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Ciencia

EEUU halla una estructura submarina que rodea Nueva Zelanda y está provocando la muerte de cientos de animales

Lo que el satélite captura como un anillo luminoso es en realidad una señal de mezcla oceánica y “fertilización” natural pero peligrosa.

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Las claves

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Un satélite estadounidense captó un brillante anillo de fitoplancton rodeando las islas Chatham, al este de Nueva Zelanda.

La estructura submarina Chatham Rise provoca una floración masiva de fitoplancton, base de la cadena alimentaria marina en la región.

Esta zona es un importante foco de biodiversidad, pero también uno de los principales puntos negros para el varamiento de ballenas y delfines.

En las islas Chatham se han registrado varamientos masivos de cetáceos, como el de 2022, cuando casi 500 calderones quedaron atrapados en sus costas.

Hay imágenes de satélite que parecen casi decorativas y, sin embargo, cuentan una historia geológica y biológica muy precisa. Eso es lo que ha ocurrido con el brillante anillo de fitoplancton captado alrededor de las islas Chatham, un archipiélago remoto situado al este de Nueva Zelanda.

La imagen fue tomada el 10 de enero de 2026 por el satélite NOAA-20, equipado con el instrumento VIIRS, y muestra un halo de tonos verdes y azulados rodeando las principales islas del grupo. NASA explicó que se trataba de una gran floración de fitoplancton en pleno verano austral.

Lo más interesante es que ese resplandor no apareció por azar. Las Chatham están asentadas junto al Chatham Rise, una gran plataforma submarina que se extiende desde la Isla Sur neozelandesa y que empuja hacia la superficie aguas frías muy ricas en nutrientes.

Cuando esas aguas profundas se mezclan con corrientes estivales más cálidas, el resultado es casi perfecto para una explosión biológica. En este caso, la floración estaba compuesta en buena parte por cocolitóforos, un grupo de fitoplancton fotosintético cubierto por estructuras calcáreas microscópicas que intensifican mucho su visibilidad desde el espacio.

La imagen resulta espectacular, pero no solo por estética. El fitoplancton es la base de la cadena trófica pelágica, de modo que estas aguas se convierten en uno de los grandes focos de biodiversidad marina del Pacífico sur. El propio Departamento de Conservación de Nueva Zelanda destaca la riqueza de fauna en torno a las islas.

Un punto negro para los animales

Ese sistema alimenta aves marinas, peces, focas y leones marinos, además de atraer a al menos 25 especies de cetáceos, entre ellas orcas, cachalotes y calderones. Lo que desde el satélite parece un simple anillo luminoso es, en realidad, una señal de productividad oceánica muy intensa.

Pero la misma estructura submarina que convierte la zona en un imán para la vida también está detrás de su lado más oscuro. Las Chatham figuran entre los grandes puntos negros de varamientos de ballenas y delfines en Nueva Zelanda, precisamente por sus aguas someras y su topografía complicada.

El Departamento de Conservación recuerda que estos islotes son un auténtico “hotspot” de varamientos. Los calderones, además, son especialmente vulnerables porque se desplazan en grupos muy cohesionados y un solo individuo desorientado puede arrastrar a toda la manada hacia aguas peligrosamente bajas.

La prueba más reciente de esa tragedia llegó en octubre de 2022, cuando dos grandes episodios de varamiento consecutivos acabaron con casi 500 calderones en las islas Chatham. El DOC confirmó entonces el cierre de una de las operaciones de respuesta más duras vividas en la zona en años.

Y ni siquiera fue el peor episodio conocido. Según la información oficial sobre calderones del DOC, el mayor varamiento registrado en la historia alcanzó unos 1.000 ejemplares en las Chatham en 1918, una cifra que sigue dando la medida real de la peligrosidad del enclave para estos cetáceos.