Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del Hospital Gómez Ulla de Madrid.

Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del Hospital Gómez Ulla de Madrid. Ministerio de Defensa

Ciencia

Presión de aire negativo y vigilancia en las puertas: así es la unidad UATAN de máximo aislamiento del Gómez Ulla

Los españoles a bordo del crucero afectado por un brote de hantavirus deberán hacer una cuarentena cuyo protocolo están ultimando la OMS y Europa.

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Un pasajero español del crucero con brote de hantavirus ha dado positivo en la primera PCR y permanece aislado, sin síntomas, en el Hospital Gómez Ulla.

El paciente positivo será ingresado en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN), ubicada en la planta 22 del hospital, especializada en infecciones de alta contagiosidad.

La planta 22 cuenta con siete camas, presión de aire negativo, cámaras de vigilancia y estrictos protocolos de seguridad para evitar la transmisión de agentes infecciosos.

Estas unidades, gestionadas con disciplina militar, fueron creadas tras la crisis del ébola y han atendido otros casos de aislamiento, como el de españoles repatriados de Wuhan en 2020.

Uno de los 14 pasajeros españoles que viajaba a bordo del crucero donde se ha producido un brote de hantavirus ha dado positivo provisional después de que se le haya realizado la primera PCR. Los otros 13 pasajeros han dado negativo de manera provisional.

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha asegurado que la persona permanece aislada, sin síntomas y con buen estado general, bajo seguimiento clínico continuo y conforme a los protocolos de seguridad y control epidemiológico establecidos.

Desde el departamento también han reconocido que este pasajero español que ha dado positivo en hantavirus será ingresado en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN) con la que cuentan en el Hospital Gómez Ulla de Madrid, donde permanecen los 14 desde que llegaran este domingo procedentes de la base aérea de Torrejón de Ardoz.

Las Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN) del Gómez Ulla surgen en la época de la crisis del ébola de 2014 para dar solución a este tipo de emergencias sanitarias y fueron levantadas en colaboración de los ministerios de Sanidad y Defensa. Las del Gómez Ulla se encuentran en el último piso, en la planta 22.

"El Gómez Ulla tiene esas siete camas especiales, pero no son para guardar cuarentena, sino para personas que tienen una infección activa", explica Joan Caylá, exjefe del Servicio de Epidemiología de la Agencia de Salud Pública de Barcelona.

Unidades sofisticadas

Las siete camas de esta planta están dedicadas a pacientes de incidentes nucleares, radiológicos, biológico y químicos y entre ellos se encuentran las infecciones de alta contagiosidad, aunque el hantavirus ha demostrado ser una infección de mala transmisión entre humanos.

Los accesos a la planta en la que se encuentran estas unidades tienen un férreo control de accesos, cámaras de seguridad y puertas que sólo se abren con códigos de seguridad. La llegada de los pacientes se produce directamente desde el sótano en montacamas exclusivos para esta planta.

Son habitaciones con doble esclusa y vigiladas por cámaras de alta resolución desde una habitación central de control. Las cámaras son tan precisas que los médicos podrían analizar la retina del paciente sin necesidad de entrar, según dice RTVE.

“Estas siete camas del Gómez Ulla son unidades muy especializadas con presión de aire negativo y sobre todo con personal muy especializado para prevenir la transmisión en el hospital. Son unidades con un control muy estricto”, asegura Caylá.

No es la primera vez que la planta 22 del Gómez Ulla protagoniza las noticias y es que a finales de enero de 2020 se preparó para acoger a españoles expatriados de Wuhan en China que tuvieran síntomas de covid tras estallar el brote.

Toda la planta 22 está diseñada para que no haya un posible escape de un virus u otro agente peligroso y esto se hace con un sofisticado sistema de control de fluidos y aire. Toda la planta cuenta con un sistema de presión de aire negativo con distintos escalones.

Las habitaciones UATAN están equipadas como un box de cuidados intensivos, pero tienen sistemas que evitan el escape de agentes infecciosos como escalones dobles de presión negativa también en el anterior de estas habitaciones, agua hiperclorada en los inodoros y sistemas de desinfección.

Pero, sobre todo, lo que caracteriza a estas unidades es que están dirigidas y funcionan gracias a la disciplina militar de quienes trabajan en ellas, que también tienen cargos en el ejército. Esta disciplina es fundamental para que se cumplan los protocolos y se minimicen los accidentes.

El hantavirus es conocido desde hace muchos años y, dice Caylá, del que sólo se han reconocido unos pocos brotes epidémicos. "Sobre todo, en regiones de países pobres: ha habido pocos brotes y como máximo 16 casos", asegura.