La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, en una imagen de archivo.

La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, en una imagen de archivo. EFE

Ciencia

Japón desafía las normas: hallan un químico extremadamente raro en un asteroide que pudo formarse a 350ºC

El hallazgo surgió casi por azar mientras el equipo estudiaba los efectos de la meteorización terrestre en granos de Ryugu.

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Las claves

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Un equipo japonés ha hallado djerfisherita, un mineral extremadamente raro, en una muestra del asteroide Ryugu traída por la misión Hayabusa2.

La presencia de djerfisherita, que suele formarse a temperaturas superiores a 350ºC, desafía los modelos actuales sobre la historia térmica de Ryugu, considerado previamente un cuerpo frío y homogéneo.

El hallazgo sugiere que Ryugu podría tener una historia más compleja, con posibles zonas muy calientes o mezcla de materiales de diferentes orígenes.

El descubrimiento obliga a reconsiderar la composición y evolución de los asteroides ricos en carbono y aporta valiosa información sobre el sistema solar primitivo.

Japón vuelve a extraer información decisiva de unos pocos granos de polvo espacial. La misión Hayabusa2 trajo a la Tierra muestras del asteroide Ryugu y una de ellas acaba de abrir una grieta en los modelos actuales.

El estudio analizó el grano número 15 de la placa C0105-042. Allí, un equipo de la Universidad de Hiroshima detectó djerfisherita, un mineral inesperado en este tipo de cuerpo celeste rico en carbono.

Los resultados publicados en Meteoritics & Planetary Science sitúan el hallazgo en una discusión mayor. La pregunta se desplaza ahora desde la composición de Ryugu hacia la mezcla que construyó sus materiales originales.

La djerfisherita es un sulfuro de hierro, níquel y potasio. Su rareza convierte el hallazgo en una pista delicada porque aparece normalmente en ambientes muy reducidos, pobres en oxígeno, o en meteoritos muy concretos.

Masaaki Miyahara, primer autor del trabajo, resume la sorpresa con una imagen poderosa. La presencia de este mineral en Ryugu es como encontrar una "semilla tropical en el hielo del Ártico", explica el investigador japonés.

Ryugu pertenece a los asteroides de tipo C, ricos en carbono y parecidos a las condritas CI. Estos cuerpos guardan materiales antiguos del sistema solar y han sufrido una intensa alteración por la acción del agua.

Los modelos actuales indican que el cuerpo mayor del que procede Ryugu se formó en las regiones externas del sistema solar. Allí, el agua y el dióxido de carbono podían permanecer como hielo durante sus primeras etapas.

Después, el calor liberado por elementos radiactivos habría fundido parte de ese hielo. La temperatura interna durante ese proceso se estima inferior a los 50ºC, un escenario suave para la evolución de la química mineral.

La djerfisherita cuenta una historia distinta. Los cálculos termodinámicos indican que puede formarse a partir de gases de alta temperatura, mientras los experimentos hidrotermales la sitúan con fluidos y sulfuros por encima de 350ºC.

La pista de los 350 grados

La distancia entre ambos escenarios explica la importancia del hallazgo. Ryugu parecía un cuerpo frío, húmedo y relativamente homogéneo, pero este grano sugiere una historia más compleja, mezclada o localmente mucho más caliente.

El equipo plantea dos caminos posibles. El mineral pudo llegar desde otra fuente durante la formación del cuerpo original de Ryugu, o pudo formarse dentro del propio asteroide en una zona extrema y muy concreta.

Las pruebas preliminares inclinan a los autores hacia la segunda opción. Aun así, harán falta estudios isotópicos del propio grano y de otras partículas de Ryugu para confirmar de dónde procede realmente este material.

El hallazgo surgió casi por azar. El equipo estudiaba los efectos de la meteorización terrestre en granos de Ryugu cuando observó la muestra mediante microscopía electrónica de transmisión de emisión de campo.

Esa técnica permitió identificar el mineral incrustado dentro de una matriz de filosilicatos. El detalle importa porque las muestras de Hayabusa2 llegaron protegidas de la contaminación terrestre y conservan información científica intacta de gran valor.

Hayabusa2 recogió material de Ryugu en 2019 y entregó la cápsula de retorno en Australia en diciembre de 2020. La agencia espacial japonesa recuperó más de cinco gramos de polvo y pequeños fragmentos.

Esos gramos funcionan como un archivo químico del sistema solar primitivo. A diferencia de muchos meteoritos caídos a la Tierra, estas muestras no atravesaron la atmósfera antes de ser custodiadas en laboratorios limpios.

Miyahara sostiene que el descubrimiento "desafía la idea de que Ryugu es composicionalmente uniforme". La frase resume el cambio de mirada, ya que un solo grano puede conservar una historia térmica distinta al resto.

El interés también llega a España. Investigadores del INTA, el Centro de Astrobiología y el CIEMAT recibieron pequeñas muestras de Ryugu para estudiar química prebiótica y compuestos orgánicos del sistema solar.

La djerfisherita añade ahora una capa nueva a ese archivo. Si llegó desde otro lugar, indicaría una mezcla temprana de materiales; si se formó dentro de Ryugu, obligaría a revisar su historia térmica.

Por ahora, el hallazgo no resuelve la historia del asteroide, pero la vuelve mucho más interesante. Japón ha encontrado en una partícula diminuta una pista que obliga a mirar el sistema solar primitivo con menos certezas.