El científico de Harvard David Sinclair.

El científico de Harvard David Sinclair. Imagen de archivo

Ciencia

David Sinclair, biólogo: "La forma en que vives tu vida determina el 90% de tu ritmo de envejecimiento"

El científico de la Universidad de Harvard advierte que los hábitos diarios impactan directamente sobre nuestro epigenoma.

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P. G. Santos
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Las claves

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El biólogo David Sinclair sostiene que el 90% del ritmo de envejecimiento depende de los hábitos de vida y no solo de la genética.

Sinclair defiende que el envejecimiento es un proceso maleable, influido por factores como la alimentación, el ejercicio y el descanso.

Propone estrategias de "estrés positivo" como el ayuno intermitente y el ejercicio, que activarían la reparación celular y la longevidad.

Parte de la comunidad científica cuestiona la extrapolación de sus resultados en animales a humanos, aunque el impacto de sus investigaciones es considerable.

El envejecimiento ya no es solo una cuestión de calendario. La ciencia empieza a interpretarlo como un proceso maleable, condicionado por decisiones cotidianas. Así lo defiende el biólogo de Universidad de Harvard David Sinclair, que sitúa el foco en los hábitos diarios.

En una entrevista reciente en el pódcast The Diary of a CEO, el investigador lanzó una afirmación rotunda: "La forma en que vives tu vida determina el 90% de tu ritmo de envejecimiento". Una idea que cuestiona décadas de determinismo genético.

El planteamiento se apoya en la epigenética, un campo que estudia cómo el entorno modula la expresión de los genes. Según Sinclair, el ADN no es un destino fijo, sino un sistema dinámico influido por factores externos.

En ese contexto, hábitos aparentemente cotidianos adquieren una dimensión biológica profunda. La alimentación, el descanso o la actividad física dejan de ser recomendaciones genéricas para convertirse en mecanismos capaces de acelerar o ralentizar el deterioro celular con el paso del tiempo.

Cómo revertir el envejecimiento

El científico identifica también factores concretos que pueden acelerar ese proceso. El tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol o la exposición a radiaciones figuran entre los principales elementos que, según su investigación, alteran la estabilidad del sistema epigenético.

Frente a ello, propone estrategias que denomina "estrés positivo", como el ejercicio físico o el ayuno intermitente. Estas prácticas activarían mecanismos de reparación celular, elevando compuestos como el NAD, vinculados con la longevidad y la resiliencia biológica.

La tesis de Sinclair va más allá de la prevención. En su laboratorio, asegura haber logrado revertir parcialmente el envejecimiento en modelos animales mediante la reprogramación epigenética, restaurando funciones celulares deterioradas sin alterar la identidad de las células.

Este enfoque redefine el envejecimiento como una pérdida de información biológica más que como un desgaste irreversible. En sus propias palabras, sería comparable a un "disco rayado" que puede restaurarse si se recupera la información original del sistema celular.

Sin embargo, sus planteamientos no están exentos de controversia. Parte de la comunidad científica cuestiona la solidez de algunas de sus conclusiones, especialmente en lo relativo a la traslación de resultados obtenidos en animales a humanos.

Aun así, el impacto de sus investigaciones es innegable. La posibilidad de intervenir sobre el envejecimiento abre un escenario en el que enfermedades como el cáncer o el Alzheimer podrían abordarse desde una nueva perspectiva, centrada en la raíz del deterioro biológico.

Más allá del laboratorio, las implicaciones son también sociales. Si la longevidad saludable se extiende, sistemas sanitarios, modelos laborales y estructuras demográficas deberán adaptarse a una población que podría superar ampliamente los cien años de vida activa.

La afirmación de Sinclair resume un cambio de paradigma: envejecer ya no sería solo cuestión de tiempo, sino de decisiones. Una idea que, de confirmarse, situaría la responsabilidad individual en el centro de uno de los procesos más universales de la biología humana.