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Ciencia

La ciudad española en la que han descubierto una nueva forma de producir hidrógeno verde más barata y eficiente

Valencia lidera la transición energética con reactores de inducción magnética y sistemas cerámicos que facilitan su transporte.

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Las claves

Valencia lidera el desarrollo de una nueva tecnología para producir hidrógeno verde más barato y eficiente mediante inducción magnética.

El sistema utiliza nanopartículas de cobalto como electrocatalizadores, intensificando la reacción hasta un 40% y reduciendo el consumo energético.

El ITQ ha creado un reactor cerámico que permite obtener hidrógeno puro y presurizado a partir de amoníaco, simplificando su almacenamiento y transporte.

Estos avances sitúan a Valencia como referente en innovación energética y contribuyen a la transición hacia energías limpias y la descarbonización global.

Valencia se sitúa a la vanguardia energética con un hito en hidrógeno verde basado en inducción magnética. Se trata de una tecnología que abarata la producción mediante cobalto y se complementa con un sistema cerámico que garantiza su transporte seguro a escala industrial.

El desarrollo ha sido liderado por el CSIC y la Universitat Politècnica de València a través del Instituto de Tecnología Química. Los resultados sitúan a Valencia como un polo estratégico en plena crisis energética y transición hacia energías limpias.

El primer hito, publicado en la revista Small, propone producir hidrógeno verde mediante inducción magnética. El sistema emplea electrocatalizadores de cobalto, un material abundante que sustituye a metales escasos como el iridio o el rutenio.

La innovación consiste en aplicar un campo magnético alterno durante la electrólisis del agua. Según Pascual Oña, investigador del ITQ, “muy pocos estudios combinan la inducción magnética con procesos electroquímicos”, lo que refuerza el carácter diferencial del trabajo.

El efecto es significativo en la reacción de evolución de oxígeno, uno de los cuellos de botella del proceso. La aplicación del campo magnético intensifica hasta un 40% la respuesta catalítica, reduciendo el consumo energético global del sistema.

Además, el equipo ha logrado mejorar hasta un 14% el rendimiento de esta reacción clave. Este avance se basa en un calentamiento localizado del electrodo que acelera la cinética sin aumentar el gasto energético total del proceso.

Los electrocatalizadores desarrollados están formados por nanopartículas de cobalto encapsuladas en carbono. Este diseño garantiza una alta estabilidad estructural y funcional, manteniendo sus propiedades incluso tras ciclos prolongados bajo condiciones magnéticas exigentes.

El estudio también introduce un método de síntesis que permite ajustar la carga metálica del catalizador. Esta flexibilidad abre aplicaciones en la valorización de biomasa y dióxido de carbono, ampliando su impacto más allá de la producción de hidrógeno.

Sin embargo, producir hidrógeno de forma eficiente no resuelve por completo el problema. Su transporte sigue siendo uno de los grandes desafíos técnicos debido a su baja densidad y a las dificultades asociadas a su almacenamiento seguro.

Para abordar esta limitación, el ITQ ha desarrollado un segundo avance centrado en el uso del amoníaco como vector energético. Este compuesto permite almacenar hidrógeno de forma más densa y aprovechar infraestructuras industriales ya existentes.

El amoníaco contiene un 17,6% de hidrógeno en peso, lo que lo convierte en una opción atractiva. Sin embargo, su uso tradicional implica procesos complejos que combinan altas temperaturas, catalizadores y múltiples etapas con pérdidas energéticas.

Un reactor cerámico

La investigación, publicada en International Journal of Hydrogen Energy, desarrolla Reactores Electroquímicos de Cerámica de Protones capaces de integrar descomposición, separación y compresión en un único sistema continuo.

Este enfoque elimina etapas intermedias y mejora de forma notable la eficiencia global. El reactor permite obtener directamente hidrógeno presurizado de alta pureza, listo para su almacenamiento o transporte sin procesos adicionales complejos.

David Catalán, investigador del ITQ, explica que esta integración “elimina la necesidad de fuentes de calor externas y compresores mecánicos”, lo que reduce el consumo energético y simplifica la operativa industrial.

El sistema incorpora un modelo computacional capaz de predecir el comportamiento dinámico del reactor. Esta herramienta permite implementar algoritmos de control avanzados que optimizan el rendimiento en condiciones reales de funcionamiento.

Según el equipo, este modelo ayuda a garantizar un funcionamiento estable y a evitar pérdidas de rendimiento. Este aspecto resulta esencial para su futura implantación en entornos industriales donde la eficiencia es crítica.

La tecnología incluye también sensores inteligentes que transforman señales electroquímicas en información fiable. Como señala Andreu Cecilia, estos sistemas permiten un conocimiento más profundo del reactor y un control más preciso del proceso.

Ambos avances, desarrollados en 2025, configuran una solución integral que conecta producción y logística. La combinación de inducción magnética y amoníaco permite reducir costes, mejorar la eficiencia y acelerar la adopción del hidrógeno.

Este enfoque posiciona a Valencia como referente en innovación energética. La capacidad de integrar tecnologías escalables y eficientes refuerza su papel en el desarrollo de soluciones clave para la descarbonización global.