenta los restos como una ventana directa a una etapa todavía muy mal documentada en África.

Los sedimentos de la cueva conservan la señal de la inversión magnética Brunhes-Matuyama, un marcador geológico que fija la edad con gran precisión. Según el Instituto Max Planck, esa señal sitúa los fósiles en torno a 773.000 años, con un margen de unos 4.000.

África tenía un vacío importante en el registro fósil entre hace un millón y 600.000 años. La cantera de Casablanca empieza a llenar ese hueco en una fase decisiva para entender nuestro origen.

Los restos no pertenecen a humanos modernos como los actuales. La interpretación más prudente los vincula con formas evolucionadas de humanos arcaicos, próximas al tronco del que después surgirían varias ramas humanas

"Sería prudente no etiquetarlos como el último antepasado común", afirma Hublin. Aun así, los considera poblaciones plausiblemente cercanas a las que dieron origen a sapiens, neandertales y denisovanos más tarde.

La inevitable comparación con Atapuerca

También hay una dimensión simbólica. Marruecos ya era clave por Jebel Irhoud, donde se hallaron algunos de los fósiles más antiguos de Homo sapiens, con unos 315.000 años de antigüedad.

La referencia española aparece de forma inevitable. Los fósiles marroquíes tienen una edad cercana a la de Homo antecessor, hallado en la Gran Dolina de Atapuerca, aunque presentan una morfología distinta.

Atapuerca sigue siendo uno de los grandes laboratorios mundiales sobre evolución humana. Sus yacimientos han documentado varias poblaciones, desde los primeros europeos hasta los humanos vinculados con la línea neandertal.

La comparación se mide por la posición en el árbol evolutivo y por la pregunta que cada yacimiento permite responder. En ese mapa, Casablanca refuerza una raíz africana profunda para nuestra especie.

Juan Luis Arsuaga resume la conexión española con una advertencia clara para el futuro: "Habrá que comparar estos nuevos restos norteafricanos con los fósiles de Homo antecessor en Atapuerca", afirma.

Science Media Centre España recoge la cautela de varios especialistas. Los fósiles marroquíes son muy importantes, pero todavía no permiten cerrar definitivamente la identidad del último antepasado común de esos linajes.

Carles Lalueza-Fox lo expresa con un aforismo paleoantropológico: "Mientras que el cráneo es la creación de Dios, la mandíbula es el trabajo del diablo". Todavía faltan cráneos para afinar relaciones.

José María Bermúdez de Castro considera que el trabajo describe una pieza muy importante del rompecabezas. También recuerda que en Homo antecessor los restos faciales fueron decisivos para valorar su proximidad al ancestro común.

Juan Ignacio Morales propone leer Casablanca como un "equivalente africano" de Homo antecessor. La imagen ayuda a entenderlos como dos ventanas casi paralelas a ambos lados del Mediterráneo evolutivo antiguo.

Ese matiz evita una lectura simple. Atapuerca conserva su peso, pero Marruecos obliga a colocar el norte de África en un lugar mucho más central dentro de la historia evolutiva humana.

La conexión entre ambos territorios también abre una pregunta geográfica. Algunas similitudes entre Gran Dolina y Grotte à Hominidés podrían apuntar a contactos antiguos a través del estrecho de Gibraltar.

Los investigadores mantienen la prudencia. Las pruebas actuales muestran afinidades y diferencias, pero aún no permiten reconstruir una ruta clara de movimientos humanos entre Europa y el norte de África.

Atapuerca, además, conserva registros más antiguos de presencia humana en Europa. En Sima del Elefante se han recuperado fósiles de alrededor de 1,2 millones de años, aunque su especie sigue sin definirse.

El hallazgo marroquí recuerda que la evolución humana no avanzó como una línea recta. Distintas poblaciones pudieron convivir, mezclarse, desaparecer o dejar rasgos dispersos en regiones separadas durante miles de años.